Si el clima acompaña, la cosecha de granos alcanzaría 125,9 millones de toneladas

El valor ascendería a 33.798 millones de dólares

11/02/2019 | 2:00

Como es sabido, la producción de una campaña empieza a perfilarse con el área sembrada y se define según la superficie efectivamente cosechada y los rindes medios logrados.

Con respecto a la primera variable, la estimación oficial es una mayor área sembrada con maíz y soja con respecto a la de la campaña pasada, a pesar del exceso de lluvias. En efecto, en su último informe, la Secretaría de Agroindustria trabaja con un área de 9,35 millones de hectáreas de maíz (+2,3%) y de 17,5 millones de hectáreas de soja (+1,7%).

Las Bolsas de Cereales coinciden con el organismo oficial en cuanto a la mayor área sembrada con maíz, pero no así con la de soja. Para la Bolsa de Cereales de Buenos Aires no habría cambios respecto del ciclo 2017/18 y se habrían sembrado unos 17,7 millones de hectáreas (+0%), mientras que para la Bolsa de Cereales de Rosario el área sería levemente menor, de 17,6 millones de hectáreas (-0,6%).

La evolución del clima determinará qué porcentaje del área sembrada se termine cosechando y también la productividad media de los lotes. En cuanto a esta última, con los actuales niveles de humedad, zonas no anegadas se proyectan con gran potencial de rinde, que podrían compensar problemas en otras zonas, ubicando el rendimiento promedio de la campaña por encima del nivel tendencial.

Con estas consideraciones, se proyecta una producción base de 125,9 millones de toneladas para todo el ciclo 2018/19, considerando 7 cultivos principales (trigo, maíz, sorgo, girasol, soja, maní y cebada), que surge de aplicar rindes normales a toda el área sembrada con los cultivos estivales y que implica un incremento de un 26% respecto del ciclo previo (ver cuadro).

A su vez, en función de la volatilidad que muestra el clima, se definen cuatro escenarios adicionales (sólo para los cultivos de verano): dos con rindes medios inferiores a los normales (-5% y -10%), que reflejarían una situación donde se agudizan los excesos hídricos, y dos con rindes medios superiores (+5% y +10%), que serían aquellos casos donde el clima acompaña favorablemente, permitiendo a los cultivos expresar mejor su potencial.

Estos cuatro escenarios terminan determinando un rango de producción de entre 115,7 millones y 135,9 millones de toneladas.

En el escenario base, los cinco cultivos estivales considerados acumulan 101,3 millones de toneladas, creciendo un 31% respecto del ciclo 20 17/18; para este subgrupo, los restantes escenarios definen un rango de producción de entre 91,1 y 111,4 millones de toneladas, en todos los casos superior al del ciclo pasado.

 

Valor de la producción agrícola

Puede deducirse que el valor de la producción agrícola (VPA) del ciclo 2018/19 dependerá de lo que suceda finalmente con la producción y del nivel en el que se ubiquen los precios internacionales. Como ambos parámetros están hoy “abiertos”, se estima un escenario base y también un rango en el que podría ubicarse el VPA según volúmenes y precios en posibles escenarios alternativos (ver cuadro).

En el escenario base el VPA se ubica en 33.798 millones de dólares, creciendo en 5409 millones (+19%) respecto del ciclo 2017/18.

Luego aparecen otras situaciones posibles. La mejor combinación sería aquella donde se estabiliza el régimen de lluvias, los cultivos expresan todo su potencial, con rindes que se ubican 10% por encima de los del caso base, y los precios internacionales mejoran con el transcurso del año; en ella, el VPA llega a 40.171 millones de dólares, un 45% por encima del ciclo previo y generando un aporte adicional de 11.782 millones de dólares.

La peor situación sería aquella donde la campaña avanza con clima en contra (se profundiza el exceso de lluvias y se amplían las áreas inundadas), los precios internacionales empeoran con el transcurso del año. Con esos supuestos,  el VPA se ubicaría en 27.969 millones de dólares, un 1,5% por debajo del ciclo anterior (- 420 millones de dólares).

 

Exportaciones

A continuación, se presenta un escenario base en materia de exportaciones y otras posibles situaciones en caso de que los volúmenes producidos sean menores / mayores y que algo similar suceda con los precios de exportación. Estas simulaciones suponen, para el caso de la soja y el maíz, los dos cultivos dominantes, stocks crecientes (en términos absolutos) a producción creciente (ver cuadro).

En el escenario base los embarques de granos y de sus principales derivados industriales (harinas, aceite, biocombustibles) ascenderían a  28.172 millones de dólares, creciendo en 4644 millones respecto de los envíos de 2018.

En el peor escenario, donde se suponen rindes 10% menores a los normales y precios internacionales 10% abajo a los actuales, la generación de divisas se aproximaría a 23.526 millones de dólares, una cifra muy similar a la de 2018. En otras palabras, la recuperación de los agrodólares es casi un hecho seguro; lo que es más difícil de anticipar es qué intensidad tendrá esta recuperación, dada la volatilidad que está mostrando el clima y los riesgos globales que enfrentan los mercados de commodities.

 

Derechos de exportación

Se ha estimado la recaudación de derechos de exportación en dólares para los distintos escenarios antes presentados.

En el escenario base, el Estado estaría recaudando 5654 millones de dólares de derechos, asociados a exportaciones de granos o de sus principales derivados industriales (el 80% de este monto explicado por los envíos de productos del complejo sojero), unos 1730 millones más que en 2018 (+44%). Incluso, en un escenario de rindes 10% por debajo de lo normal y precios 10% por debajo de los actuales, el Fisco estaría recaudando más que el año pasado (+ 791 millones de dólares).

Suponiendo un tipo de cambio promedio de $43,3 para 2019 (+26% entre diciembre 2018 y diciembre 2019), la recaudación de retenciones se aproximaría a 244.000 millones de pesos en el escenario base, con una expansión del 130% interanual, una tasa muy elevada que responde a la combinación de mayor tipo de cambio, mayores volúmenes exportados y mayor presión tributaria sobre determinados productos (los que hasta agosto 2018 no estaban alcanzados).

 

Fuente: Fundación Mediterránea.