Con foco en políticas de innovación y desarrollo: la FAO participó de la 1ª Cumbre Federal de Bioeconomía de Argentina

A fines de octubre se llevó a cabo la Primera Cumbre Federal de Bioeconomía en Rosario, Santa Fe, con el objetivo de reunir expertos para analizar los desafíos y las oportunidades que ofrece la producción sustentable de bienes y servicios a través del uso o transformación de recursos biológicos, y su vínculo con la Agenda 2030.

18/11/2022 | 7:36

El encuentro fue organizado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI) y el Gobierno de la Provincia Santa Fe. Participaron funcionarios, representantes y expertos del sector público y privado y del sistema científico tecnológico nacional e internacional.

Por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) Argentina estuvo presente Elizabeth Kleiman, responsable del área de Sistemas Agroalimentarios Sostenibles (SAS), quien expuso en una mesa de diálogo y vinculación con start-ups de tecnología alimenticia y empresas de alimentos, donde se propiciaron la ciencia y la innovación como vectores de desarrollo.

“En FAO celebramos el federalismo y el seguir trabajando en la generación de capacidad para el agregado de valor en origen, para que no sean solo las producciones primarias y las primeras transformaciones las que constituyan las economías regionales, sino que puedan salir productos terminados”, agregó.

Kleiman presentó el programa de cooperación de FAO en Argentina, en vínculo con la agenda de la Bioeconomía. Prueba de ello es el trabajo de la Organización junto a entidades públicas y privadas en Pérdidas y Desperdicios de Alimentos (PDA), a través del trabajo con enfoque territorial en provincias, municipios y mercados. En este punto, uno de los desarrollos a los que hizo referencia fue el Tablero Operativo de Mermas y Sostenibilidad de Alimentos presentado en junio de 2022 , una herramienta que estima el desecho en el sector de comercio minorista de supermercados y en la industria de alimentos.

“Este Tablero de Mermas es prueba de un trabajo colaborativo que articula el mundo de la ciencia, con el mundo de la producción y el sector privado. La información generada allí es indispensable para diseñar e implementar políticas -públicas y/o privadas- que se constituyan en soluciones institucionales, organizacionales, tecnológicas y financieras para la efectiva prevención y reducción de las PDA”, explicó Kleiman.

Para el diseño y puesta en marcha del Tablero de Mermas se estableció una alianza con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de La Nación (MAyDS) y con el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), y la co- construcción de los indicadores contó con el apoyo de la Escuela de Estadística de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). “Uno de nuestros aliados es GS1, a quien acompañamos en la gestión de trazabilidad para disminuir las PDA en el Mercado Central de Buenos Aires, y fue el representante de Argentina en el Foro de Ciencia e Innovación global que organizó la FAO y tuvo lugar en Roma en octubre de este año”, expuso.

Kleiman también citó un acuerdo de la FAO con la Subsecretaría de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional (SAByDR) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) para llevar adelante un estudio para la inclusión del bagazo cervecero seco en el Código Alimentario Argentino (CAA), y de esta forma hacer de un residuo un aditivo alimentario bajo un concepto de circularidad, logrando un producto con valor agregado para la elaboración de panificados y otros usos.

La especialista en Sistemas Agroalimentarios Sostenibles de la FAO también refirió a la iniciativa “Mano de la Mano” de la FAO, como modo de lograr un avance en la digitalización, integración y cooperación, permitiendo que los países con las tasas más altas de pobreza y hambre se unan a los países desarrollados para apoyar los esfuerzos de desarrollo en aquellas naciones menos adelantadas y afectadas por las crisis alimentarias, a través del aprovechamiento de los recursos biológicos para la producción sustentable de bienes y servicios. “Estamos frente al desafío de desarrollar tecnologías que favorezcan la inclusión de pequeños productores, de la agricultura familiar, de las mujeres y jóvenes rurales, que fomenten los vínculos y que promuevan sinergias regionales”, manifestó.

“Argentina necesita generar consensos sobre aspectos políticos básicos para impulsar una visión de futuro promisorio y una inserción nacional, regional e internacional. Es necesario repensar cómo seguir construyendo una bioeconomía sostenible ambiental, social y económicamente sin dejar a nadie atrás. Tenemos que trabajar de modo articulado para lograr una bioeconomía que sea inclusiva, en particular para mujeres y jóvenes, y así generar valor en el territorio y el consecuente impulso de las economías regionales”, concluyó.