La presión tributaria actual es la más alta de la historia

Pasó del 19 por ciento del Producto Bruto Interno en 2002 a 33 por ciento en 2016

14/08/2017 | 2:36

En el gráfico se puede observar la evolución de los ingresos y gastos del Estado como un porcentaje del PBI.

Recaudación y gasto primario consolidado como porcentaje del PBI

Fuente: Movimiento CREA sobre la base de Min. de Hacienda, INDEC y Dos Siglos de Economía Argentina (OJ Ferreres).

Se destaca el importante incremento del peso de los impuestos en relación con el PBI, lo que habitualmente se refiere como presión tributaria. En efecto, desde la salida del régimen de Convertibilidad, a inicios de 2002, la presión tributaria pasó del 19% al 33% del PBI, un aumento de 14 puntos porcentuales. Como resultado de este incremento, los valores actuales son los más elevados de la historia de nuestro país y se encuentran a tono con el promedio de los países de la OECD (34,3% del PBI en 2015). A su vez, la presión tributaria local excede holgadamente a la del promedio de Latinoamérica (22,8% del PBI en 2015), aunque es comparable a la de Brasil (32% del PBI).

Desagregando el alza observada, la mayoría se explica por los impuestos a la Seguridad Social, impuesto a las ganancias, retenciones (que incluso teniendo en cuenta los cambios de 2016 siguen siendo un factor relevante) e impuesto a los ingresos brutos en el nivel provincial. Otra cuestión importante es la continua postergación del impuesto los Créditos y Débitos, inicialmente definido como un gravamen de emergencia (ver gráfico)

Evolución de la participación en el PBI de gravámenes seleccionados

Fuente: Movimiento CREA sobre la base de Min. de Hacienda, DNCFP e INDEC.  

Además de la estatización del sistema, un factor detrás del crecimiento de la recaudación de los tributos a la Seguridad Social es el aumento de las alícuotas, que pasaron de 11% para el trabajador y 23,2% para el empleador a 17% y 24,5% en la actualidad, respectivamente.

En el caso del impuesto a las ganancias, un aspecto determinante fue el efecto de la inflación sobre los parámetros nominales fijos del tributo. Puntualmente, tanto la imposibilidad de ajustar los balances por inflación en el caso de las empresas, como la no actualización del mínimo no imponible y las escalas para los trabajadores asalariados, operaron aumentando la recaudación del impuesto respecto al PBI.

Por último, las retenciones y el impuesto a los créditos y débitos aumentaron la presión tributaria porque se introdujeron tributos previamente inexistentes. Con todo, estos impuestos pasaron de representar el 9% del PBI en 2002 al 20,1% en la actualidad, explicando el 79% del aumento de la presión fiscal.

 

Aumenta el gasto público

Sin embargo, este importante crecimiento de los recursos del Estado no se tradujo en una mejora en la situación fiscal en la medida que, en paralelo al crecimiento de la recaudación, se produjo un aumento mayor de los gastos. En particular, el gasto primario consolidado pasó a representar el 42% del PBI en 2016, un alza de 20 puntos respecto al fin de la Convertibilidad (22% del PBI).

Los factores que explican principalmente este comportamiento son, por un lado, el aumento del gasto en Seguridad Social, tanto por la estatización del sistema de jubilaciones como por las subsiguientes moratorias que ampliaron el número de beneficiarios. Así, las erogaciones por este concepto crecieron 4,6% del PBI entre 2002 y 2016. De igual forma, las transferencias corrientes al sector privado, que se componen mayormente de los fondos destinados a subsidiar las tarifas de los servicios públicos, crecieron 4 puntos del PBI en ese mismo período. Finalmente, el gasto en salarios se incrementó 4,7% puntos del PBI. Vale destacar que el 72% de este aumento se explicó por incrementos del gasto salarial provincial. Así, estos tres conceptos explican el 66% del crecimiento del gasto público en términos del PBI entre 2002 y2016.

 

Déficit fiscal

De esta manera, a pesar de la presión tributaria récord, hoy tenemos un déficit fiscal que, si bien no es el más elevado de la historia, sin dudas es de una magnitud importante y el mayor desde los años 80.

Un punto interesante es que, como puede verse en el gráfico, la mayor parte del déficit es hoy déficit primario, que no contempla el pago de intereses. Por el contrario, en los 90 y en la crisis de 2001, el problema fiscal se asociaba al déficit financiero. Es decir, durante la Convertibilidad las dificultades fiscales surgían del manejo de los intereses de la deuda, mientras que hoy se originan en el tamaño de las prestaciones que ofrece el Estado en relación con su capacidad de financiarlas.

Déficit primario y financiero consolidado como porcentaje del PBI

Fuente: Movimiento CREA sobre la base de Min. de Hacienda, INDEC y Dos Siglos de Economía Argentina (OJ Ferreres).

En suma, desde la salida de la Convertibilidad el gasto público y la presión fiscal crecieron hasta alcanzar niveles récord. Sin embargo, el gasto publico creció a un ritmo mucho mayor que los ingresos, por lo cual la situación actual se caracteriza también por un déficit fiscal muy importante, el mayor desde los 80. Así, las autoridades heredaron un difícil punto de partida, tanto pensando en una eventual reforma tributaria, como de cara a volver a una situación balanceada de las cuentas públicas.

 

Fuente: informe Macroeconómico de Aacrea.