Baja el dólar pero no disminuye el riesgo país

La incertidumbre sobre el resultado electoral provoca ventas masivas de bonos argentinos

13/04/2019 | 6:00

Desde este mes en adelante hay para cosechar 48 millones de toneladas de maíz y 53-55 millones de toneladas de soja. El precio del maíz podría ubicarse en torno de los 130U$S/t y el de la soja en 210U$S/t haciendo proyecciones negativas de los precios. El total a vender rondaría los 17.370 millones de dólares; si se liquida la mitad de ahora hasta el mes de julio habría un ingreso de divisas de 8685 millones aproximadamente.

El Gobierno recibió el crédito del FMI y las reservas van a ubicarse en torno de los 77.000 millones de dólares. A partir del 15 de abril el Tesoro Nacional comienza a vender 60 millones por día; hasta el mes de julio liquidaría 4200 millones de dólares.

Desde hoy y hasta julio el mercado cambiario recibiría una oferta de 12.885 millones de dólares, que llevarían tranquilidad al mercado. El tipo de cambio no debería subir alocadamente; más bien debería acompañar a la inflación mensual, aunque desde agosto en adelante comienza otro partido.

 

Rechazan los títulos públicos

Sin embargo, se nota un mercado de títulos públicos muy convulsionado. Los operadores ven con desconfianza la elección presidencial 2019: hay dos proyectos que son diametralmente opuestos, y si el que gana no cuenta con ayuda financiera externa difícilmente se puedan honrar los vencimientos de deuda.

En este escenario muchos inversores venden títulos públicos y migran los dólares al exterior. Esto produce una baja en el precio de los bonos que se traduce en una suba del riesgo país.

Los operadores, ante un escenario de salida de capitales, optan por protegerse en el mercado interno con la compra de dólares y allí se produce una lucha sin cuartel entre el mercado y el Banco Central.

El BCRA busca subir las tasas de interés para que los inversores demanden pesos y no dólares, desconociendo que quien busca adquirir dólares lo hace por temor a que suceda lo peor, no como una opción de inversión.

En este escenario la tasa de política monetaria, que se fija como el rendimiento de las Leliq, está en el 67% anual, los bancos ofrecen una tasa de plazo fijo del 50% anual, la inflación proyectada es del 40% anual y los inversores siguen comprando dólares porque la demanda es irracional: no busca maximizar la rentabilidad, sino protegerse de lo peor que podría ocurrir, que sería una cesación de pagos y una reestructuración de la deuda.

 

Conclusiones

  • La cotización del dólar está sustentada en la posibilidad de probables cambios políticos en la conducción del país y no en la alternativa de inversión en distintos activos financieros.
  • Es clave que la Argentina siga siendo sujeto de crédito para poder afrontar los vencimientos de deuda; de lo contrario estaremos en severos problemas de liquidez.
  • Sin crédito externo la economía ajustará vía una gran devaluación, que permitirá obtener dólares del mercado exportador de bienes o servicios.
  • El país logró un crédito del FMI por 58.000 millones de dólares. Su vencimiento comienza a operar en el año 2022, progresivamente hasta 2024. En 2020 no hay grandes vencimientos de deuda y los de 2019 están cubiertos en su totalidad.
  • La clase política argentina debería sentar las bases para definir políticas de Estado que sean inalterables si cambian los gobiernos.
  • En el contexto actual se ve un dólar que será muy demandado como resguardo de valor, igual que la mercadería o la compra de propiedades. Las encuestas marcarán los tiempos económicos y ayudaría mucho que se definan candidaturas y las propuestas.

 

Fuente: Salvador Di Stefano