Cambiaron los flujos del comercio mundial de soja

La guerra comercial entre Estados Unidos y China provocó una concentración de compras en Sudamérica y una racionalización del uso de la harina para alimentación animal

10/10/2018 | 6:00

Las crecientes tensiones comerciales entre Estados Unidos y China en busca de equilibrar el déficit comercial que mantiene la principal economía del mundo con el gigante asiático establecieron grandes cambios en la estructura del mercado internacional de soja.

En consecuencia, la demanda china de soja se concentró hacia Sudamérica en busca de sustituir parte de las compras a los Estados Unidos. Este hecho, sumado a la reestructuración de los derechos de exportación del complejo sojero en la Argentina, generaron fuertes incentivos para los importadores de poroto del país asiático; por ende, surgió una mayor competencia entre el sector industrial y exportador de nuestro país por los stocks de una campaña golpeada por una de las mayores sequías de la historia.

Nuevos circuitos

Actualmente, en el mercado FOB, la soja norteamericana es mucho más competitiva que la sudamericana en cuanto a precios, pero cuando se trata de envíos hacia China pierde competitividad por el 25% de arancel impuesto por ese país.

La pérdida de producción en la Argentina, como consecuencia de la sequía sufrida en la última campaña, y la batalla comercial en curso, generaron una fuerte tracción de la demanda china por la soja brasileña, lo que se tradujo en una suba de los precios internacionales de nuestro vecino, al nivel de superar los valores de la soja norteamericana con aranceles.

En este contexto, la Argentina se transformó en el origen de poroto de soja más barato para las industrias de China, aunque los inventarios locales no parecieran brindarle al país asiático la oportunidad de aprovechar demasiado la presente situación.

La mayor competencia entre el sector industrial y el exportador en Sudamérica, dado el actual nivel de precios internacionales, plantea una reestructuración de los flujos comerciales tradicionales.

Como consecuencia, podríamos observar en los próximos meses exportaciones de soja norteamericana que abastecerían la molienda de los socios del Mercosur en la medida que los exportadores locales aprovechen para proveer a China con la producción nacional.

En la hoja del balance global queda en evidencia que China no puede prescindir completamente de la soja de los Estados Unidos. Sin embargo, el fuerte incremento en las compras sudamericanas, la eliminación de los aranceles a las importaciones de productos para la alimentación animal a sus países vecinos, los incentivos para impulsar la producción nacional, el cambio en la composición de la dieta animal, entre otras cuestiones, denotan que el gigante asiático está concentrando todos sus esfuerzos para requerir cada vez menos de los envíos norteamericanos.

 

Fuente: Pablo Pochettino. Agroeducación