Cómo financiarse después del fin de la seca

Sugerencias para no agregar problemas a la situación actual      

16/04/2018 | 2:00

 La seca se llevó casi 20 millones de toneladas de soja (y una buena cantidad de millones de toneladas de maíz), y eso no es gratis para nadie. En mayor o menor medida, el efecto financiero de la sequía -de cinco meses de duración- nos pegó a todos.

Ahora bien, todos sabemos que los granos son seres vivos que necesitan del agua. Y este verano del 2018 no es la primera vez que el agua no está, y tampoco será la última. El cambio climático no es verso y la producción de commodities agrícolas en secano sufre los vaivenes del clima. De inundación a seca, se pasa en menos de un año; lo acabamos de  de sufrir.

En ese contexto, van unos breves consejos que no tienen otro objetivo que ayudar a mejorar la forma de financiar este negocio a cielo abierto en tiempos en los que el agua que se ha puesto “chúcara”:

  • Es un gran error tomar 100% de la deuda financiera a corto plazo, para ser pagada íntegramente con la cosecha gruesa. En este negocio los granos pueden no estar, pero las deudas siempre estarán esperando ser repagadas. Si los rindes son volátiles (siempre lo fueron y lo seguirán siendo), reducir deuda de corto plazo para pasarla a mediano es una decisión que siempre es acertada.
  • El que pierde plata en una campaña no sale del negocio ni se funde. Al que le pasa eso es al que no puede financiar la pérdida. Hay que tener siempre muy presente esto.
  • Es muy común que el productor argentino tome deuda de corto plazo para financiar inversiones, cuyo repago es de largo plazo. Y obra de esta manera no porque no entienda algo tan básico como el calce de tiempos entre deuda y flujo que la repaga, sino porque las tasas más bajas de corto plazo lo atraen como cantos de sirena. Hacer esto con el negocio es aumentarle mucho el riesgo de iliquidez y de estrés financiero. Si atrás de esto viene un evento climático, la situación se hace muy compleja para revertir (sobre todo cuando no hay suficiente patrimonio para incrementar garantías).
  • El sistema financiero es profundamente contracíclico. Ofrece fondos cuando se tienen y no tanto cuando se necesitan. Un cliente me dijo una vez graficando esto: los bancos te ofrecen un paraguas para los días de sol”. No es que actúen así de mala gente; es que cuando un cliente necesita la plata se vuelve mas riesgoso (y si toda su deuda financiera es de corto plazo y no hace nada para cambiarla, es el principal responsable de que lo vean como cliente de riesgo crediticio).
  • Por último, es fácil mostrar cómo se escapa margen económico por no planificar correctamente la deuda: cuando todo el financiamiento es de corto plazo, en mayo de cada año se acabó el partido de cada productor. Tiene que levantar la cosecha y entregarla toda para repagar deuda. No tiene flexibilidad para diferir ventas, la caja lo gobierna. Y allí se pierden una buena cantidad de dólares que los balances nunca van a mostrar.

Nelson Mandela acuñó una frase maravillosa que siempre conviene tener a mano: “Nunca perdí. Cuando no gané, aprendí.

La seca es pobre en rindes pero rica en enseñanzas para quien esté atento y quiera escuchar.

 

Fuente: Diego Palomeque. Agroeducación