Todo lo que hay que saber sobre la fiebre porcina que está asolando a China 

Atemorizados, los consumidores locales se vuelcan a la carne vacuna

22/04/2019 | 12:21

La fiebre porcina africana, cuyo primer brote apareció en China en agosto de 2018, hoy parece extenderse a otros países limítrofes. En China se han reportado hasta ahora 115 brotes, pero la mayoría de los analistas sospecha que se está ocultando la gravedad de la situación.

“Una primera estimación habla de una caída del 16% del stock de cerdos en China, con un fuerte salto de los precios de la carne porcina, pese a que miles de criadores se están desprendiendo de sus animales -en el estado en que estén- antes que los alcance el virus en sus criaderos”, afirma Ignacio Iriarte, director de Informe Ganadero.

Según la OIE, es una enfermedad hemorrágica altamente contagiosa, que afecta a cerdos domésticos y jabalíes, y cuyas tasas de mortalidad pueden llegar al 100%.

El consultor Simon Quilty ha descripto el brote de fiebre africana como “imparable”, y augura que este virus es capaz de cambiar el balance mundial de carne vacuna, ovina, porcina y aviar por más de 20 años, asegurando además que la demanda interna por carne porcina en China ha caído ya un 14%, lo que es equivalente a 8,34 millones de toneladas. “Un cambio de sólo 1 kilo per cápita en el consumo de cerdo, redireccionado al vacuno, generaría una demanda mundial adicional de 1,4 millones de toneladas, similar a lo que exportó Australia en un año entero a todo destino”, calculó.

“China consume 54 millones de toneladas de carne de cerdo y la confianza de los consumidores en esta carne cae día a día”, apunta Iriarte. El virus está calificado como muy resistente y longevo, sobreviviendo largo tiempo inclusive dentro de los alimentos elaborados.

 

La demanda cárnica se reorienta

Según Arlan Suderman, economista Jefe de la Consultora Intl FCStone, la fiebre porcina africana se sigue extendiendo por toda China y golpea particularmente a la provincia de Shandong, la número 1 en producción de carne de cerdo, que sufriría una caída del stock porcino del 42%.

“La caída del stock de cerdos en China podría ser inédita”, afirma Suderman. La cantidad de animales podría caer por lo menos un 30%, lo que equivale a la cantidad de cerdos que hoy tiene Estados Unidos, Canadá, México y Brasil juntos. Esto podría crear un faltante de carne en el nivel mundial del orden de los 12,4 millones de toneladas, estimándose que el grueso de esa demanda insatisfecha se canalizaría a la carne vacuna.

Se calcula que la producción de carne aviar en China crecerá este año un 8%, pero este incremento sería absolutamente insuficiente para compensar la caída en la producción de carne de cerdo.

La producción local de carne vacuna, por su parte, está estancada hace años. “Hace unas semanas, el USDA recortó en cinco millones de cabezas su cálculo de stock ganadero para China; por lo tanto, todo aumento en la demanda por carne vacuna se derivará inevitablemente a mayores importaciones”, adelanta Iriarte.

En las últimas semanas, y como reflejo del hecho que Australia y Nueva Zelanda están incrementando drásticamente sus ventas de carne vacuna a China, el precio de la manufactura importada en Nueva York ha tocado los niveles más altos de los últimos cuatro años.

“En enero último, por primera vez en la historia, Australia superó las 20.000 toneladas embarcadas hacia China, y los importadores norteamericanos están comenzando a advertir que Estados Unidos está entrando en una competencia comercial inédita con China por captar enormes volúmenes de carne vacuna magra”, asegura Ignacio. Además, Nueva Zelanda también está aumentando sus ventas a China y desatendiendo al mercado norteamericano.

“El fin de la liquidación ganadera en Australia, a causa de las recientes lluvias generalizadas, podría disminuir la oferta de carne de vaca manufactura de ese país más aún y podría acentuar la competencia por la carne de vaca en el nivel mundial. En la lucha comercial por conseguir carne magra no están sólo Estados Unidos y China, sino también Corea del Sur, Japón y otros países de Asia”, concluye Iriarte.