Hoja de ruta para entender el nuevo esquema económico del Gobierno

Cuáles serán los efectos de la devaluación, de la reducción de la tasa de interés y del ajuste del Estado

14/02/2018 | 11:20

 

El 28 de diciembre de 2017 el presidente Macri cambió el plan económico. Después de dos años de esperar en vano la “lluvia de inversiones”, se dio cuenta que la sequía continuaría en 2018 y 2019. Esto dio lugar a que se moviera el tablero: se bajó la tasa de interés, se devaluó el tipo de cambio y se tomaron medidas de ajuste en el Estado.

El Gobierno demoró mucho el cambio de libreto y ahora lo tiene que realizar con una crisis financiera internacional. Por ende, este verano seguirá con alta volatilidad externa e interna.

 

Cambios

El consultor Salvador Di Stefano analizó los aspectos positivos y negativos del cambio de plan económico. Entre los primeros mencionó:

  • La devaluación del peso eleva el precio de los productos que se exportan, lo que nos hace más competitivos. La soja, que un año atrás se vendía a 4000$/t, hoy se puede vender a $5650. En los mercados de futuro se pueden obtener 5926$/t a mayo de 2018; 6793 a noviembre de 2018 y 7085 a enero de 2019. Las economías regionales están en ascenso.
  • La suba del tipo de cambio también genera una mejora de competitividad a los que producen para el mercado interno y tenían una competencia que no podían doblegar. Además, los sectores afectados por competencia externa y el turismo interno mejorarán notablemente en los próximos meses.
  • El tipo de cambio bajo provocaba fuga de divisas; en el escenario actual iremos a una balanza comercial y de turismo más equilibrada.

Entre los aspectos negativos del nuevo plan incluyó:

  • La devaluación genera inflación que licúa el poder adquisitivo de los asalariados, jubilados y beneficiarios de planes sociales. Para el primer trimestre se estima una inflación en torno del 7%.
  • Una inflación 2018 similar o algo menor a la de 2017 no es favorable al Gobierno. Implicará mayores conflictos sociales y paritarias que no saldrán al 15%; todo se firmara por “cláusula gatillo”.
  • El ajuste del Estado dejara muchos trabajadores en la calle. No habrá inversiones hasta que el mercado se estabilice y esto generará una merma en el consumo.

 

Contexto internacional

Mientras tanto, los mercados mundiales ajustaron un 10% a la baja, la tasa de largo plazo comenzó a trepar y el mundo emergente se prepara para otra crisis. Sin embargo, la visión del consultor sobre el momento no es dramática.

El mundo está altamente endeudado. Según datos del Banco Internacional de Pagos, la deuda de Estados Unidos es del 247,2% del PBI, entre deuda del Estado, de privados y de hogares. En Europa la deuda es del 250,6% del PBI y el grupo de países del G20 tiene una deuda del 238,8% del PBI.

“A ninguna economía avanzada le conviene que la tasa se espiralice a la suba; sería un problema para los gobiernos, empresas y familias. Cuando una medida perjudica a tanta gente, lo más probable es que trate de evitarse”, advierte Salvador.

“La crisis en los mercados mundiales existe, pero los países desarrollados no pueden darse el lujo que la tasa de largo plazo se ubique en el 3,5% anual”, resume el analista.

“El índice Dow Jones pasó de 15.500 a 26.500 puntos en un año; por ende, la baja posterior es muy lógica, sana y seguramente realimente a otros mercados”, adelanta Di Stefano.

También es lógica la baja del índice Merval, que debería volver a la zona de los 25.000–27.000 puntos. Muchos inversores comprados en acciones procedieron a venderlas y comprar dólares, lo que potenció a la suba al billete.

 

Decisiones

Según Di Stefano “no parece probable que el dólar baje”, pero tampoco ve que pueda extender su racha alcista más allá de 22$/U$S. Por otro lado, “el Gobierno persiste con una tasa del 26,7% anual para las Lebac, la Bolsa está en franco descenso, mientras que los bonos en dólares y en pesos ajustan a la baja”, observa.

En ese contexto, los bonos en dólares de largo plazo, con tasas de interés superiores al 7% anual, lucen sumamente atractivos. Estos títulos incluyen el Bono con descuento al 2033, el bono par al 2038 y el bono a 100 años. Para los más conservadores, un bono al año 2020 tiene una tasa de retorno del 5% anual y al 2022 rinde el 5,6% anual.

No parece buen momento para invertir en pesos, aunque hay bonos como el PR15 que aseguran el 27,2% anual.

Es un buen momento para comprar automóviles, que aumentaron menos que la inflación y el dólar. Hay planes de financiación a tasa 0%, aunque siempre algún costo hay que incorporar.

También se observan precios atractivos de propiedades en pozo que se venden en pesos. Las usadas siguen ofertándose en dólares y en algunos casos son más caras que comprar un departamento en el pozo.