Cómo atender eficientemente una inspección fiscal
Qué debe saber el titular de una pyme para evitar inconvenientes con el agente recaudador
01/02/2018 | 12:18
Las inspecciones de AFIP ya no son como hace 30 años. Ni siquiera como hace cinco. Prácticamente, hoy no existen verificaciones aleatorias. La mayor parte de ellas son producto de planes de fiscalización cuidadosamente diseñados. Actualmente existen los denominados “controles sistémicos”. Sobre la base de un gran volumen de información, y mediante diversos programas de análisis, la administración detecta las posibles inconsistencias, que pueden dar lugar a inspecciones.
Una notificación de inicio de inspección conlleva una alta probabilidad de que el Fisco posea información relevante sobre la empresa y que la inspección haya estado motivada por alguna inconsistencia en esa información.
Cómo atender eficientemente una inspección
Durante una fiscalización, se solicita mucha información y documentación que a veces no permite vislumbrar cuál es el factor desencadenante de la misma.
Gabriel Gambacorta, del estudio homónimo, enumera algunas claves para prevenir inconvenientes durante una inspección:
- Contar con conocimientos básicos sobre procedimiento tributario y administrativo.
- Conocer los derechos del contribuyente para preservarse y evitar consecuencias de mayor envergadura, teniendo en cuenta que una inspección puede terminar en una denuncia penal.
- Tener una administración y contabilidad ordenada y conservar la información y documentación por el doble de tiempo en el que prescriben los impuestos, o sea, aproximadamente 11 años.
- Poseer habilidad para negociar. En una inspección hay muchas situaciones en las que se requiere negociar, sin por ello apartarse de las normas legales y principios éticos que deben velar en este tipo de situaciones. Por ejemplo, se pueden acordar los plazos para entregar documentación, la magnitud y características de la misma, la aceptación voluntaria de un ajuste, etc.
- Contar con auditorías impositivas previas que permitan autodiagnosticar y prevenir contingencias fiscales y estar preparado ante una eventual fiscalización.
- Conocer qué están haciendo empresas colegas ante situaciones de fiscalización, qué antecedentes jurisprudenciales existen y qué actitud aconsejan las cámaras que representan al sector.
- Tener en consideración que durante una fiscalización se pueden encontrar nuevas faltas no detectadas en el proceso de análisis de la información de la AFIP.
Dos planos de trabajo
“Durante una fiscalización se desarrollan acciones en dos planos: político y operativo”, afirma Gambacorta. En el primero hay que considerar que la inspección debe ser atendida sobre la base de una estrategia definida por la dirección. Se debe aspirar a conocer lo antes posible el motivo de la inspección, o sea, cual es la inconsistencia, desvío, denuncia, etc., que dio lugar al inicio de la fiscalización. También se debe intentar encontrar el momento en el que la inspección está agotando su actividad investigativa y entrando en una etapa de definiciones.
El plano operativo es el que debe atender la inspección en la relación técnica. Fundamentalmente, recibir los requerimientos y preparar la información solicitada por los inspectores. De acuerdo con la organización, el plano operativo puede estar desarrollado por personal de la firma o por el asesor externo que liquida los impuestos.
Ahora bien, es imprescindible que exista comunicación entre el nivel político y el operativo, ya que quien atiende y actúa frente a la inspección debe conocer la estrategia de la empresa. Y quien la dirige, tiene que estar al tanto de la evolución del relevamiento para poder cumplir las funciones mencionadas.
Etapa final
“Si por alguna causa la inspección se aparta del foco, puede extenderse en el tiempo”, advierte el profesional. A ninguna de las dos partes le es útil esto. Por ese motivo, si el inspector sugiere un ajuste que puede ser considerado técnicamente razonable por el contribuyente dando por concluida la labor de fiscalización en esa empresa, no hay que dejar de considerarlo, al evitar mayores costos administrativos para seguir atendiendo la inspección y las defensas en instancias superiores.
Normalmente, una inspección finaliza con una propuesta de ajuste, llamada pre-vista. En general los inspectores ofrecen el ajuste a evaluar por el contribuyente, informando el importe de la diferencia de impuesto calculada, pero no así de los intereses ni de las multas. Entonces, para tomar la decisión, es importante saber cuál va a ser la calificación de conducta que el inspector va a reflejar en su informe, ya que una cosa es que la multa venga por omisión (50 a 100 % del impuesto) que por evasión (2 a 10 veces el impuesto). Los sumarios por multas llegan pasado un tiempo. Pueden ser discutidas, pero es con otras áreas de la AFIP; ya el inspector terminó su función.
Si la pre-vista (o sugerencia verbal de ajuste) no es aceptada, se inicia el procedimiento de determinación de oficio, cuya resolución es apelable ante el Tribunal Fiscal.
Pareciera ser que lo ideal es no llegar a una determinación de oficio. Razón por la cual es recomendable que quienes tienen que decidir la estrategia ante la inspección, realicen un análisis de tipo costo-beneficio.
Por último, entendemos que atender eficiente y eficazmente una inspección requiere también de la habilidad del empresario para elegir el adecuado y oportuno asesoramiento de un contador público y/o abogado, según el caso y la instancia en la que se encuentre.
