Las razones que explican por qué los gobiernos eligen al campo para subir los impuestos

Finalmente, no se aplicará al campo el impuesto a los Bienes Personales. Pero sí están vigentes los derechos de exportación y muchos tributos del orden nacional, provincial y municipal sobre las empresas agropecuarias. El campo, muchas veces, resulta el pato de la boda y no es por casualidad.

27/10/2018 | 6:00

El consultor Jorge Giacobbe realizó una encuesta que midió las percepciones del público de las urbes sobre las cuestiones del campo, en el entendimiento en que ahí están las razones de por qué el gobierno de turno aumenta los impuestos al sector cada vez que necesita recursos.

“La mayor parte de la población argentina cree que al campo hay que aumentarle los impuestos y que los déficits del Estado deben ser pagados por los productores”, afirmó el especialista, en conversación con Ricardo Guido, de radio Victoria, de Entre Ríos.

“El Gobierno tiene que sacar recursos de algún lado y tiene la mayor parte de la opinión pública de las grandes urbes a favor de esa política. Entonces, no duda en castigar nuevamente al sector con impuestos, aunque no sea su ideología”, agregó.

Frente a esa situación, el campo tiene que decidir si se enoja y se va del diálogo, o si acepta la nueva situación. El agro tiene algún poder dentro del sistema político, pero no tiene ningún plan para la opinión publica. “Los productores deberían alcanzar algún nivel de representación; están desconectados de la gente a la cual alimentan”, criticó Giacobbe.

“Se levantan temprano, corren todos los riesgos para producir y la opinión publica de las grandes ciudades les da vuelta la cara y cree que son multimillonarios; esta es la cuestión que hay que romper para tener poder político”, alertó.

“No deberían generar una alianza con la política, sino con la opinión pública, de la misma manera que la sociedad norteamericana tiene al farmer en un valor altísimo, pese a que configura solo el uno por ciento de la población”, propuso.

“No se entiende por qué, hasta ahora, el campo no ha querido ser un actor político importante en alianza con la opinión pública, lo que lo protegería los avatares de la política”, finalizó.

 

Proyecto agroindustrial

Ante ese crudo diagnóstico, en el mismo programa, Arturo Navarro opinó: “el campo no se puede juntar solamente para reclamar; debería adelantarse a los hechos y no actuar como un bombero”.

“Actualmente hay un quiebre porque ya no hay un problema agropecuario; hoy el campo tiene una responsabilidad mucho más importante vinculada al tejido social; hay que generar un proyecto agroindustrial”, destacó.

Para ese objetivo, no alcanza solo con las cuatro entidades gremiales y las dos técnicas; tiene que gestarse un proyecto integrador de toda la cadena, a ser presentado al país en su conjunto, para que lo tome como base de las políticas, más allá de que en un momento gane la izquierda o la derecha”, concluyó.