Manual para entender cómo se forma el precio de los granos

Además de la oferta y de la demanda, influyen determinantes políticos, climáticos y económicos

11/06/2018 | 2:00

Los mercados de los diferentes granos son influenciados habitualmente por una gran cantidad de factores, más allá del juego de la oferta y de la demanda.

Estos determinantes influyen sobre los comportamientos y las decisiones de los agentes que se encuentran a ambos lados del mercado. En el siguiente artículo se analizarán los principales factores por tener en cuenta a la hora de analizar los movimientos en los precios de los commodities agrícolas.

 

Clima

El clima es uno de los factores que más afecta la producción agropecuaria. Es por ello que anticiparse a los pronósticos es fundamental para poder discernir la tendencia de los precios. Uno de los principales indicadores de la variación climática a mediano plazo es el ENSO (El Niño Southern Oscilation), un fenómeno en el que se combinan cambios en el océano y en la atmósfera y que afecta los estados del tiempo en varias regiones del mundo.

A este fenómeno global hay que sumar los mecanismos climáticos regionales que pueden moderar o agudizar los efectos de una Niña o un Niño. La última campaña argentina fue el ejemplo clásico de esta aseveración. Para este ciclo, se había anticipado una Niña débil, pero, a partir de principios de noviembre, tuvo lugar un factor regional denominado “bloqueo”. Se instalaron centros de alta presión en el Atlántico, en el Pacífico y en altos niveles de la atmósfera, bastante inusuales, lo que intensificó La Niña. Esto inhibió los mecanismos precipitantes y generó lo que se consideró una “sequía perfecta”.

 

Dólar estadounidense

Otro de los determinantes que subyacen en el precio de los commodities agrícolas es el valor de la divisa norteamericana. La relación entre ambos es inversa; es decir que cuando el dólar se aprecia con respecto a las monedas de los demás países, los granos tienden a bajar y cuando el dólar se deprecia tienden a subir.

El mecanismo es el siguiente: dado que los commodities están valuados en dólares en casi todo el mundo, que el dólar se aprecie con respecto a las divisas de otros países implica que los granos se vuelvan relativamente más caros para éstos; en consecuencia, la demanda de productos agrícolas se reduce y así también lo hacen sus precios.

Para ilustrar esta cuestión se presenta el siguiente gráfico, donde se compara la evolución del índice dólar DXY, el cual mide el valor del dólar estadounidense respecto de una canasta de monedas extranjeras (euro, yen japonés, libra esterlina, dólar canadiense, corona sueca y franco suizo), con un índice de commodities agrícolas calculado por la agencia Bloomberg. Se puede observar con claridad la correlación negativa entre ambos indicadores; es decir, cómo a medida que el índice dólar aumenta disminuye el índice de commodities agrícolas y viceversa.

Hacia fines del 2016, el dólar estadounidense había logrado una revalorización mundial de la mano del triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales estadounidenses y por la expectativa generalizada de que sus políticas comerciales se traducirían en un dólar fuerte.

Sin embargo, a medida que avanzó el año 2017 el retraso en aplicar algunas de las reformas tributarias más esperadas comenzó a restarle sostén a la moneda, al tiempo que la suba de tasas de interés y el fin de la política monetaria laxa se demoraba. En 2018, la percepción general apunta a un mayor impulso de la Fed hacia la normalización de la política monetaria frente a la robustez que exhiben algunos indicadores claves de la actividad económica norteamericana, fundamentalmente en el mercado laboral. De la mano de la suba de tasas y de la mayor demanda de dólares americanos para ingresar dinero a su sistema financiero, la moneda de la principal potencia económica ha comenzado a ganar soporte.

 

Petróleo

El petróleo es un activo de suma importancia para el funcionamiento de todas las economías del mundo y, como tal, sus variaciones de precios suelen trasladarse con mucha facilidad a casi todos los bienes y servicios. Esto ocurre con una correlación directa: es decir, cuando el precio del petróleo aumenta, lo hacen también los demás precios y cuando valor del petróleo disminuye los otros precios caen.

Particularmente, los commodities agrícolas reciben influencia de la cotización del crudo a través de diversos canales. Por un lado, el petróleo tiene un impacto directo en los costos de producción, distribución y procesamiento de los granos. El petróleo también es un insumo de muchos de los agroquímicos utilizados en la producción, con lo cual su aumento encarece estos productos.

Por otra parte, existe un mecanismo de aumento más indirecto: las subas en la cotización del hidrocarburo hacen que parte de la demanda del petróleo se traslade hacia los biocombustibles, lo que también incrementa la demanda de los commodities que se utilizan en su producción, presionando sus cotizaciones al alza.

