Pautas para evitar los errores más comunes en corrales de engorde

Nuevamente es negocio transformar maíz en carne vacuna, pero se requiere una planificación cuidadosa

01/07/2017 | 1:23

El grano de maíz vuelve a estar al alcance del ganadero para transformarlo en carne y muchos están pensando en armar un corral de engorde para aprovechar la relación favorable. Para ellos pueden ser útiles las recomendaciones del consultor Darío Colombatto, publicadas en un reciente número del boletín Valor Carne.

Primero, el especialista consideró el producto que requiere el mercado.  “Lo que se demanda es básicamente un novillito liviano y una vaquillona bien terminada”, distinguió. También señaló que desde hace un par de años “hay una demanda sostenida por la vaca gorda de buena calidad, que reemplaza a los novillos faltantes. La gran brecha entre el precio de compra y el de venta hace de esta categoría un  negocio muy interesante para el corral”.

 

Diseño y funcionalidad del corral

Para Colombatto, más allá de la relación de compraventa, el resultado del engorde se define con el uso eficiente de los recursos. “Para hacer un buen trabajo hay que ir de lo general a lo particular. Muchas veces discutimos si vamos a usar grano entero o partido en el corral, cuando hay cosas mucho más básicas para decidir antes”, advirtió.

En esa línea de pensamiento, afirmó que los corrales no deben estar muy alejados del casco, para facilitar el traslado los alimentos desde el acopio, y tampoco pegados a la casa por una cuestión ambiental. “Es conveniente hacer la elección del sitio con el técnico, atendiendo en forma primordial la disponibilidad de agua”, recomendó el consultor.

El paso siguiente es planificar una dieta simple para poder repetirla a los largo de los ciclos de engorde.  “Primero, hay que ver qué tipo de grano tenemos en el campo: maíz, sorgo o cebada. Por otro lado, los requerimientos de fibra se pueden cubrir con henos o silajes propios. En cuanto a la fuente de proteína, hay que recurrir a fábricas de expeller o a los puertos”, enumeró.

Otra cuestión fundamental es contar con caminos y maquinarias adecuadas para repartir el alimento todos los días a la misma hora. “Parece irónico, pero muchas veces nos ponemos a discutir el porcentaje de maíz en la dieta cuando la mitad se tira afuera de los comederos, porque no se tiene un empleado que entienda la importancia de su tarea”, indicó.  Así las cosas, Colombatto advirtió que “si se combinan caminos embarrados con un mixer viejo, el equipo va patinando y eso atenta  contra la eficiencia del sistema y el bienestar del operario”.

 

Pasto y corral

Un aspecto importante para alcanzar los objetivos de la empresa es controlar la evolución del presupuesto forrajero, administrando la abundancia con la misma eficiencia que la escasez. “Cuando sobra el pasto en primavera, muchos productores se tientan y dejan que los animales sigan ahí porque lucen bárbaros. Pero, si después faltan las lluvias, no habrá forraje verde en enero y la hacienda perderá estado; para venderla quedarán condenados a mayo”, avisó.  Y subrayó que “si el plan es sacarla en febrero, marzo o abril, que es cuando se logran los mejores precios, hay que encerrarla en tandas desde el 1º de noviembre al 15 de diciembre”.

Con respecto a la producción de pasto, el especialista resaltó que dejar de lado la fertilización no es buen negocio porque compromete la disponibilidad futura. “Por supuesto, como asesor es fácil recomendar determinada dosis de urea, pero para los productores es más difícil concretarla porque luego deben pagar las cuentas. Entonces, hay que ver de cuánto dinero se dispone y, si hay que achicarse, lo mejor es elegir el área donde el fertilizante tendrá más impacto”, propuso. Por ejemplo, aconsejó “no aplicar 60 kg/ha de urea a todo el campo sino 100 kg/ha a la mejor parte, que ya viene produciendo bien y podrá maximizar su rendimiento. Así, dará cantidad con mayor seguridad”.

Colombatto sostuvo que los modelos que integran el pasto y el corral permiten aprovechar estratégicamente cada etapa. “Al contrario de lo que muchos piensan, hay que enviar al corral los animales que estén más gordos a campo, de modo que sean necesarios menos días para terminarlos. Si  ya tienen 3 milímetros de grasa con bajo costo, en 60 días de encierre podrán llegar a los 7 milímetros con una ración que contenga 70 a 80% de grano”, pormenorizó.

Por último, el profesional se refirió a la necesidad de gestionar la información del corral. “Medir cuánto convierte mi novillo, qué efecto tiene un peso inicial mayor o menor, cómo inciden el barro o el verano húmedo, configuran la mejor manera de progresar. Esto me permite empezar a compararme contra mí mismo y no con quienes tienen otra genética y están en zonas diferentes”, concluyó.