La carne vacuna deja su huella en la inflación del primer bimestre

La suba de la hacienda se traslada gradualmente a las carnicerías

12/03/2019 | 6:00

Los precios de la hacienda se rezagaron respecto de la inflación durante 2017 y 2018 y lo mismo sucedió con los precios de la carne bovina a nivel mostrador. En lo que va de 2019, el mercado está corrigiendo el fenómeno, empezando por una fuerte revalorización de la hacienda. En los dos primeros meses, los precios acumulan una suba del 38%  para los novillitos y de 25% para la carne.

La corrección de precios relativos llega en un momento inoportuno, con un Banco Central desplegando varios instrumentos para desacelerar la inflación. En términos cuantitativos, se estima que el mes de febrero habría sido más afectado que enero; el aumento del precio de la carne habría aportado 0,8 puntos porcentuales al costo de vida del segundo mes del año, explicando casi un cuarto de la la inflación general (3,5%)

No obstante, la corrección de precios podría haber llegado a su fin o estar muy cerca. El precio de la hacienda ya se ubica en un buen nivel en relación a otros precios de la economía. A su vez, el consumo interno seguramente responderá en forma contractiva a los últimos aumentos y, por el lado de los exportadores, no parece haber mucho más margen para seguir convalidando reacomodamientos de precios.

 

Carne e inflación

La inflación de enero se ubicó en un rango de entre 2,8% y 4,0% según los principales relevamientos que hoy se realizan en el país (IPC INDEC, IPC CABA, IPC Córdoba). A su vez, mediciones ya disponibles de febrero señalan que la tasa de inflación habría superado el 3,5%.

De por sí, los porcentajes mencionados son elevados, pero la preocupación mayor no se origina en los valores absolutos, sino más bien en la tendencia, en el hecho que la inflación con la que arrancó 2019 está siendo superior a la registrada en el cierre de 2018; es decir, el factor que enciende la alarma es la resiliencia que muestra la inflación a las acciones que viene llevando adelante el Banco Central para, justamente, controlar y reducir el ritmo al que suben los precios de la economía.

La carne vacuna pondera alto en la canasta del consumidor y ha tenido un arranque de año con importantes subas de precios. ¿Cuánto representa la carne bovina en el gasto de consumo? ¿Cuánto pondera en las canastas que se usan para monitorear la inflación?

De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares con resultados confiables, casi el 6% del presupuesto que las familias asignaban al consumo de bienes y servicios se destinaba a las compras de carne bovina. Dentro de la canasta de alimentos, el rubro “carne bovina” era el de mayor incidencia, aventajando por un margen importante a otros productos muy difundidos, como pan, leche, queso, pastas, gaseosas, verduras o yerba mate, por nombrar solo algunos.

Según la encuesta, la carne bovina impactaba en el gasto de los hogares con una gran variabilidad, con diferencias importantes entre familias de diferente ingreso, composición y localización. Por ejemplo, la asignación de recursos era, en términos relativos al consumo total, mayor en las provincias del norte del país (8,5% noreste y 8,8% noroeste) que en las que integran la Patagonia (5,5%) o que en la región del Gran Buenos Aires (4,4%).

El relevamiento también mostraba que la incidencia de este gasto era creciente con la cantidad de miembros en la familia (superior al 7% en familias de 5 miembros o más) y decreciente con el nivel de ingresos del hogar.

Los resultados de la encuesta 2004/2005 fueron utilizados, en general, como base para construir las canastas de bienes y servicios que actualmente se utilizan para monitorear la inflación. Por ejemplo, en el nuevo IPC GBA del Indec, la carne bovina representa el 5,5% de la canasta. Por su parte, en el IPC del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, también basado en la encuesta, la carne bovina es el 2,6% de la canasta. Esta diferencia se explicaría por la gran brecha de ingresos que tiene CABA con otras regiones y por la mayor respuesta que tienen los consumos de ciertos servicios (educación, esparcimiento, alojamiento, salud, comidas fuera del hogar) con relación a bienes más básicos, frente a mejoras en los ingresos del hogar.

 

Precio minorista de la carne bovina

Luego de un letargo prolongado, el precio minorista de la carne bovina ha dado un salto importante en los dos primeros meses de 2019.

De acuerdo con el relevamiento que realiza el IPCVA en supermercados y carnicerías de distintos puntos del país, la carne bovina aceleró su ajuste de precios, pasando de una variación del 2,8% mensual promedio en el último cuatrimestre de 2018 a 8,3% en enero y al 15,2% en febrero.

