Definen al proyecto de ley de tierras como “un híbrido con buenas intenciones”

La ex Diputada Nacional Susana García expresó que es “saludable” que se trate este proyecto, pero remarcó que es “muy indeterminado en sus conceptos, sobre todo en lo que refiere a la cantidad de hectáreas alcanzadas, el límite a adquirir por parte de extranjeros, las zonas de seguridad y la omisión de la obligatoriedad del Registro de Tierras Rurales”.

16/12/2011 | 3:39

La ex Diputada Nacional, Susana García, se refirió al proyecto de ley de tierras que el Ejecutivo envió al Congreso para su tratamiento, y expresó: “Desde el año 2004 he representado el proyecto de tierras cada dos años porque caía sin ser tratado. Ahora, luego de ocho años de Gobierno, la presidente decide que el Congreso se expida”.

En este sentido agregó que “es saludable, sobre todo para los que defendimos siempre las banderas de la soberanía y los recursos naturales, pero preguntamos por qué no se trató antes”.

La legisladora, autora de varios proyectos sobre suelo, arrendamientos y tierras, argumentó: “El avance indiscriminado sobre la frontera agropecuaria, los cauces de agua, los reservorios más bellos ya están en manos extranjeras y ni siquiera conocemos de cuánta superficie hablamos, ni quiénes son esos tenedores de tierra. Lo que sí sabemos es de las historias de hombres, mujeres y pueblos enteros, que vieron avasallados sus derechos cada vez que los corrieron de las tierras que ancestralmente trabajaban y ocupaban”.

Respecto al proyecto oficial, García señaló: “Estamos conformes con algunos aspectos sustanciales, pero es muy indeterminado en sus conceptos, sobre todo en lo que refiere a la cantidad de hectáreas alcanzadas, el límite a adquirir por parte de extranjeros, las zonas de seguridad y la omisión de la obligatoriedad del Registro de Tierras Rurales, así como alguna exigencia clara para los que ya adquirieron inmuebles rurales”.

Por último, la legisladora de la CC-ARI remarcó que “esta ley no va a solucionar los problemas devenidos con la concentración de la tierra, ni a amparar a los que vienen padeciendo conflictos judiciales con grandes capitales.  Es una ley híbrida, buenas intenciones, pero que no transforma”.