La economía que viene tras las elecciones

Definiciones del Presidente Mauricio Macri

27/09/2017 | 10:00

Por estas horas, el Presidente pone en números cuáles son sus objetivos para 2018: negociación salarial por debajo del 12%, crecimiento superior al 4%, inflación de 8%. Más la discusión de una gradual rebaja de los impuestos al Cheque y a los Ingresos Brutos.

“Debería ser de entre 9 y 11 por ciento”, dice Macri cuando le preguntan hoy cuál será el aumento de sueldos en 2018, en la discusión paritaria que empezará a calentarse a finales de año. “Doce por ciento, como máximo”, añade el Presidente y aclara que a eso habrá que sumarle, también el año próximo, la cláusula gatillo.

El Presupuesto plantea una inflación promedio del 15,7%. La Casa Rosada puso ese número teniendo en cuenta un 12% de punta a punta, de enero a enero. A esa cifra llegaron sobre la base del planteo del Banco Central, que fijó un objetivo del 10%, con un desvío de 2 puntos para arriba o para abajo. Esto es, entre 8 y 12%. “Pero Federico Sturzenegger insiste que va a ser del 8%”, dice Macri por estos días.

Ahí hay un punto que sus interlocutores no dejan de destacar: el reiterado apoyo del Presidente al titular del Banco Central. Explican que Macri está convencido de que la suba de tasas de interés no afectó el nivel de actividad, como alertaban algunos.

Macri destaca lo que sería otro éxito de la política monetaria: “la devaluación de este año casi no se trasladó a precios”, insiste.

 

Crecimiento del 4 por ciento

El otro número que está sobre la mesa de discusión en el área presidencial de la Casa Rosada es la tasa de crecimiento. En el Presupuesto, el Gobierno puso una previsión del 3,5% para 2018. Pero el Presidente cree que podría ser más que eso. Hay un 1,8% de arrastre estadístico por el crecimiento de este año, ya que la economía está hoy a un ritmo del 4%, según los funcionarios. Hay otro punto más de crecimiento producto de las inversiones en infraestructura ya licitadas o que se licitarán en los próximos meses, observan las mismas fuentes. Y luego están los créditos hipotecarios. En el Gobierno esperan que el ritmo de otorgamiento sea de 10.000 millones de pesos mensuales. Eso equivale a un punto del PBI. Lo que, teniendo en cuenta que una parte será para construcción y otro para la compra de propiedades usadas, impactaría en alrededor de medio punto más de crecimiento. En definitiva, Macri espera un alza de la economía superior al 4% para el año próximo. Si ese número no figura en el Presupuesto es “porque hay que ser prudentes, porque si no estaríamos previendo más recaudación, y eso es más coparticipación, y sería un motivo de tensión con los gobernadores”, alertan en la Rosada.

 

Rebaja de impuestos

Y ahí entra el otro factor económico que por estas horas maneja el Presidente: la rebaja de impuestos. Según su punto de vista, con la actual presión impositiva no hay desarrollo sustentable. Pero también hay que reducir el déficit fiscal. Entonces empieza a diagramar un esquema gradual de rebajas. Le reclamará a los gobernadores que pongan un tope a las alícuotas de Ingresos Brutos. Y la Nación, a cambio, haría una rebaja del Impuesto al Cheque. Ambos, en un plan pactado a lo largo de los próximos años. Es la parte de la reforma impositiva que la Casa Rosada quiere poner sobre la mesa de discusión con las provincias luego de las próximas elecciones.

En la Casa Rosada no ven que sea hoy viable un impuesto a la renta financiera, como se viene planteando estos días.

 

Fin de la Emergencia Económica

Para diciembre, el equipo presidencial se guarda una carta de fondo: no está previsto renovar la ley de Emergencia Pública y Reforma del Régimen Cambiario, más conocida como Emergencia Económica.

En el Gobierno creen que el contexto ya no es el mismo y que las facultades delegadas al Ejecutivo no serán necesarias. Cabe recordar que fue votada en enero de 2002, tras la caída del gobierno de Fernando de la Rúa y en medio de una crisis económica y social sin precedentes. Por entonces, la pobreza había aumentado del 35,4% al 49,7% de la población y la indigencia pasó del 12,2% en 2001 al 22,7% en 2002. Y el desempleo, según el Indec, había saltado al 40,2%. Los números actuales, en cambio, muestran una mejora en la situación social.

La Emergencia delega en el Ejecutivo una serie de facultades extraordinarias, como establecer el sistema que fije el tipo de cambio entre el peso y las divisas extranjeras, pautar retenciones a la exportación de hidrocarburos, fijar tarifas y renegociar los contratos de servicios públicos en manos de empresas privadas y regular los precios de la canasta básica, todos esquemas de poder más afines con las políticas anteriores que con las actuales. Por eso, tal como con el “excepcional” impuesto al cheque, la Emergencia se convirtió en una norma renovada aun en los períodos de tasas chinas de crecimiento.

La batería de medidas no termina allí: incluye factoring, reforma del mercado de capitales, reforma previsional y, sobre todo, lograr una mayor inserción en el mundo. Los números de los primeros siete meses muestran un crecimiento del 19% en las exportaciones industriales y un aumento de las importaciones de bienes de capital.

“El objetivo es que cada vez haya menos burocracia para que la competitividad esté muy lejos del tipo de cambio. Acá hay 582 mafiosos que se creen dueños de todo, y eso va a terminar”, se le escuchó al Presidente.

 

 

 

 

 

Fuente: Marcelo Cantón, de Clarín, y José del Río, La Nación.