En lo que respecta al valor del crudo, éste había tocado un mínimo relativo cercano a los 26U$S/barril a comienzos del año 2016, para recuperarse posteriormente. Actualmente, el precio de referencia del WTI supera ya los 70U$S/barril, de la mano de un acuerdo más firme entre los principales países productores para ajustar la oferta y dar sostén al valor del producto de exportación clave para sus economías. Por otro lado, los persistentes conflictos geopolíticos en Medio Oriente impulsan los valores del crudo al peligrar la fluidez del suministro mundial.

 

Transporte

Otro determinante que tiene un impacto importante en los precios de los granos es el flete. Más allá de la relación directa del precio de aquél con el valor del petróleo, la estructura del sistema de transporte de un país y su infraestructura, las distancias por recorrer para entregar la mercadería a destino y la distancia de la producción a los focos de consumo, son factores importantes para determinar su impacto en el precio de los granos.

Tomando como ejemplo para el análisis la situación de la Argentina, exportador neto de productos agrícolas y uno de los principales referentes en el comercio mundial de alimentos, se puede notar que una de sus principales desventajas, que afectan a su competitividad y a los precios recibidos por los productores, es la gran distancia que existe entre nuestro país y las regiones donde se concentran los demandantes de estos productos. La mayor parte de la población mundial habita en el hemisferio norte, y es allí donde se encuentran los principales importadores de granos. Es por ello que nuestro país se ve desfavorecido en relación a otros exportadores que se encuentran a menor distancia de los principales mercados.

Se estima que la participación de los costos de transporte en los precios CIF se ubica entre el 15 y el 20%. El flete marítimo es un componente importante que afecta la competitividad del negocio granario en la Argentina.

Dentro de los costos de transporte no sólo se encuentra el flete marítimo entre los puertos de origen y los de destino, sino que también juegan un papel importante los costos de transportar la producción desde el campo hasta el puerto. En ese sentido, la Argentina tiene grandes ventajas con relación a sus competidores porque la zona núcleo de producción de nuestro país -ubicada en un radio de 300 km con centro en los puertos y fábricas del Gran Rosario-, cosecha el 46% de la producción de granos de la Argentina y el 57% de la producción nacional de soja. Esto significa que la mayor parte de la producción de granos se encuentra cerca del Gran Rosario desde donde se despacha el 78/80% de las exportaciones de granos, harinas y aceites. Incluso, hay expertos que sostienen que a 500 kilómetros de los nodos portuarios del Gran Rosario, Quequén y Bahía Blanca se encuentra el 80% de la producción de granos de la Argentina.

Uno de los problemas más serios en nuestro país es el transporte de las producciones de granos desde el norte argentino hasta los puertos del Gran Rosario o al área central del país. Allí existen distancias entre 600 y 1200Km, que por lo general deben recorrerse en camión, con elevadísimos costos de transporte.

De todos modos, Argentina tiene desventajas con relación a sus competidores en los mercados de exportación. En el cuadro se puede ver una comparación de la matriz de transporte entre los principales exportadores de soja (USA, Brasil y la Argentina), donde se aprecia la gran incidencia del camión en la estructura de transporte local, el medio más costoso. En este sentido, Estados Unidos se encuentra en mejores condiciones que la Argentina, ya que cerca de un 48% de los granos que se dirigen a puerto (principalmente Golfo de México) para ser exportados, se transportan en barcazas por vía fluvial, el medio más económico de transporte.

Políticas comerciales y conflictos geopolíticos

Las decisiones que toman los diferentes Estados en lo que refiere a las relaciones con sus pares, tanto en cuestiones comerciales como políticas, pueden generar modificaciones en las estructuras globales de los mercados y en las cadenas de suministro, con fuerte impacto en los precios.

Impuestos o subsidios a las exportaciones, aranceles, barreras no arancelarias, cuotificación del comercio internacional, subsidios a la producción; éstas y otras tantas son medidas que toman los gobiernos y afectan los precios.

Las políticas tienen su mayor impacto en los precios internos de cada país. Sin embargo, cuanto mayor sea la participación de estos en el comercio internacional, mayor es la influencia que tendrá sobre los precios internacionales.

Un ejemplo de esto, que se percibe en la coyuntura actual, es el conflicto comercial entre China y EE.UU., que se desató luego de que la administración Trump impusiera aranceles a las importaciones de acero y aluminio desde el país asiático.

 

Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario.