10 tips para hacer un buen barbecho

Todo lo que hay que considerar para controlar malezas y aumentar los rindes de los cultivos

20/06/2019 | 6:00

El barbecho es el tiempo que transcurre entre la cosecha de un cultivo y la siembra del siguiente. Por lo tanto, la rotación de cultivos determinará el largo y momento del año en que se ubique. También influyen las malezas presentes, por lo que la planificación de los barbechos merece mucha atención.

 

Alternativas

Existen diversas alternativas a la hora de decidir como transcurrir ese tiempo. Una opción es realizar una rotación intensa, de manera que los períodos de barbecho entre cultivos sean lo más cortos posible. Obviamente, esto depende de la oferta ambiental, principalmente del agua disponible.

Otra opción de intensificación es incorporar cultivos de servicio, que también acortarán los barbechos al ocupar gran parte de tiempo. En este caso, el consumo de agua es menor al de un cultivo de cosecha y tiene una serie de beneficios más allá del efecto sobre el manejo de malezas.

La tercera opción y más frecuente, aunque también la menos aconsejada de las tres, es realizar un barbecho químico en el que las malezas presentes se controlan con herbicidas, de modo tal que la elección de estos y los momentos de aplicación son claves.

 

Monitoreo del lote

El monitoreo es la herramienta básica de toma decisión durante el barbecho. Su frecuencia dependerá de la zona y de la dinámica de malezas, pero debe hacerse de manera que se evite llegar tarde. Además, el monitoreo permite confeccionar un historial de malezas del lote, que facilita mucho la planificación y la toma de decisiones futuras.

Una distribución desuniforme de las malezas en el lote exige que el monitoreo se haga exhaustivamente.

 

Extensión del barbecho

El largo del barbecho estará definido por la rotación de cultivos. Como ejemplo, entre un cultivo de soja y un trigo posterior puede haber un barbecho de 30 días, mientras que si luego de la soja se hace maíz tardío el barbecho puede durar más de 200 días (ver figura ).

Este factor impactará profundamente en la planificación del barbecho, siendo más complejo cuanto más largo sea, ya que se deberán ir encadenando aplicaciones de manera de ir controlando las malezas eficazmente en todo el período.

Por supuesto, la presión de selección con herbicidas es mucho mayor en barbechos largos que en cortos con mayor intensidad de rotación.

Emergencia de malezas a lo largo del año y momentos de intervención química

Línea roja: emergencia de maleza otoño invernal; línea azul: emergencia de maleza primavero estival; flecha roja: momento típico de un barbecho largo o de otoño; flecha azul: momento típico de un barbecho corto o de primavera. Los momentos de cada cultivo, emergencia de malezas e intervención química son muy variables entre zonas. Fuente http://www.aapresid.org.ar/rem-malezas/emergencias

 

Suelo y clima

El suelo y el clima son los principales reguladores de los procesos biológicos. Van de definir la dosis y la residualidad de los herbicidas. Por ejemplo, un suelo de pH alcalino incrementará la persistencia de una sulfunilurea, mientras que una imidazolinona lo hará a pH ácido.

El clima también determinará la eficacia del herbicida residual, ya que todo herbicida de suelo necesita agua para poder incorporarse y ejercer control.

En períodos secos no pueden esperarse muy buenos controles, aunque también los nacimientos serán menores. Lluvias excesivas podrán posicionar al herbicida debajo de la zona de nacimiento de malezas, especialmente si es muy soluble en agua.

 

Identificar el problema principal

Para definir una estrategia química se debe identificar en primer lugar la maleza más problemática, sabiendo su época de emergencia (ver figura) o de rebrote (en el caso de una especie perenne) y conocer los herbicidas que aseguran un buen control sobre la misma. Con esa información se elige el producto más adecuado y el momento de uso. Posteriormente, se definen qué herbicidas usar antes y después de esa aplicación, de manera de no repetir sitios de acción y no generar “apilado” de productos en el suelo que pueden dar como resultado fitotoxicidad al cultivo. Por ejemplo, si la maleza problema es Chloris, de crecimiento primaveral, y se decide usar un herbicida ALS en esa época, se debería elegir otro sitio de acción para la aplicación de otoño, como una triazina, un PPO u otro. En cambio, si la maleza problema es rama negra, con un gran pico de nacimiento otoñal y se decide utilizar un ALS en ese momento, se debería utilizar otro sitio de acción en primavera, como los citados o cloroacetamidas, HPPD, etc., siempre dependiendo de las malezas presentes en esa época del año (ver figura).

Estrategias de aplicación de herbicidas en distintos momentos del año

Arriba: se prioriza la maleza de primavera, escogiendo el herbicida “A” y utilizando en el otoño el herbicida “B” y en el cultivo el herbicida “C”. Abajo: se prioriza la maleza de otoño, escogiendo el herbicida “A” y utilizando en la primavera el herbicida “C” y en el cultivo el herbicida “B”.

