Sólo tres millones de toneladas de soja están negociadas con precio

Los productores prefieren vender maíz para financiarse

15/04/2019 | 6:00

A mediados de abril, los exportadores de poroto de soja tienen comprados 2,2 millones de toneladas y la industria aceitera suma 10, 8 millones. En total, hay 13 millones de toneladas negociadas, pero solo 3 millones tienen precio firme. Es decir, quedarían 52 millones de toneladas sin cotización, excepto las que tienen algún tipo de cobertura.

En la campaña pasada, a esta altura, se habían negociado 16 millones de toneladas. La gran diferencia que se observa obedece a menores embarques de la exportación y a la conducta conservadora de los productores, que están vendiendo más maíz que soja esperando una recuperación del precio de la oleaginosa.

Las precisiones anteriores fueron vertidas por el consultor Carlos Etchepare al analizar la situación del mercado en la pantalla de Canal Rural.

 

Productores expectantes

El técnico consideró que aún quedan 4 millones de toneladas de soja de la campaña 2017/18, luego de que se consumieran internamente 44,5 millones entre la producción nacional, las importaciones y las ventas que concretó el sector exportador a la industria aceitera. Simultáneamente, las exportaciones de poroto sin procesar alcanzaron 4,5 millones de toneladas, una cifra baja, pese a la guerra comercial entre China y Estados Unidos.

En la campaña 2018/19 se proyecta una cosecha de 55 millones de toneladas, de las cuales se exportarán 8 o 9 millones. De este volumen teórico, “a mediados de abril los exportadores tienen comprados 2,2 millones y han vendido muy poco al exterior: 1,8 millones de toneladas”, apuntó Etchepare.

Por su parte, la industria tiene negociados 10,8 millones de toneladas vs 10,1 de la campaña pasada. En total suman 13 millones de toneladas, de las cuales solo 3 millones tienen fijado precio. En el ciclo pasado, en esta época del año, ya se habían negociado 16 millones de toneladas.

Como se indicó más arriba, el comportamiento actual tiene su origen en menores ventas de la exportación y administración de la soja que se va cosechando por parte de los productores. “Ante precios muy flojos de la oleaginosa prefieren financiarse con la venta de maíz, de mejor precio relativo”, diferenció el analista.