Estrategias que impulsan la soberanía alimentaria de los pueblos indígenas del Gran Chaco

Referentes del sector público, organizaciones internacionales como la FAO Argentina, lideresas indígenas, la organización mundial Slow Food y Fundación Gran Chaco compartieron miradas y experiencias generando soluciones innovadoras desde el territorio para disminuir la inseguridad alimentaria.

31/05/2022 | 4:22

El 24 de mayo pasado se llevó adelante el encuentro virtual “Diálogos sobre seguridad alimentaria: Diseñando soluciones con comunidades indígenas del Gran Chaco” en el marco del proyecto NIYAT, financiado por la Unión Europea y liderado por la Fundación Gran Chaco que, en colaboración con la organización mundial Slow Food, desarrolla módulos integrales para mejorar la seguridad alimentaria de las comunidades indígenas de Chaco, Salta y Formosa, potenciando los sistemas productivos tradicionales basados en los conocimientos locales y la biodiversidad, y pretende fortalecer el rol de mujeres y jóvenes para generar una nueva gobernanza indígena en las zonas rurales del Gran Chaco de Argentina.

Durante el evento se presentó, además, un manual que reúne la experiencia de co-diseño de esos módulos integrales de producción, para que estos puedan contribuir a reducir los efectos de la emergencia climática, a la vez que aseguren la provisión de alimentos altamente nutritivos y generen excedentes para la sostenibilidad y replicabilidad de los modelos.

En el marco del proyecto NIYAT se trabaja en colaboración con la Red de Comunidades Rurales (RCR), la Cooperativa de Mujeres Rurales (COMAR), el área de género de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación (MDS).

Con la moderación de Mauricio Tinari, responsable del área Mapic de Fundación Gran Chaco, el evento contó con la participación de Pablo Iglesias (agregado de cooperación de la Unión Europea en Argentina), Fabiana Menna (presidenta de Fundación Gran Chaco), Caio Dorigón (gerente de proyectos de América Latina y el Caribe en Slow Food), Analía Rodríguez (referente indígena del proyecto Niyat), Irma Saravia (referente indigena y productora de comunidad Los Ranchitos, Salta), Eva Verde (coordinadora de Asesoramiento en Gestión de Unidades Productivas de la Secretaría de Economía Social del Ministerio de Desarrollo Social de Nación), Yanina Settembrino (subsecretaria de Agricultura Familiar y Desarrollo Territorial del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de Nación), Karla Sofía Pita (Miembro del equipo de Pueblos Indígenas en el FIDA) y Ornella Calvete (especialista en sistemas agroalimentarios sostenibles en FAO).

“Se trata de una iniciativa muy completa, y los pocos meses de su implementación ya se puede ver un impacto importante en las comunidades con mujeres que lideran la transformación del Gran Chaco», destacó durante el evento Pablo Iglesias, agregado de cooperación de la Unión Europea en Argentina y el financiador del proyecto.

«La diversidad de actores de NIYAT pensamos y generamos soluciones innovadoras desde y para el territorio. Los territorios tienen saberes concretos, hay que potenciarlos y escalarlos, generando condiciones de liderazgo local», detalló Fabiana Menna sobre el desarrollo del proyecto. En ese sentido, la presidenta de Fundación Gran Chaco explicó que «no hay que confundir co-diseño con participación”, ya que el co-diseño implica partir, no sólo del conocimiento de las comunidades sobre funcionamiento complejo del ecosistema
del Gran Chaco, sino también de la forma de organización propia de las comunidades indígenas. Implica legitimar los conocimientos locales, visibilizarlos y, a partir de ahí construir una estrategia superadora. “Partiendo de los conocimientos históricos del comportamiento del territorio y desde el liderazgo propio de las comunidades es que podemos generar soluciones innovadoras», agregó.

La construcción de los módulos de seguridad alimentaria es un modelo replicable y adaptable a los diferentes contextos de la región chaqueña. Se encuentra basado en las prácticas agroecológicas, que combinan elementos de la producción hortícola con el aprovechamiento sostenible de los frutos del monte, la cría de animales adaptados al contexto local y la adaptación a los efectos del cambio climático. «Es necesario conocer las necesidades de las comunidades y sus culturas, teniéndolas como actores activos en el proceso de ideación de los módulos para apoyar la disminución de la inseguridad alimentaria», aportó Caio Dorigon, gerente de proyectos de América Latina y el Caribe en Slow Food.

Por su parte, Analía Rodriguez, referente indígena del proyecto Niyat compartió la importancia de dar valor a los conocimientos ancestrales a la hora de diseñar los módulos de seguridad alimentaria. «Es un camino que queremos seguir porque la alimentación es la base principal de una familia», explicó la productora. Así también lo hizo su compañera Irma Saravia desde Los Blancos, Salta: «Mi comunidad ha sufrido muchos cambios, pero gracias a esta experiencia hemos podido aprender a cómo mejorar el cultivo de alimentos y la cría de los animales».

La articulación con el Estado es clave para la sostenibilidad de las innovaciones generadas desde el territorio y por eso el proyecto NIYAT se lleva adelante a través del MDS como socio estratégico. «La secretaría ha priorizado a las poblaciones indígenas y campesinas como sujeto directo para ser beneficiario de los programas», destacó Yanina Settembrino, subsecretaria de Agricultura Familiar y Desarrollo Territorial del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGyP).

Los módulos de seguridad alimentaria se pensaron en su diseño como modelos versátiles, con tecnología adaptada a cada lugar, que potencie los sistemas productivos tradicionales y que puedan ser fácilmente replicados; y para garantizar la sostenibilidad en el tiempo, la comercialización es un eje clave. «Desde la Secretaría de Economía Social proponemos circuitos virtuosos con una intermediación solidaria de actores locales que organizan la comercialización. Esto genera sustentabilidad a estos procesos productivos», aporta Eva Verde, coordinadora de Asesoramiento en Gestión a Unidades Productivas del MDS.

El evento contó también con la mirada y aporte de organizaciones internacionales como Karla Sofía Pita, miembro del equipo de Pueblos Indígenas en el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y Ornella Calvete, ingeniera en alimentos y especialista en sistemas agroalimentarios sostenibles en la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

“Para poder dar respuesta a la aguda situación de inseguridad alimentaria que presentan las comunidades involucradas en este proyecto en particular, pero que es replicable a otras tantas comunidades, es fundamental poner en valor el saber local, escuchar e identificar de primera mano sus necesidades”, expresó Calvete. “En FAO consideramos esencial trabajar sobre la seguridad alimentaria a través de un enfoque inclusivo y participativo, contemplando los aspectos económicos, ambientales y sociales como parte de un único sistema”, agregó.

“Como desafíos a futuro, debemos avanzar en la transición hacia sistemas agroalimentarios sostenibles, inclusivos y resilientes, haciendo foco el desarrollo local, en el acceso real a los mercados, en la promoción de los circuitos cortos de comercialización, en la participación de la agricultura familiar o de escala más pequeña y de la agroecología en las compras públicas, apoyándose en los gobiernos y productores locales”, concluyó la especialista en sistemas agroalimentarios sostenibles de FAO Argentina.