 

Rotar y mezclar sitios de acción

Es la premisa básica del manejo de la resistencia. Como fue explicado, pensar una secuencia ordenada de herbicidas permite ir rotando los sitios de acción en el tiempo.

Otra práctica necesaria y aún más efectiva es la mezcla de sitios de acción en cada aplicación. Se debe prestar atención al sitio de acción y no solo al principio activo, y menos aún a la marca comercial, ya que muchos productos que parecen muy diferentes pertenecen al mismo sitio de acción.

También es importante que se rote la forma de utilizar los herbicidas entre campañas. Esto significa que, aunque se obtenga un buen resultado con determinado sitio de acción en un momento del año, se tratará de cambiarlo entre años para no adaptar las malezas de esa época con el uso del mismo herbicida. La rotación de cultivos es una práctica que colabora enormemente en esto.

 

Tecnología del cultivar

Otro aspecto que se debe tener en cuenta al momento de planificar la rotación de herbicidas es la genética del cultivar por sembrar. Gracias al fitomejoramiento genético, actualmente se cuenta con varias opciones de cultivos resistentes y tolerantes a herbicidas. Estos cumplen la función de hacer más simple y flexible el manejo de malezas, pero que exigen un adecuado conocimiento de las tecnologías disponibles y de su manejo adecuado.

Como opciones de cultivos resistentes y tolerantes a herbicidas en la Argentina están la soja resistente a glifosato (RR) y tolerante a sulfonilureas (STS); los maíces resistentes a glifosato (RR), glufosinato de amonio (LL), 2,4D + Haloxifop (Enlist) e imidazolinonas (CL); esto último también se puede encontrar en el girasol. En todos los casos estas opciones permiten sumar herramientas de manejo, ya que aumentan las alternativas de sitios de acción posibles de utilizar en un cultivo, teniendo siempre presente que luego deberán manejarse de manera específica los “guachos” posteriores.

 

Barbechos “abiertos”

Dejar un barbecho “abierto” significa que puedo sembrar más de un cultivo posteriormente; por ejemplo, podría ir a soja o a maíz. Muchas veces esto no es posible porque el herbicida utilizado solo es tolerado por un cultivo y no se puede hacer otro ante un cambio de escenario. Por ejemplo, la utilización de picloram en un lote que irá a maíz no puede luego cambiarse a soja. O al revés: algunas sulfunilureas que se pueden hacer previo a sojas STS no permiten luego cambiar a maíz.

No obstante, esto debe tomarse como un factor de decisión más pero no el único que condicione la elección de determinado herbicida, ya que es más importante un control eficaz de las malezas presentes o una rotación de herbicidas que tener la alternativa de cambiar de cultivo en la planificación.

 

Barbechos tardíos

Muchos de estos análisis y toma de decisiones se hacen imposibles ante un escenario de barbecho tardío por un alquiler que se define tarde. Este tipo de prácticas empresariales van en desmedro de un correcto manejo agronómico. Si bien existen herramientas para solucionar la mayoría de estas situaciones, se está forzando el sistema, con consecuencias negativas.

 

Calidad de aplicaciones

Normalmente, la calidad con que se hacen las aplicaciones queda en un segundo plano. No obstante, cada vez hay un mayor uso de herbicidas de contacto, se hacen mezclas de mayor cantidad de productos y se presentan malezas muy sensibles al tamaño en que se tratan, todos factores que hacen de la calidad de aplicación un factor decisivo del éxito o del fracaso.

En este contexto se deben  evaluar, en primer lugar, las condiciones de la pulverizadora con la cual se va a realizar la aplicación. Es importante que todos sus elementos, como filtros, mangueras, picos, etc., estén en correcto estado.

La limpieza del tanque de la máquina también es prioritaria al momento de planificar una aplicación. Debe realizarse previo a la carga de una nueva mezcla y/o al final del día para evitar el depósito de productos en el tanque que podrían ocasionar fitotoxicidad en el cultivo siguiente.

Otro aspecto fundamental al iniciar la pulverización es la evaluación de las condiciones ambientales, como la temperatura, la humedad y el viento, para elegir la calibración del equipo que mejor se adecue a la situación y así evitar pérdida de producto por evaporación o deriva.

Por último, se debe mencionar que siempre es primordial la periódica capacitación de quien está a cargo de realizar la pulverización, ya que debe contar con los conocimientos adecuados para tomar decisiones al momento de llegar al lote y de esta manera lograr la mejor aplicación posible, que realice un efectivo control de las malezas, minimizando el riesgo para las personas y el impacto ambiental.

 

Fuente: Aapresid.