Considerando una inflación general del 2,9% en enero y suponiendo una la tasa de inflación del 3,5% en febrero, se tiene que la carne habrá subido en términos reales un 5,2% en enero y un 11,3% en febrero, siendo esta última la mayor variación desde diciembre de 2015.

De los datos anteriores puede deducirse que en el arranque de 2019 la carne bovina tiene que estar aportando más a la inflación respecto del año pasado.

Por ejemplo, si se toma como referencia el IPC GBA, donde el producto pondera con el 5,5% de la canasta, y se utilizan los relevamientos del IPCVA, surge que la carne bovina venía incrementando el costo de vida a un ritmo de entre el 0,1% y el 0,2% promedio mensual en los últimos dos años. En 2019 este impacto pasó a ser, transcurridos los dos primeros meses, del 0,5% en enero y del 0,8% en febrero.

Durante varios períodos de los últimos dos años, por caso, el tercer cuatrimestre de 2016, el segundo cuatrimestre de 2017 y el tercer cuatrimestre de 2018, la contribución efectiva de la carne al incremento del costo de vida fue menor al promedio, y se rezagó respecto de otros precios de la economía; esta situación es la que se está revirtiendo en lo que va de 2019, con precios de la carne creciendo muy por encima de los precios promedio.

 

Se recupera el precio de la hacienda

Por detrás de la suba de precios de la carne está la recomposición del valor de la hacienda. En el 2017 la hacienda para consumo interno, caso del novillito o la ternera, perdieron entre el 7% y 8% de su valor real, tendencia que continuó un poco más moderada en el 2018, con 3%-5%.

La ecuación económica de la ganadería se vio muy debilitada por esta reducción de precios en moneda constante, que en realidad fue mayor si se incluyen el fuerte aumento de costos de alimentación por salto cambiario y los efectos de la sequía.

Este año los precios del novillito, para tomar una categoría como referencia, acumulan una suba real del 13,5% en enero y del 14,5% en febrero. El nivel de precios en el que se ha ubicado el novillito en lo que va de este año es “relativamente alto” en la medición a precios constantes, superando al nivel medio de los dos años previos. En la medición en dólares, el precio es mayor al del año pasado, pero se ubica bastante por debajo de los valores 2010/2017 (ver gráficos).

Evolución del precio del novillito

El hecho que la hacienda se ubique en un buen nivel con relación a otros precios de la economía hace pensar que el fenómeno de reacomodamiento de precios habría llegado a su fin o que estaría muy cerca de ello.

En la medición en dólares, los valores lucen relativamente bajos pero debe recordarse que, a diferencia de 2016 y 2017, hoy se pagan derechos de exportación (8% aproximadamente) y que los reintegros a la exportación son más bajos actualmente que en los dos años previos. Además, las exportaciones están ya en un nivel muy importante, lo que exige mucha competitividad de costos para seguir ampliando participación de mercado y/o conquistando nuevos. Finalmente, el consumo interno sigue todavía débil y seguramente responderá en forma contractiva a la última suba de precios y no será fácil que pueda absorber muchos más incrementos de valores.

 

Consideraciones finales

  • Precios de hacienda que se rezagaron respecto de la inflación general durante 2017/2018 explicaron precios rezagados de carne a nivel consumidor final. En lo que va de 2019, el mercado está corrigiendo ese fenómeno, empezando por la revalorización de la hacienda.
  • En los dos primeros meses de 2019, los precios de la hacienda acumulan una suba del 38% (novillito), mientras que los de la carne llegan al 25%.
  • La corrección de precios relativos llega en un momento inoportuno, en plena lucha del Banco Central por ubicar a la inflación en un sendero decreciente.
  • En términos cuantitativos, el mes de febrero habría sido más afectado que enero: se estima que el aumento del precio de la carne habría incrementado el costo de vida de este mes en 0,8 puntos porcentuales, casi un cuarto de la inflación de 3,5% que habría en febrero.
  • La corrección de precios probablemente esté en su fase final. El precio de la hacienda se ubica ya en un buen nivel con relación a otros precios de la economía. A su vez, el consumo interno seguramente responderá en forma contractiva a los últimos aumentos y, por el lado de los exportadores, no parece haber mucho más margen para seguir convalidando reacomodamientos de precios.

 

Fuente: Fundación Mediterránea