Los altos rindes agrícolas obligan a una ajustada planificación impositiva
El impuesto a las ganancias se puede llevar gran parte del resultado esperado
10/06/2019 | 6:00En un año donde los rindes acompañan y los precios agrícolas parecieran acomodarse, el salto del impuesto a las ganancias va a impactar de lleno en la economía de los desprevenidos.
En los últimos años quedó en evidencia que el Estado, a través de los impuestos, es un socio permanente en las empresas agropecuarias. Si se considera que este año los agricultores tienen altos niveles de producción, deberán defender sus resultados en lo comercial, en lo administrativo y en lo impositivo.
En lo comercial, para captar las oportunidades que da el mercado; en lo administrativo para la gestión de costos y en lo impositivo para controlar al socio mayoritario (la participación del Estado en la renta agrícola es superior al 60%).
Gestión de impuestos
La “gestión de impuestos” es un concepto que deberá empezar a escucharse. Hay que saber que todas las decisiones que se tomen tienen un impacto en lo fiscal: desde el simple depósito de un cheque hasta la comercialización en otra provincia. Esto es así porque en la Argentina hay 163 impuestos, de los cuales 40 son de nivel nacional, 41 de nivel provincial y 82 de nivel municipal.
El 75% de la recaudación se centra en tres impuestos nacionales (IVA, ganancias y aportes y contribuciones a la Seguridad Social) y uno provincial (Ingresos Brutos).
Quienes realicen actividades agrícolas no deben descuidar el cierre del impuesto a las Ganancias, en razón de la combinación Precio x Cantidad cosechada.
Esta situación lleva a planificar los escenarios donde nos encontraremos para evitar sorpresas. Para ello, se deben conocer en profundidad las actividades que se desarrollan con el objetivo aprovechar los beneficios fiscales existentes; analizar posibles cuestiones contingentes y, sobre todo, conocer el impuesto a pagar con la debida anticipación.
La anticipación permite tener presente la carga y, por ejemplo, al momento de la decisiones de venta, considerar los efectos de retenciones y pagos a cuenta.
Un tema fundamental es trabajar en las valuaciones al cierre del ejercicio considerando el destino que tendrán los granos, con el objetivo de evitar sobrevaluar las existencias. De igual modo hay que proceder en el caso de hacienda, teniendo en cuenta el tipo de establecimiento y su ubicación. Con estos datos se evitan pagos a través de incrementos de existencias que la aplicación de la ley permite diferenciar en determinados casos.
No menos importante es el cambio en las tasas del impuesto a las ganancias en sociedades. Esto lleva a evaluar alternativas de estructuras vinculadas, a fin de beneficiarse con deducciones de sueldos y asignaciones de honorarios por parte de los socios, sin descuidar los recaudos necesarios para evitar los dividendos ficticios que llevan a tributar una tasa adicional en ellos.
Finalmente, hay que tener en cuenta el efecto fiscal que se genera por la toma de financiamiento, la compra de maquinaria, la renovación de existencias o la venta de bienes de capital, por mencionar solo algunos casos.
Todo lo considerado será una tarea por desarrollar para limitar la participación de este socio voraz que tenemos llamado “Estado”.
Fuente: Mariano Echegaray. Agroeducación.
