El clima y el mundo al rescate del Gobierno

Hay viento de cola por la buena cosecha y por la baja de la tasa de interés en Estados Unidos

11/02/2019 | 6:00

El Gobierno compra dólares para sostener el precio, inyecta pesos a la economía y las tasas continúan el derrotero bajista. El recorrido inverso que este mismo Gobierno realizaba hace seis meses atrás: se vendían dólares, salían pesos de la calle y la tasa se espiralizaba a la suba. ¿Qué cambió?

En primer lugar, el escenario internacional es mucho más benigno: la Reserva Federal no subirá los tipos de interés en 2019, dejaría de vender bonos al mercado restando liquidez y es muy probable que baje la tasa de interés en el año 2020.

El resultado de esta noticia fue una revaluación de todas las monedas emergentes y la baja de riesgo país en toda la región. Los medios ya no hablan de la devaluación de la lira turca o del real. El riesgo país de la Argentina, que se llegó a ubicar en 830 puntos en diciembre, cayó a 630 puntos, por debajo de la media histórica del país, que se encuentra en los 650 puntos. La tasa de política monetaria, medida por las Leliq, ya cotiza por debajo del 50% anual.

En segundo lugar, la cosecha apunta a ser muy buena. En el caso el trigo, el año pasado tuvimos una producción de 17 millones de toneladas; este año cerramos en 19 millones de toneladas y un precio superior. Se lleva vendido más de la mitad de lo cosechado y los dólares están ingresando en estos últimos días.

Se espera una cosecha de maíz de 45 millones de toneladas y 15 millones ingresarían entre febrero y abril. El precio no entusiasma, pero suba en los rendimientos hace la diferencia; un año atrás esta cosecha era de 30 millones de toneladas.

La soja no podrá llegar a los 57 millones de toneladas, pero no bajaría de 52 millones; un año atrás se cosecharon 35 millones de toneladas; no es para cantar victoria, pero todo hace presagiar una buena campaña.

En resumen, el gobierno de Mauricio Macri está recibiendo el viento de cola que tuvieron otros presidentes, un contexto internacional positivo y un clima benigno para nuestras cosechas.

 Lo que sigue a los tumbos es la economía urbana. Los salarios siguen atrasados contra la inflación y el poder adquisitivo no mejora. Sin embargo, en marzo se vienen aumentos para la clase pasiva y las paritarias están a la vuelta de la esquina; todo hace pensar que el segundo y tercer trimestre del año deberían mostrar más dinero y actividad económica en la calle.

 

Conclusiones

– Salvo que aparezca un cisne negro, que revierta el escenario actual, todo indica que vamos a un escenario internacional de abundancia de liquidez y tasas sumamente bajas.

– Este contexto beneficia al mundo emergente, ya que genera un flujo de fondos desde las economías desarrolladas hacia el resto del planeta. Las materias primas se pueden ver altamente beneficiadas y Latinoamérica que es gran productora de ellas, la zona más atractiva para invertir.

– Brasil está en un proceso de cambio. El nuevo presidente atrae inversiones, y si bien hace tres años que no muestra un crecimiento robusto, en 2019 podría crecer un 2,5% anual; eso empujaría a nuestra economía.

– La Argentina dejo atrás lo peor desde la mirada financiera, pero la economía real no se recupera de inmediato; todavía hay mucho camino por recorrer.

– Los precios en dólares en nuestro país cayeron notablemente; se lo puede observar en el precio de los electrodomésticos  y de los autos.

– Los que ahorraron en dólares tienen precios relativos interesantes para comprar; los que ahorraron en pesos han obtenido una tasa alta en los meses pasados y aún hoy consiguen tasas del 45% anual para colocaciones a plazo fijo. Recordar que en la Argentina las ganancias se realizan comprando activos reales, tal como lo demostró el año 2018; lo financiero va y viene, el activo real y su precio perdura en el tiempo.

– El Gobierno tiene cubiertos todos los vencimientos de deuda del año 2019 y 2020. El mercado le vende dólares, emite pesos y baja la tasa, casi una canción soñada para el oficialismo. Resta saber cómo administrará la coyuntura para que más dinero llegue al bolsillo del asalariado y recupere poder adquisitivo.

– No se debe olvidar que la presión impositiva es muy elevada y que la estructura productiva es pesada, ineficiente y poco competitiva. Este año el campo será una fiesta porque logra (gracias al clima) más cantidades, pero si obtuviera el promedio histórico perdería dinero.

– Los políticos deberían comenzar a discutir como harán las reformas laboral, previsional e impositiva para sacar a la Argentina del estancamiento estructural. El viento de cola, como el clima, es momentáneo; si no hay cambios estructurales el fantasma del año 2018 puede volver en  2020 o antes si un cisne negro aparece en el mundo.

 

 

Fuente: Salvador Di Stefano