Lechería de alta producción en España

En tambos familiares se superan los 40 litros por vaca y por día aplicando muy buenos esquemas tecnológicos

12/06/2019 | 6:00

Los productores lecheros españoles alcanzan altos índices de producción -superiores a los 40 litros por vaca y por día- en sistemas de confinamiento. Utilizan tecnología de última generación, que incluye alimentación balanceada, excelente genética, ajustado manejo reproductivo, podómetros y collares de rumia gracias a un precio del orden de los 32-35 céntimos de euro por litro de leche.

El Gerente de Noticias de Canal Rural, Carlos Echepare, visitó dos tambos en el Valle de Pedroches, en Andalucía, al sur de España, y describió los sistemas de producción en un programa especial de la señal.

 

En Pozo Blanco

Juan José Tejero Calderón está a cargo de una explotación familiar cercana a la localidad de  Pozo Blanco, Andalucía. En el establecimiento se desarrolla la actividad tambera y agricultura para producir forrajes para la alimentación de los animales.

En la zona el clima es severo: en invierno llega a 10-12 °C bajo cero y en verano puede alcanzar los 45 °C, con lluvias escasas. Para atenuar los efectos del calor, en la estación cálida se usan sistemas de rociado y ventiladores en la sala previa al ordeño.

En el tambo de Tejero Calderón hay 80 vacas en lactancia y 110 animales en recría. La producción diaria  por vaca es del orden de los 43 litros como promedio anual.

La alimentación se basa en forrajes producidos en el campo y en alimentos balanceados que se compran a la cooperativa Covap (Cooperativa Ganadera del Valle de los Pedroches, con sede en Pozo Blanco). Juan José también se le vende la leche a la cooperativa, que está formada por los productores de la zona y funciona muy bien hace muchos años.

En los tambos de Pozo Blanco se  da mucha importancia a las herramientas genéticas: “las vaquillonas de primer y segundo parto reciben semen sexado; en las de tercer parto en adelante se utiliza semen convencional”, contó Tejero Calderón.

El mejoramiento producido por la genética y por la genómica tiene alto impacto en el sistema de producción: semen de buenos toros aumentan la capacidad de consumo, los niveles de producción por animal y la resistencia a enfermedades.

El manejo sanitario incluye vacunaciones y control de tuberculosis y brucelosis dos veces al año. Los veterinarios de la Junta de Andalucía controlan los parámetros sanitarios y aplican sanciones a quienes no los cumplen.

En la empresa trabaja solamente Juan José con su padre y un empleado a tiempo completo. Se realizan dos ordeños por día -a la mañana y a la tarde- y los purines son distribuidos en el campo propio de cultivo.

Juan José observó que cada vez hay menos interés de los jóvenes en permanecer en el campo porque no están motivados por el negocio. “Hay familias que no tiene quien releve al productor de edad y venden todo”, lamenta el empresario.

Tejero Calderón admitió que la producción tambera es rentable en la zona. La leche entregada se liquida a razón de 32 céntimos de euro por litro como precio base, a partir del cual se suman parámetros de calidad que pueden elevarlo a 35-36 céntimos. El costo de alimentación fluctúa de 22 a 24 céntimos.

La Política Agraria Común ayuda a las empresas. Tejero Calderón recibió un monto fijo por ser considerado “Joven agricultor” y luego se agregaron ayudas en función de los animales que se ordeñan que permiten mantener la rentabilidad del negocio.

Hacia adelante, el productor tiene expectativa de crecimiento porque “da casi el mismo trabajo ordeñar 80 vacas que 90 y así se reducen los costos fijos”, argumentó.

 

Más escala

Carlos Etchepare también visitó el tambo de Antonio García Ruiz. Es una explotación familiar de tercera generación que tiene 133 vacas en ordeño y 284 animales en total.

El empresario está conforme con el resultado económico que la actividad tambera al gozar de un precio estable y márgenes rentables que le permiten planificar el futuro.

“El Valle de Pedroches es una buena zona para producir leche, aunque el clima resulta limitante en algunas épocas del año”, aseveró. En su tambo, García Ruiz produce 44 litros por vaca como promedio en el año gracias a la aplicación de tecnología. Por ejemplo, usa inseminación artificial desde 1986 y trasplante embrionario. “A los animales con genómica muy baja les introducimos los embriones de las mejores vacas propias”, explicó Antonio.

Por la mayor escala de su empresa, Antonio trabaja a tiempo completo con cuatro empleados. “Cuesta conseguir buen personal porque los jóvenes quieren el fin de semana libre, no madrugar, ganar mucho y trabajar poco”, se queja el empresario.

 

Planificación

La cooperativa Covap, que recibe la leche de la zona, también controla que la producción no crezca más de lo previsto con el ingreso abrupto de actores de gran escala, para evitar sobreoferta y baja de precios. Por esa razón, “en los tambos se busca más aumentar la eficiencia por vaca que incorporar más animales a los rodeos”, explicó García Ruiz.

También hay normas de la Política Agraria Común, que dan ayudas económicas directas al productor, e indirectas, como las que reciben los jóvenes que se incorporan a la empresa, a los que se les paga parte de las inversiones que realizan.

La actividad lechera está muy monitoreada en España porque tienen de vecino a Francia, una súper potencia en producción de leche, que configura un riesgo latente para los productores nacionales. En ese sentido, la actividad muestra muchas diferencias con lo que ocurre en la Argentina, donde los tamberos no reciben ningún tipo de apoyo oficial. “Deberían reclamar ayuda, porque el sector agropecuario es el que le da de comer al país y eso debe reconocerse”, propuso finalmente el empresario.