Se recuperaron seis millones de cabezas vacunas desde 2011

No obstante, el crecimiento del stock se tornó más lento en 2018

15/05/2019 | 2:00

La estimación oficial de  existencias bovinas en la Argentina al 31 de marzo de este año es de 53,95 millones de cabezas, apenas 17.000 cabezas más que la calculada para la misma fecha de 2018. Estos datos hacen pensar que los ganaderos valoran más las perspectivas atractivas de la actividad que los precios relativamente débiles y las altas tasas registradas en 2018.

Las variaciones de las distintas categorías y de su ubicación por provincia tampoco presentan cambios significativos. Hubo leves reducciones en el número de vacas, vaquillonas y novillos, compensadas por aumentos en la cantidad de novillitos, terneros y terneras (ver cuadro).

La mayor baja corresponde a novillos (3%) y la mayor alza a novillitos (5%), habiendo sido los cambios en las demás categorías de entre 1 y 2%. Es decir, variaciones menores.

Un aspecto por resaltar es que el número de terneros con relación al de vacas, que sirve como una aproximación al porcentaje de destete, aumentó un punto porcentual: al 62,6%.

Finalmente, corresponde mencionar que se recuperaron seis millones de cabezas desde 2011.

 

Principales cambios en un año

La provincia de Buenos Aires fue la que más aumentó su stock con respecto a 2018, en 280.000 cabezas, dos terceras partes en machos. En el otro extremo, las principales disminuciones correspondieron a Chaco y a Corrientes, con 112.000 cada una.

Si los cambios se miden porcentualmente, entre las 11 provincias que superan el millón de existencias, se destaca el aumento de 2% en Buenos Aires y la caída del 4% en el Chaco.

De las provincias que tienen entre 100.000 y 1 millón de cabezas sobresale el aumento en Río Negro, con 7%.

 

Mapa de la recuperación

Desde el stock mínimo de 2011 se han recobrado 6 millones de bovinos en el país, 62% de lo que se había perdido en los tres años anteriores.

En números absolutos, el mayor aporte, por supuesto, lo hizo Buenos Aires con casi 3 millones de animales, seguida por La Pampa con 800.000. Más atrás le siguen Córdoba y Salta, con unas 400.000 cada una. La principal baja, y casi única, se observa en Corrientes, con 140.000 cabezas.

La participación regional ha tenido cambios menores. En una clasificación personal, si se quiere arbitraria, se compara lo sucedido en Buenos Aires, cuyo enorme peso individual “contaminaría” los resultados de la región pampeana, con lo que llamamos las regiones “Centro” (Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, La Pampa y San Luis), NEA (Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones), NOA (Santiago, Salta y menores) y Patagonia. Quedan fuera de esta clasificación tres provincias cuyanas, con pocos animales.

Desde el mínimo de hace ocho años, se destaca el cambio en Buenos Aires, con el mencionado aumento de 3 millones de cabezas, seguido por el incremento de casi 2 millones en la zona Centro y 800.000  en el NOA. El NEA casi no registra crecimiento.

Expresado en términos porcentuales, llevan la punta el NOA y la Patagonia, con 26-28% de incremento, seguido por Buenos Aires con 18%, y Centro, con 10%.

Con estos cambios en los mencionados ocho años, el peso de cada región casi no ha cambiado. Buenos Aires pasó del 34 al 35% del total nacional; el Centro, de 38 a 37%; el NEA, de 19 a 17%; el NOA, del 6 al 7% y la Patagonia se mantiene en el 2%.

Estos datos sirven para poner en contexto expresiones tales como el corrimiento de la ganadería a zonas marginales o el crecimiento de ciertas regiones. Lo que ha sucedido es que el avance de la agricultura de los últimos años ha desplazado a los animales a tierras más marginales, pero mayormente dentro de las mismas zonas.

 

Sin liquidación

Los números de esta última estimación le dan un mentís a la proliferación de advertencias acerca de una supuesta liquidación a la que habría entrado la ganadería argentina, que últimamente habían redoblado su apuesta al mencionar porcentajes de vacas preñadas en la faena, afirmación inverosímil y sin ningún fundamento.

Si bien se ha frenado el crecimiento del stock, que gradualmente se venía observando en los siete años anteriores, se puede hacer una lectura positiva de lo ocurrido desde marzo de 2018.

Si se considera que los precios en buena parte del año pasado fueron relativamente débiles y que las tasas de interés fueron astronómicas, inclusive en términos reales, el mantenimiento de las existencias refleja la voluntad de los ganaderos en sostener su negocio y las perspectivas atractivas que hizo prestar menos atención a la coyuntura.

También el leve aumento de la relación ternero/vaca, tanto en comparación a 2018, como en relación al muy pobre 2011, cuando se anotó 59%, representa una nota positiva.

La contracara es que el número de machos, tanto en las categorías de novillitos como de novillos, no termina de despegar y esto constituye la traba más importante a un mayor incremento de las exportaciones en el corto y mediano plazos.

Otro déficit es que, pese al señalado aumento en la relación ternero/vaca, el porcentaje de destete es indefendiblemente bajo para el desarrollo de la ganadería argentina.

 

 

Fuente: Miguel Gorelik, director de Valor Carne