Incendios rurales en La Pampa: tormentas secas, campos arrasados y un verano de alto riesgo para la ganadería

Las tormentas secas, el exceso de material combustible y las altas temperaturas complican la situación en distintos departamentos de La Pampa. Gabriela Iturrioz, de la consignataria Néstor Hugo Fuentes, describió en Canal Rural un escenario crítico, con pérdidas productivas, ventas anticipadas de hacienda y serias dificultades para el control del fuego.

06/01/2026 | 11:16

Los incendios rurales volvieron a golpear con fuerza a la provincia de La Pampa en pleno verano, impulsados por tormentas secas, temperaturas superiores a los 40 grados, viento persistente y una gran acumulación de pasto tras una primavera con muy buenas precipitaciones. Así lo explicó Gabriela Iturrioz, representante de la firma consignataria Néstor Hugo Fuentes, al trazar un panorama detallado de la situación que atravesaron numerosos productores.

“En la primavera de 2025 tuvimos muy buenas precipitaciones y el campo natural se desarrolló de manera excepcional. Llegamos a fin de año con muchísimo material combustible, temperaturas extremas y viento, y eso hizo que cualquier foco fuera muy difícil de controlar”, señaló Iturrioz.

Las zonas más afectadas se ubicaron en el sudeste pampeano, con focos importantes en Bernasconi, San Martín, Jacinto Arauz y a lo largo de la ruta nacional 154 y la provincial 1. Según detalló, la superficie comprometida en esa región se estimó entre 30.000 y 35.000 hectáreas. También se registraron incendios hacia el oeste, en áreas cercanas a Algarrobo del Águila y la ruta hacia Mendoza, además de focos en el sur bonaerense, en zonas como Médanos y Algarrobo.

“Hay productores a los que se les quemó la totalidad del campo, con alambrados, animales y hasta reservas forrajeras preparadas para el invierno. En otros casos el daño fue parcial, pero siempre el impacto es muy fuerte”, afirmó.

La situación resultó especialmente crítica para pequeños y medianos productores, predominantes en el sudeste pampeano. “Para el productor al que se le quema todo el establecimiento es una situación muy complicada, a nivel familiar y económico. Son muchos años de trabajo que se pierden”, remarcó.

Iturrioz también puso el foco en las limitaciones estructurales para enfrentar este tipo de emergencias. Las condiciones de los caminos vecinales muchas veces no permiten una llegada rápida de bomberos o Defensa Civil. A eso se suma que los bomberos voluntarios no siempre cuentan con los elementos necesarios”, explicó, y destacó que, ante esa realidad, los productores se ayudan entre ellos, con tractores y maquinaria, pero falta infraestructura.

Respecto a la prevención, reconoció que hubo situaciones dispares. “En algunos casos no se llega a hacer la planificación necesaria, por falta de recursos o infraestructura. En otros, aun con picadas perimetrales hechas, la voracidad del fuego hace imposible controlarlo”, indicó. No obstante, sostuvo que la experiencia acumulada ayudó a mitigar daños mayores: “La Pampa tiene historia de incendios y el productor aprendió a anticiparse. Si bien la superficie afectada es importante, podría haber sido mucho peor”.

El impacto productivo ya se trasladó al plano comercial. Según confirmó, varios productores comenzaron a adelantar ventas de hacienda. “Ya estamos recibiendo anotaciones para el remate del 15 de enero en General Acha, con hacienda de campos afectados o complicados por falta de pasto”, señaló, y agregó que también se observaron movimientos de animales hacia otras zonas de la provincia en busca de mejores condiciones.

Con focos que se controlaron pero que podían reactivarse ante nuevas tormentas eléctricas, el escenario seguía siendo frágil. “Donde se combinan altas temperaturas, viento y un foco inicial, el incendio vuelve a arrancar”, advirtió Iturrioz, quien remarcó que las lluvias registradas fueron muy puntuales y erráticas, insuficientes para revertir el problema de fondo.

La entrevista en MercadoVisión: