Los cuadernos y la economía

La información de sobreprecios y aportes ilegales afecta la reputación y el resultado económico de las empresas

10/08/2018 | 6:00

La aparición de los cuadernos de Centeno es un hecho disruptivo que viene a cambiar el orden vigente en materia económica, política y empresarial. Se sabe cómo comenzó, pero nadie sabe cómo terminará. Las empresas afectadas sufrirán cambios en los flujos de fondos, en su valor comercial y en su reputación.

 

Una nueva dimensión

La aparición de los cuadernos con información sobre coimas lleva a una dimensión desconocida en el mundo económico. No se sabe la cantidad de empresas, políticos, profesionales y empresarios que están involucrados en la trama de aportes de campaña, coimas y sobreprecios que ocurrieron en los 12 años en los que el kirchnerismo manejó a su antojo el poder en la Argentina.

La aparición de la Justicia, el cambio de metodología en la requisitoria de información y el arrepentimiento masivo, llevan a que todos tengan algo que contar, lo que termina incrementando el número de actores y la cantidad de dinero que circuló.

La consecuencia es que muchas empresas y empresarios arrepentidos tendrán que pagar impuestos por los montos que declararon, y eso le generará al Fisco una gran fuente de financiamiento, mientras que a las empresas les generara pérdidas. Todo esto afectará los flujos de fondos de las compañías, y en ese escenario tiene lógica que bajen las cotizaciones de muchas empresas que cotizan en Bolsa. El “efecto manada” puede determinar que empresas que no tengan nada que ver se vean arrastradas a la baja. Como todo en la vida, este escenario es una gran oportunidad para los que saben elegir, ya que siempre hay negocios en tiempo de crisis.

 

Impacto doble

El país se verá beneficiado y afectado por todo lo que sucede. La parte positiva es que los cuadernos traerán una renovación política, empresarial y dirigencial nunca vista en la política y en la economía argentinas. El perjuicio es que, mientras este proceso se desarrolle, los escasos planes de inversión serán congelados para más adelante, lo que potenciará la recesión que ya se venía anunciando para el tercer trimestre del año. Los meses de agosto y septiembre serán muy difíciles de sobrellevar.

Las expectativas de subas de acciones y bonos quedarán truncadas con este escenario económico y judicial; no vendrá dinero fresco el país.

Las buenas perspectivas quedarán relegadas para otro momento. Si este proceso judicial es creíble, probablemente para el año 2019, siempre y cuando los que cometieron errores sean castigados, y los inversores sientan que no hay impunidad en el proceso. Una falla sería letal para una economía que no crece desde el año 2011 y convive con una inflación no menor al 25% anual.

Los aspectos positivos son los buenos precios internacionales de las materias primas. El trigo alcanzó un valor increíble, producto de la merma de la cosecha en el hemisferio norte por la sequía. En el plano interno, vamos a un escenario de 20 millones de toneladas, que a un precio promedio de 200 dólares la tonelada, aportaría unos 4000 millones de dólares. No es una locura, pero sí una suma significativa para un país al que le faltan dólares.

Para abril y mayo de 2019 se espera una cosecha de soja que podría llegar a los 60 millones de toneladas, que podría aportar unos 21.000 millones de dólares. De maíz se esperan unos 40 millones de toneladas, que sumarían 7000 millones. Si a esto se le añaden las buenas perspectivas de ventas externas de carne, petróleo y gas, la exportación será un sector que ayudaría mucho en 2019.

El problema que tiene el Gobierno es que el 60% del PBI está representado por el consumo interno. La pérdida de poder adquisitivo de los asalariados y de la clase pasiva llevó a una fuerte caída en las ventas, que afectan a los negocios y potencian el efecto pobreza con cierres de comercios en toda la Argentina.

El comercio es el sector que más empleo genera después de la industria: hay registrados 1.172.187 trabajadores y la masa salarial alcanza a los 25.318 millones de pesos mensuales. Si el comercio tiene problemas, el consumo se desploma, sube el desempleo y cae la recaudación.

Por otro lado, el 10% del PBI es el Estado, que no suma impulso a la actividad económica por el ajuste. El 12% son las exportaciones, que poco dinamizan en el segundo semestre de 2018 pero empujarán en 2019. La inversión está en torno el 15% del PBI y cayendo por el escenario que vive el país. El 3% restante es variación de existencias, algo de stock de muchos sectores.

 

Conclusiones

– La aparición de los cuadernos de Centeno suma mayor confusión a la economía en el corto plazo. Sin embargo, es un proceso que nos puede sacar del estancamiento económico del país a largo plazo. El proceso no debería defraudar a la población y no deberían quedar actores impunes; de lo contrario, será difícil que retorne la inversión y permita la salida del estancamiento.

– En el corto plazo, el único dinamizador de la economía es el sector de la exportación, por la mejora de precios internacionales y un tipo de cambio alto que beneficia a las economías regionales. El consumo privado no tiene chances de alcanzar una recuperación hasta mediados de 2019.

– Ingresamos en una dimensión desconocida: vamos a un año electoral sin que el Estado tenga dinero para hacer política, con un hecho disruptivo que puede llevar a un cambio de todos los actores sociales. Final abierto para la economía y la política.

 

Fuente: Salvador Di Stefano