Maiz: tips para lograr altos rindes por hectárea
El conocimiento de la fisiología de cada híbrido permite aprovechar mejor su potencial teórico
27/07/2018 | 2:00
El potencial de producción de muchos híbridos de maíz está muy alejado de los rindes que se obtienen a campo. Los investigadores Ken Ferrie y Missy Bauer estudiaron este fenómeno en la región maicera norteamericana y llegaron a las siguientes conclusiones, publicadas en el Farm Journal Magazine.
Manejo adecuado
Además de los problemas climáticos, la competencia de malezas y los daños por ataques de insectos y hongos, ambos técnicos resaltaron la importancia del manejo de la genética sobre los resultados.
Por ejemplo, algunos híbridos prefieren más nitrógeno al inicio del ciclo de desarrollo, mientras que otros aumentan el rinde cuando el nutriente se aplica 30 días antes de la cosecha. Además, otros responden mejor a aplicaciones fraccionadas.
También influye el tipo de espiga (flexible, semiflexible o determinada) y la estructura de las hojas (erectas, semierectas o pendulares) sobre el desarrollo del rendimiento. Ambos factores tienen vínculo con la densidad de plantas por hectárea y con la capacidad de capturar radiación solar. Estas características deberían ser informadas por las compañías semilleras, según los autores.
Luego Ferrie y Bauer enfatizan la necesidad de considerar las condiciones del lote por sembrar. “Hay que evaluar la capacidad de almacenamiento de agua, preferiblemente por ambientes. Por ejemplo, si se va a sembrar en un suelo arenoso, el manejo de la humedad será la prioridad durante la preparación del suelo y el ciclo del cultivo. En suelos pesados, en cambio, el almacenamiento de agua no es el principal problema y cobra importancia la captura de radiación solar”, diferencian.
También resaltan la necesidad de mantener las plantas verdes durante el mayor tiempo posible. Para ello, recomiendan no escatimar aplicaciones de fungicidas y de nitrógeno tardío.
Estructura del cultivo
La densidad de siembra influye sobre el comportamiento de los híbridos. Cuando se trabaja con una baja población, se obtiene el tamaño máximo de espiga. Si hay suficiente radiación y nutrientes, además, se pueden producir varias espigas por planta. Cuando se arriesga con una alta población, en cambio, disminuirá el tamaño de las espigas.
También hay que considerar el tipo de espiga. Hay híbridos flex, que pueden variar la espiga en circunferencia, largo y profundidad del grano. Otros -llamados determinados- modifican solo la profundidad del grano. También existen los tipos intermedios.
Los primeros son los que generan mayores riesgos: pueden producir los rendimientos más altos en lotes con bajas poblaciones de plantas, pero no son capaces de enfrentar situaciones de fuerte estrés. Los híbridos determinados mantienen la cantidad de granos por espiga: ésta puede quedar de menor tamaño, pero se mantiene el número de granos en ella. Estos híbridos enfrentan mejor las situaciones de estrés. Esta información también debería ser provista por los semilleros.
En síntesis: hay mucho por considerar en el uso de los híbridos de maíz para producción de grano comercial. En la medida que los productores afinen el manejo de los cultivos, y que los semilleros agreguen información para la toma de decisiones a campo, se podrán acercar el potencial teórico de cada material con el rinde real obtenido a campo.
