Cómo evitar que las malezas difíciles de controlar ingresen a un lote

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24/07/2018 | 6:00

El primer paso para detectar invasoras o para alertar acerca de cambios en la composición florística de un lote es el monitoreo. Debe ser sistemático, porque se hace de una forma determinada, con cierta periodicidad y dejando registro para la toma de decisiones en el momento y futuras.

Es indispensable conocer las malezas, es decir, identificar las especies, conocer su biología y su forma de dispersión. Debe hacerse un manejo de bordes en función de las malezas presentes, controlándolas si fueran amenazas para el lote.

 

Prevención del ingreso de semillas de malezas

Hay que desinfectar las máquinas cosechadoras y demás herramientas al ingreso y/o salida del lote, en un lugar donde se le pueda hacer un seguimiento.

Se debe usar semilla de origen conocido, sin impurezas que puedan contener malezas. En la siembra de especies que presentan biotipos con resistencia a herbicidas (Por ejemplo, Lolium multiflorum, Brassica napus) hay que prestar especial atención a posibles escapes para su rápida eliminación.

 

Manchoneo

Se deben eliminar las primeras plantas de una nueva maleza difícil de controlar que aparezcan en un lote. Puede hacerse por diferentes medios según el tipo de maleza, grado de dispersión y recursos disponibles.

  • Manual, con azada o mochila.
  • Pulverizador sobre los manchones. El uso de pulverizadoras para aplicaciones dirigidas podría considerarse dentro de esta práctica en algunas circunstancias
  • Mecánico, con herramientas de labranza. Este sistema es mayormente útil en malezas perennes de difícil control o en malezas resistentes en etapas de introducción al lote (generalmente identificadas en bordes).

 

Buen ambiente para el cultivo

Este concepto incluye las prácticas que generan un ambiente propicio para el desarrollo de los cultivos, en detrimento del de las malezas. Estas prácticas se engloban en el denominado “manejo cultural”. Incluye las siguientes prácticas:

 

Rotaciones de cultivos y pasturas

Hay que tender a una mayor intensificación, de manera que el suelo esté ocupado el mayor tiempo posible hasta donde el ambiente lo permita. Un barbecho largo es el “caldo de cultivo” para las malezas, al dejarles todos los recursos disponibles (agua, luz, nutrientes).

La ocupación del suelo debe ser con diferentes cultivos. Es conveniente incorporar cultivos de servicio a la rotación, seleccionando especies y manejo adecuado para cada zona agroecológica. Deben pasar a ser parte del sistema, ya que no se logran grandes beneficios como medida aislada. La habilidad de estos cultivos para suprimir la emergencia y el crecimiento de las malezas está relacionada con la cantidad de biomasa producida y/o con la liberación de sustancias inhibitorias.

El efecto de estos cultivos se manifiesta durante el periodo en que se encuentran vivos, así como algún tiempo después por efecto de la cobertura que producen.

Los sistemas con ganadería aportan aún más diversidad, ya que normalmente incorporan especies perennes que reducen el stand de algunas malezas. El pastoreo es otra herramienta de manejo de malezas.

 

Competencia del cultivo

Disminuir el espaciamiento entre hileras, para un más rápido sombreo permite reducir otros métodos de control. A su vez, aumentar la densidad de siembra permite una más rápida ocupación del espacio.

Es conveniente orientar la siembra en sentido este-oeste permite sombrear mejor el entresurco. Se debe ubicar el fertilizante en el surco de la semilla o cerca de esta, en lugar de su aplicación en toda la superficie.

En lotes con problemas, se podrá modificar la fecha de siembra, en relación con los principales flujos de emergencia de las malezas. Utilizar semillas de alto vigor y potenciarlo con tratamientos de protección permitirá un rápido arranque del cultivo, para lograr una mejor competencia inicial frente a las malezas.

Es recomendable utilizar materiales de mayor habilidad competitiva frente a las malezas. Algunos caracteres que aportan en este sentido son la velocidad de crecimiento, la capacidad de ramificación o macollaje, el hábito de crecimiento y la foliosidad.

 

Control de malezas establecidas

Es necesario desarrollar las prácticas para controlar las poblaciones de malezas establecidas en el lote, protegiendo el cultivo en curso y, simultaneamente, buscando que disminuyan en el tiempo. Para ello, se puede recurrir a:

 

Utilizar herbicidas con diferentes sitios de acción

Usar diferentes sitios de acción es clave para retardar la aparición de resistencias. Puede hacerse a través de la mezcla (en la misma aplicación), de la secuencia (en aplicaciones sucesivas) y de los ciclos (en distintas campañas).

Los eventos biotecnológicos y de mejoramiento del híbrido o de la variedad permiten usar herbicidas de diferentes sitios de acción en el barbecho o sobre el cultivo. Es importante rotar estos caracteres también, para poder rotar herbicidas.

 

Emplear las dosis de marbete y aplicarlas con un tamaño adecuado de malezas

Aplicar en el momento adecuado es clave para lograr una alta eficacia herbicida.

Se deben evitar las subdosis y las sobredosis. Las malezas pueden ser expuestas a subdosis debido a:

– Uso intencional de dosis bajas

– Aplicación a plantas más grandes que las recomendadas en la etiqueta

– Cobertura inadecuada de las malezas debido a su tamaño, densidad y/o cobertura del cultivo

– Calibración inadecuada del aspersor, equipo inefectivo o errores en la mezcla

– Aplicación “a medias” en bordes y alambrados

 

Herbicidas residuales

Es recomendable utilizar herbicidas residuales, que permiten actuar en el momento de mayor debilidad de las malezas -su germinación- y facilitar el control posterior de los nacimientos. El solapamiento en el tiempo de diferentes herbicidas residuales puede ser una práctica adecuada, en reemplazo de la aplicación repetida de herbicidas posemergentes.

 

Aplicaciones eficientes

Se debe lograr el número de gotas/centímetro cuadrado según el tipo producto, para llegar a la maleza con la dosis adecuada de activo.

Las aplicaciones dirigidas solo liberan herbicida sobre la maleza viva y no sobre el rastrojo. Permiten disminuir el uso de herbicidas y emplear productos de mayor costo. Son una buena herramienta para controlar poblaciones en estadios iniciales de dispersión dentro del lote.

 

Destrucción de semillas de malezas en la cosecha

Hay que incorporar esta práctica en la Argentina, muy difundida en países con mayores problemas de resistencias. Permitiría reducir el “banco de semillas” de malezas cuyo período reproductivo coincide con el del cultivo. Es un excelente complemento del control químico.

 

Integración

La clave es diseñar un sistema complejo para retardar la resistencia y el enmalezamiento general. La estrategia debe ser, entonces, usar todas las prácticas disponibles, combinándolas en el tiempo (años) y en el espacio (lotes). Más aún, hay sinergismo entre ellas, de manera que usar varias al mismo tiempo traerá los mejores resultados.

El manejo de malezas debe pensarse en el mediano y largo plazos, por lo que no todas las prácticas que se implementan deben ser de beneficio directo. Ejemplo de ello son las prácticas que reducen la producción de semillas de malezas, que insumen un costo sin obtener un mayor rendimiento del cultivo en curso, pero sí a mediano plazo.

Inspirado de https://weedsmart.org.au/. The big 6.