Alimentación escolar para todos y todas: para que nadie se quede atrás

Con el recrudecimiento de la crisis económica y de la inseguridad alimentaria provocada por la pandemia, se hace aún más evidente la importancia de las políticas y estrategias de protección social y garantía del derecho humano a la alimentación. Cada nueva publicación de datos sobre el hambre y la desnutrición en todas sus formas – deficiencias nutricionales, sobrepeso y obesidad – muestra la realidad de que 113 millones de personas no han tenido. acceso a alimentos saludables en América Latina y el Caribe.

03/05/2022 | 4:46

Este dato es aún más preocupante cuando miramos a los niños y niñas y adolescentes, quienes, según Unicef, enfrentan altos índices de sobrepeso.
Actualmente, 3 de cada 10 niños y niñas y adolescentes entre 5 y 19 años tienen sobrepeso en la región.

En este escenario, los programas de alimentación escolar, bien ejecutados, garantizan el acceso a alimentos saludables y fomentan buenos hábitos alimentarios para los estudiantes y sus familias.

El 10 de marzo celebramos el Día Internacional de la Alimentación Escolar, una fecha para recordar que 85 millones de estudiantes son beneficiados por programas de alimentación escolar en toda nuestra región.

La política de alimentación escolar está presente en más de 30 países de América Latina y el Caribe y atiende entre 20% y 25% de la población. Por sus implicaciones positivas, ha incentivado al gobierno de Brasil, por medio de la Agencia Brasileña de Cooperación del Ministerio de Relaciones Exteriores (ABC/MRE) y del Fondo Nacional de Desarrollo de la Educación del Ministerio
de Educación (FNDE/MEC), con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a cooperar con los países para fortalecer sus programas de alimentación escolar.

La experiencia iniciada en el 2009 de cooperación internacional entre la FAO y el gobierno de Brasil tiene como referencia la organización y la estructura del Programa Nacional de Alimentación Escolar brasileño, el PNAE, ejecutado por el FNDE/MEC, y que evidencia el círculo virtuoso entre educación, alimentación, seguridad nutricional, salud y desarrollo social en varios países.

Una de las lecciones de la pandemia es que los programas de alimentación escolar que priorizaron el abastecimiento de productos agrícolas locales pudieron continuar llevando alimentos a los estudiantes y sus hogares mediante la distribución de kits de alimentos a las familias. En lugar de ofrecer solo productos secos y no perecederos, se garantizó el acceso a huevos, frutas, tubérculos y otros alimentos saludables. En muchos países persiste el desafío de mejorar la calidad de la alimentación escolar, pues aún se distribuyen alimentos procesados, comprados en lugares distantes, sin priorizar la adquisición de productos frescos, como frutas y verduras, a nivel local.

Para fortalecer aún más estas políticas, la Red de Alimentación Escolar Sostenible (RAES) viene facilitando el intercambio de experiencias, el diálogo y la construcción de capacidades. Lanzada en 2018, la RAES, impulsada por el gobierno de Brasil con el apoyo de la FAO, une a los países en torno a la alimentación escolar, promoviendo el diálogo y los avances a nivel regional y
nacional. Para ampliar sus capacidades, intercambiar lecciones aprendidas e intensificar las acciones regionales, la Red lanzó una plataforma online en tres idiomas: www.redraes.org.

La RAES trabaja desde una perspectiva rizomática. Como pequeños tallos subterráneos de una planta que acumulan sustancias nutritivas, esta red se ha nutrido y permitido compartir buenas prácticas y reflexiones entre gestores, generando esfuerzos y cambios hacia la sostenibilidad de la alimentación escolar en cada país.

La transformación de los sistemas alimentarios, la recuperación económica y los desafíos de los programas de alimentación escolar en sistemas presenciales, no presenciales e híbridos, requieren trabajar en un sistema cooperativo y sumar esfuerzos.

Con este fin, el gobierno de Brasil y la FAO invitan a los países a conformar y fortalecer esta iniciativa en red. El objetivo es trabajar para que los programas de alimentación escolar amplíen su cobertura de estudiantes, la calidad de los alimentos ofrecidos, las acciones de educación alimentaria y nutricional y la promoción del desarrollo rural a partir de la compra de productos locales de la agricultura familiar y, donde sea posible, con preparación de alimentos en las escuelas asegurando fuentes locales de empleo para mujeres y hombres.

La perspectiva es que estos diálogos e interacciones entre países alimenten los cambios que están por venir y generen una cultura de intercambio y aprendizaje colectivo para resolver el desafío global que es alimentar, con calidad y sistematicidad, a la población escolar de nuestros países.

Uno de los puntos prioritarios para la RAES es el reconocimiento de la alimentación escolar como agente de transformación de los sistemas alimentarios para lograr una mejor nutrición, una mejor producción, un mejor ambiente y una mejor vida para todos y todas, sin dejar a nadie atrás.