Crecimiento “tranqueras afuera” y “adentro”, a partir de 700 hectáreas

Las tres familias de los hermanos Filipuzzi viven a partir del campo base, al que le agregan producción de granos en 3000 hectáreas arrendadas, y extrusado de soja, que les permite vender expellers a tambos de la zona, y aceite a las empresas productoras de biocombustibles

16/05/2017 | 2:48

 

En algunas personas, existe la idea de que una empresa agropecuaria de pequeña superficie tiene pocas posibilidades de crecer en un complejo contexto internacional e interno como el que se vive actualmente. El establecimiento de 700 hectáreas de los Filipuzzi, productores de Cañada Seca, en el partido de General Villegas, es una demostración de lo contrario: no sólo satisface los requerimientos económicos de tres familias, sino que le permitió crecer desarrollando planteos agrícolas en 3000 hectáreas de terceros, dar servicios de siembra y cosecha, y montar una planta de extrusión de soja en la que procesan toda su producción generando expellers, que venden los tambos de la zona, y aceite, que es canalizado hacia plantas productoras de biocombustibles.

Noventa ruedas en acción
“Desde la época de mi abuelo, un inmigrante que vino a la Argentina dejando una Europa devastada por la guerra, mi familia siempre tuvo un temperamento emprendedor, de ir para adelante, no conformista”, recuerda Eldo Filipuzzi.
“Somos tres hermanos que trabajamos juntos, con decisiones consensuadas. Partimos del campo familiar, que hacía tambo, ganadería de carne y agricultura en los años 80. En un momento, decidimos abandonar la producción lechera por no tener vocación, por los malos resultados económicos y porque la agricultura “arrollaba” a la hacienda por su mayor rentabilidad. No se podía alquilar un campo a 12 quintales de soja por hectárea para ganadería de carne o leche”, agrega.
“Por esa razón, nos volcamos de lleno a la agricultura pasando de 1000 a 4000 hectáreas entre campo propio y alquilado. Al principio trabajábamos los tres hermanos y luego fuimos incorporando gente para movilizar el equipo de maquinaria, que consta de siete tractores, tres sembradoras, una pulverizadora, dos cosechadoras, tres camiones, embutidora y extractora de silo e instalaciones de almacenaje en el campo. En total nuestro equipo tiene rodando 90 cubiertas en las rutas”, cuantifica Eldo.
Los Filipuzzi trabajan con equipos de gran ancho de labor porque siembran muchas pequeñas fracciones de terceros, distantes entre sí, que exigen trabajos just on time. Tanto en campo propio como alquilado buscan desarrollar rotaciones equilibradas tendiendo a un tercio de maíz, un tercio de soja y un tercio de trigo.
También trabajan como contratistas de siembra y cosecha, cuando los cultivos propios les dejan tiempo libre y si las tarifas de la temporada de justifican.
En total, en la empresa de los Filipuzzi trabajan 15 personas, para la atención de la agricultura en campo propio y alquilado, para los servicios como contratistas y para hacer funcionar la planta de industrialización de soja.

Extrusado de soja
¿Cómo nació la idea del extrusado de soja? “La inquietud surgió después del conflicto por la resolución 125 y a partir de los problemas para vender cereales” rememora Eldo.
“Queríamos elevar la facturación de la empresa para asegurar un futuro a los nuevos miembros de la familia, para lo cual analizamos varias alternativas tratando de no seguir vendiendo productos genéricos, en los cuales no somos formadores de precios”, añade.
La primera alternativa analizada fue aumentar la superficie agrícola propia, lo cual fue rápidamente descartado por los altos valores de la tierra en ese momento. También se descartó la posibilidad de industrializar trigo y maíz por las restricciones comerciales existentes en esa época. “Pusimos toda la energía para agregar valor a la soja capacitándonos en el tema mediante viajes y contratación de especialistas.”, relata.
En 2008 comenzó la construcción de la planta de extrusado, que se agregó a una instalación de silos al existente en el campo. Se terminó dos años después.
¿En qué consiste el extrusado de soja? Es un procedimiento que desmenuza los porotos rompiendo las celdas que contienen el aceite. Luego se procede al prensado, que permite separar aquél del expeller, un subproducto que se destina a alimentación animal.
Habitualmente la soja viene del campo con 13,5 por ciento de humedad. Para extrusarla, el primer paso es llevarla al 10 por ciento con la secadora. Luego se pasa por una zaranda con movimiento oscilatorio, que elimina las impurezas, representadas principalmente por tierra.
El paso siguiente para el grano es el quebrado en tres-cuatro partes con un molino. El material originado pasa a un tornillo extrusor, un helicoide semejante al de la vieja máquina de picar carne, donde se lo somete a presión y a 130 °C hasta convertirse en una sustancia lechosa. Al llegar a esa temperatura, se desactivan los compuestos no digeribles de la soja y se convierte en un alimento apto para ganado bovino, porcino y aviar.
Una vez que sale del extrusor, el material pasa a una prensa con la que se extrae el aceite y queda un residuo, el expeller, que va a un lugar de almacenaje luego de su enfriado, con seis por ciento de humedad.
El aceite que cae por gravedad va a un tanque pulmón donde se lo calienta de nuevo hasta 75 °C para poder hidratarlo. El agua inyectada tiene como función extraer las impurezas del aceite y se elimina posteriormente con un procedimiento centrífugo, lo que da un aceite sin gomas o borras.
La planta tiene una capacidad de 50 toneladas por día.

Comercialización
Una tonelada de soja genera 790-800 kilos de expeller y aproximadamente 128 litros de aceite. El resto está conformado por las impurezas del grano, la borra y la pérdida de humedad.
El expeller se vende a tambos y a criaderos de cerdos como fuente de proteína, al contener 45-46 por ciento de este nutriente, y de grasa (8 por ciento). Su precio oscila con la oferta y la demanda pero actualmente los Filipuzzi consiguen venderlo a un valor cinco por ciento superior al de la Pizarra de la soja en Rosario.
El aceite obtenido cotiza a 550-570 dólares por tonelada (aproximadamente el precio de Chicago -22 por ciento). Una parte es usada internamente en la empresa como aceite agrícola. Otra parte se canjea con la industria de agroquímicos por productos elaborados y otra parte se vende a plantas de biocombustibles, que usan el aceite como materia prima para el producto final.

Resultado económico
La inversión inicial de la planta de extrusado de soja en 2008 fue de 600.000 dólares (este valor no incluye la planta de silos de 3000 toneladas preexistente). Se concretó con crédito bancario.
La planta tiene 45 clientes y funciona con dos empleados. Hoy genera una renta sobre el capital invertido del orden del cinco por ciento, luego de haber llegado a extremos del 15 por ciento y de quebranto cuando se impusieron fuertes restricciones a la exportación de biocombustibles. “Es una inversión que da una renta mayor a la tradicional de un campo, nos permite recuperar saldo de IVA a favor y, sobre todo, diversificar y agrega valor a la empresa en un contexto volátil como el que enfrentamos los productores argentinos”, concluye Filipuzzi.

Fuente: La Nación, suplemento Campo.