Soja brotada
Además de menores rendimientos, cayó el peso hectolítrico y el porcentaje de proteína
18/07/2018 | 2:00Un informe preparado por expertos del INTA muestran las primeras conclusiones de lo que dejó la sequía y el temporal en la calidad de la soja argentina 2017/2018.
Los rendimientos fueron inferiores a los esperados (21,1 qq/ha). El contenido de proteína, con un valor de 34,6% fue el más bajo en 21 años. El contenido de aceite fue alto, como ocurre todos los años, con 23,4% de promedio. El Profat promedio fue de soja brotada fue 58,0%, valor inferior a las tres campañas anteriores y al promedio de 21 años, que fue de 61,0%.
Las sojas después del temporal presentaron un alto porcentaje de dañado, lo cual fue reportado por la Cámara Arbitral de Cereales de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Informe revelador
El INTA publicó su informe de “Productividad y calidad de la soja en la zona núcleo” para la campaña 2017/2018. A continuación se repasarán los puntos más importantes del mismo.
El artículo mencionado fue escrito por reconocidos especialistas de la Estación Experimental Agropecuaria Marcos Juárez del INTA: Cuniberti, M.; Herrero, R.; Mir, L.; Chialvo, E. Berra, O., Macagno, S., Pronotti, M., Mansilla, G.
El informe del INTA analiza los impactos que este clima catastrófico tuvo sobre la soja, a partir de muestras –tanto de soja de primera como de segunda– que totalizaron 989.000 toneladas, representativas de las localidades del sudoeste y sur de Santa Fe, sudeste, sudoeste y noreste de Córdoba y norte de la provincia de Buenos Aires.
Calidad comercial
El artículo indica que en años como este es importante conocer el peso hectolítrico y el peso de 1000 granos, ya que estos indicadores marcan el grado de daño de los granos.
El peso hectolítrico promedio de la soja de primera analizada fue de 71,6kg/hl versus 71,4 en soja de segunda antes del temporal. El máximo de soja de primera se ubicó en 74,0kg/hl y el mínimo, en 64,0kg/hl. Después del temporal el grado de daño fue muy elevado.
El peso de 1000 granos de la soja antes del temporal fue de 133 gramos en cultivos de primera contra 145 de la campaña anterior, índice de menor tamaño de grano y razón de la caída del rinde en relación con lo esperado.
En soja de segunda siembra estuvo algo mejor -136 gramos-, pero también más bajo que otras campañas donde hubo un llenado normal.
La humedad del grano a cosecha fue muy baja como consecuencia de la sequía, altas temperaturas y baja humedad relativa ambiente, facilitando la trilla de soja de primera y de lotes de segunda cosechados antes del temporal.
La humedad promedio en soja de primera fue de 10,3% versus 12,9% de la campaña anterior; en soja de segunda fue de 11,8% antes del temporal.
Uno de los inconvenientes que provoca la baja humedad a cosecha es que contribuyó a incrementar la dureza de los granos haciendo que la cáscara quede más adherida al grano, diluyendo el nivel proteico, lo que incide directamente en las harinas proteicas High-Pro que se les hace difícil llegar a las exigencias mínimas.
Con respecto a los granos dañados, antes del temporal eran, en promedio, el 1,6% de la soja de primera (con máximo de 7,9% y mínimo de 0,1%) y el 3,9% de la soja de segunda (con mínimo de 0,2% y máximo de 12,3%.). Luego del temporal los daños se intensificaron, alcanzando un porcentaje de granos dañados de 25,2, muy superior al 11,1% de la campaña anterior. Estos granos de alta humedad desarrollan hongos, bacterias y levaduras en el almacenaje, con la generación de micotoxinas de gran impacto en la salud animal y humana.
El informe recuerda que la norma de comercialización vigente para soja contempla estas alteraciones dentro del rubro Granos Dañados, estableciendo como base de recibo y tolerancia un 5,0 %. Los castigos para aquellos lotes que superen el 5,0% son a razón del 1,0% por cada por ciento o fracción proporcional.
Grano verde
El informe del INTA afirma que el grano verde constituyó el 3,8% en promedio en soja de primera, con máximo de 17,2% y mínimo de 0,4%. En soja de segunda, el porcentaje fue de 4,6. El promedio general de soja de primera y de segunda fue de 4,1%, igual a la campaña 2011/12, versus 0,8% de la campaña 2016/17.
La presencia de granos verdes ocasiona inconvenientes en los procesos de industrialización de soja, ya que se le transfiere la coloración verde al aceite y aparecen valores mayores de residual de materia grasa en la producción de harinas.
De acuerdo con la Norma XVII de comercialización de soja, Nº 151/2008, la base de comercialización es del 5% de granos verdes y se rebajará a razón de 0,2% por cada porciento o fracción proporcional, con una tolerancia de recibo del 10% para grano en esas condiciones.
Calidad industrial
En la campaña 2017/18, las industrias pueden tener dificultades para procesar granos de esta cosecha con distinto grado de daño. En soja de primera, en la zona muestreada, en general se observa heterogeneidad de tamaño de grano, con tendencia a pequeño, pero de buen aspecto y color levemente verde, apenas perceptible, seco y duro. En soja de segunda, el daño en llenado de grano fue mayor, con granos pequeños, de diferente calibre, mayor presencia de granos verdes y granos brotados después del temporal.
El informe sugiere a los acopios no mezclar soja antes y después del temporal porque estarían desmejorando mucho la calidad, con incrementos en los castigos por granos dañados, granos verdes, etc.
Contenido de proteína y de aceite
La soja es una de las plantas leguminosas más sensibles al estrés por sequía, con una disminución significativa en la fijación biológica de nitrógeno.
Para conocer la calidad industrial, el informe del INTA determinó contenido de proteína y de aceite, observando una baja del 2% en la cantidad de proteína en relación con la cosecha anterior, que también fue baja.
En general, tanto contenido de proteína como de aceite se relacionan con el rendimiento, disminuyendo la proteína y subiendo el aceite cuando se incrementa el rinde. En esta campaña, el estrés hídrico y calórico provocó un llenado de granos deficiente, y en consecuencia disminuyeron tanto el rinde como la proteína.
Con un promedio de 34,0% de proteína sobre base seca, fue el valor más bajo en soja de primera de los 21 años de muestreo en acopios y cooperativas de la región central del país. En soja de segunda, la proteína fue de 35,4%, también baja aunque superando en 1,3% a la soja de primera como era de esperar.
A pesar de las condiciones adversas que afectaron al cultivo, la cantidad de aceite se mantuvo en el grano de soja, volviéndose a cumplir que el contenido siempre es superior en soja de primera que en soja de segunda, siendo una característica de la soja argentina el alto contenido de aceite. El promedio general de aceite de la cosecha 2017718 se ubicó en 23,4%.
En la presente campaña, en soja de primera, los valores fueron en general altos como ocurre todos los años, con un promedio de 24,1%, semejante a las tres últimas campañas, cumpliéndose la relación a mayor rinde mayor aceite. En soja de segunda, el contenido de aceite fue en promedio de 22,4%, un 1,7% inferior a la soja de primera.
Profat
El informe de INTA afirma que la sumatoria de proteína + aceite (Profat), en esta cosecha fue de 58,1% para soja de primera (59,7% en la campaña 2016/17) y de 57,8% para soja de segunda (60,1% de la campaña 2016/17), con un promedio para el año de 58,0% (59,9% en la campaña 2016/17), inferior en 3% al promedio de 21 años, que fue de 61,0%.
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario.
