El consumidor argentino sabe muy poco de carne vacuna

Hay mucho desconocimiento de los cortes y de los sistemas de producción, en el país de la carne

21/09/2017 | 7:00

En un reciente trabajo del IPCVA, se informa que el consumidor argentino medio, a pesar de lo que podría creerse, puede aprender aún mucho más de la carne vacuna, precisamente uno de los productos que más demanda.

 

Mucho desconocimiento

En el informe “Primer Mapa del Consumo de carne vacuna en Argentina”, que realizó el IPCVA con la consultora TNS-Gallup, se demuestra que hay un elevado desconocimiento de los cortes de la media res.

Así se observa en el Cuadro 1, en el que, a excepción del asado, se advierte un relativamente bajo conocimiento espontáneo de cortes. Así, solo 2 de cada 10 personas señalan conocer la colita de cuadril y solo 3 de cada 10 la tapa de nalga, por citar algunos ejemplos.

El desconocimiento de los cortes es solo uno de los argumentos que permiten desterrar la idea generalizada que somos “expertos en carnes”. El argentino medio tampoco tiene en claro la diferencia entre carne proveniente de distintos tipos de animales (novillito, novillo, ternera, vaquillona) y menos aún sabe si está comiendo carne de feedlot o si se trata de carne proveniente de un sistema de alimentación pastoril o con algún nivel de suplementación con granos.

En un estudio de opinión pública en el que se entrevistó a 1000 personas representativas de la población adulta de nuestro país, quedó demostrado el concepto erróneo que se tiene de la carne de vaquillona, a la que se considera una carne de menor precio que la carne de novillo y con un precio cercano a la carne de vaca.

  

 Tipos de comidas con carne

Lo dicho encuentra su correlato en el análisis de los tipos de comidas que se preparan con carne vacuna (Gráfico 1). Las milanesas ocupan el primer puesto, aun cuando se desagrega la información según clases sociales y diferentes zonas geográficas del país. Le siguen el churrasco y el asado.

 Tipos de comidas con carne en el hogar

 Carne vacuna barata y rendidora

Sin embargo, el consumidor sabe que la carne vacuna es un alimento “rendidor”. En un trabajo realizado por Patricia Aguirre, especialista en Antropología Alimentaria de la Universidad de San Martín, se plantea que la crisis económica ha partido en “comida de ricos” y “comida de pobres” el patrón alimentario más o menos unificado que mantuvo nuestro país durante años. En este marco, donde cobran relevancia los alimentos “rendidores” (aquellos baratos, que llenan y gustan), la carne vacuna reúne esas características, hecho que se demuestra con la comparación de sus precios con otros productos alimenticios (por ejemplo, lechuga o manzana) a lo largo de distintos períodos de tiempo.

Aguirre demuestra que, con el precio de 1 kg de lechuga o de manzanas, históricamente, se han podido comprar entre medio y un kilo de carne de falda.

Como señala la autora, resulta asombroso que, en un país de clima templado, los productos frutihortícolas tengan precios comparables a la carne bovina, que para llegar al punto de venta atraviesa  muchas años de producción, una instancia de industrialización y debe afrontar una logística y comercialización con mayor nivel de complejidad que las verduras y las frutas.

 

Qué pasa en el mundo

Para modificar el desconocimiento de la población sobre las características de la carne vacuna habrá que brindar información básica. Más adelante, habrá que mirar hacia los mercados de interés estratégico, particularmente aquellos capaces de pagar elevados precios por nuestra carne, que ya están en una etapa evolutiva en la que cobran cada vez mayor importancia los siguientes aspectos:

–         Garantía de inocuidad e higiene de los productos cárnicos.

–         Identificación y trazabilidad.

–         Información nutricional.

–         Origen del producto (zona geográfica, raza del animal, etc.).

–         Bienestar animal.

–         Protección del ambiente.

–         Productos cárnicos naturales u orgánicos.

–         Sellos de certificación de calidad.

–         Productos cárnicos funcionales.

–         Productos cárnicos de conveniencia.

–         Productos cárnicos producidos con estricta responsabilidad social empresaria.

–         Información sobre usos culinarios del producto.

Seguramente esta lista es más larga y podría ampliarse si se toma nota de los nuevos parámetros de calidad comercial que emergen en sociedades con alto poder adquisitivo y en las que el precio no es un factor limitante en el proceso de compra.

Actualizar el conocimiento sobre el funcionamiento de los mercados internacionales y estar al tanto de los cambios que vienen teniendo lugar en los gustos y preferencias del consumidor es un paso fundamental para poder desplegar estrategias de marketing exitosas con el producto emblemático de la Argentina.