Qué tener en cuenta al momento de comprar un mixer
No hay un modelo ideal, sino que debe tenerse en cuenta el alimento por preparar y la hacienda que lo consumirá
02/08/2018 | 2:00
El incremento del valor de la tierra en la Argentina aceleró el proceso de intensificación en los sistemas de producción de bovinos, tanto de carne como de leche, lo que promovió el pasaje del pastoreo directo a fórmulas que incluyen la cosecha mecánica del forraje con alta eficiencia, llegando a un tipo de alimentación basado en raciones balanceadas nutricionalmente.
La sigla “TMR”, o ración totalmente mezclada, está asociada a la alimentación del ganado bovino en confinamiento o en semi confinamiento de vacas lecheras en producción y de engorde a corral en sistemas productivos de carne.
Para elaborar una TMR, se utilizan acoplados mezcladores/racionadores, comúnmente llamados mixers. La función principal de estos acoplados es mezclar de manera homogénea cantidades controladas de distintos ingredientes para obtener una dieta equilibrada que permita suministrar los nutrientes requeridos por los animales.
En el nivel mundial existen más de 30 fábricas que producen distintos modelos de mixers, cuyos diseños y operatividad permiten formular raciones de variadas características (tamaño de partículas, textura del material, procesamiento de la fibra, tiempos de mezclado, operatoria de suministro, potencia mínima requerida, equipamiento hidráulico del tractor requerido, transitabilidad del mixer, etc.).
A pesar de la gran cantidad de información que existe sobre el tema y de las líneas de investigación desarrolladas alrededor de este tópico, está plenamente vigente el debate sobre si realmente existe un mixer que pueda considerarse universal o “ideal”.
Existen diferentes modelos de mixer de acuerdo al sistema de producción de carne o leche. Pueden comportarse muy bien si la operatividad y el protocolo de trabajo son los adecuados. Un mixer que funciona muy bien en un determinado tambo no necesariamente funcionará igual en otro, debido a las diferencias en los ingredientes utilizados, en el terreno en el que se desplaza, los lugares de suministro y el manejo operativo en general.
Clasificación
Los mixers son clasificados según el diseño de su sistema mezclador, pero uno de los tipos que más se ha difundido en nuestro país en el último tiempo es el tipo de tornillo cónico vertical o “mixer vertical”.
Actualmente, los mixers verticales tienen un sinfín tronco cónico, de periferia angulosa, asentado sobre una caja reductora de diseño robusto.
Son equipos muy adecuados para los planteos lecheros más exigentes, que necesitan dietas con adecuado contenido de fibra efectiva.
Los mixers del tipo vertical, por su diseño, brindan también la posibilidad de desmenuzar componentes enteros de la TMR, como pueden ser rollos o fardos prismáticos, lo cual aumenta la eficiencia y disminuye los tiempos operativos de preparación de la ración.
Factores por considerar
Para amortizar correctamente un mixer se deben tener en cuenta algunos factores propios de la explotación y del tipo de dieta que se quiera suministrar para que la inversión en el equipo sea la adecuada.
El primer factor es el volumen efectivo o la relación humedad/materia seca de los componentes de la dieta. Se debe considerar el volumen de los ingredientes de la ración necesaria para alimentar el plantel de animales, para adecuar así la capacidad del acoplado mixer a comprar y que, por ser demasiado grande o pequeño, no se subutilice o necesite demasiados viajes por no tener capacidad de trabajo.
Se debe tener en cuenta que cuando se utilizan ingredientes con un bajo contenido de materia seca, se incrementan los viajes necesarios del mixer, por lo que se debe balancear el volumen de la ración con la capacidad del mixer para tener éxito en el sistema. Como dato orientativo se puede decir que en un mixer pueden entrar de 250 a 450 kg de forraje por cada metro cúbico de la batea.
Otro factor a tener en cuenta es la frecuencia de alimentación del rodeo, para poder calcular el número de viajes que se realizarán diariamente y el volumen necesario, en la batea del mixer, que se vaya a incorporar al sistema productivo.
Se debe considerar también la presencia de heno en la dieta. Los mixers del tipo vertical son muy adecuados para el procesamiento de heno, preservando la fibra larga, pero generalmente son de un mayor costo inicial y presentan una menor calidad de mezclado, por lo cual se debe analizar al momento de elegir el equipo, qué porcentaje de fibra larga necesitamos en la ración, para que la inversión en el mixer sea correctamente amortizada.
Cuando se programa incorporar un mixer al sistema, se debe pensar también que eso significa la disponibilidad de horas de trabajo de un tractor más en el sistema. Por lo tanto, se deben analizar las opciones disponibles en el establecimiento y si las mismas cumplen con los requerimientos de potencia mínima del mixer por adquirir. Cuando no se disponga de un tractor que cumpla con los requerimientos de CV del mixer elegido, se debería pensar en los equipos con reductores de giro que disminuyen la potencia mínima requerida.
Actualmente no se considera la adquisición de un mixer sin balanza de precisión, la cual debe estar ubicada en un lugar visible y de fácil acceso para el operario, de manera que le permita conocer en forma exacta las proporciones de alimentos que se están mezclando y la cantidad depositada en cada comedero al momento del suministro. Estas balanzas constituyen una herramienta muy eficiente en el control de las cantidades de alimentos utilizados durante un período determinado.
La balanza de precisión en el mixer viene asociada a lo robusto que sea su chasis, siendo este un punto algo fundamental para que no exista un desgaste prematuro del implemento por deformaciones, además de asegurar que los sensores de la balanza funcionen en forma correcta y no se descalibren con frecuencia.
Hay que recordar también que los animales deben ser alimentados todos los días y que, en nuestro país, pocos establecimientos cuentan con piso firme hasta los comederos. Por lo tanto, el mixer debe equiparse con cubiertas radiales de alta flotación, con un diámetro suficiente que permita un despeje mínimo del suelo de unos 50 cm, con tacos finos dispuestos en “V”, para permitir una rápida y eficiente descarga del barro.
El ciclo completo de trabajo para la carga, desmenuzado, mezclado y suministro no debería insumir más de 30 a 45 minutos. Por ello, los ingredientes por mezclar deberían estar concentrados en un sector, vulgarmente llamado “patio de comidas”, donde la pala frontal pueda operar con rapidez y eficiencia.
La forma en la cual el mixer entrega la mezcla en los sitios de alimentación es otra variable por tener en cuenta (sistema por gravedad, sinfines, norias, etc.). La forma de entrega debe corresponderse con el tipo de comederos, para evitar un desperdicio innecesario de alimentos. El mixer por elegir debe ser aquel que presente un caudal de salida del forraje uniforme, independientemente de la altura de descarga, para que todos los animales reciban la cantidad de alimento planificada y esto facilite el trabajo de los operarios. Actualmente ya se diseñan mixers con descarga derecha e izquierda indistinta, lo cual facilita el trabajo en algunas situaciones.
Por último, con todos estos factores en la mano (volumen y tipo de ración, frecuencia de alimentación diaria, tractores disponibles, etc.) se debería elegir el sistema de mezclado del mixer y su adaptación al tipo de dieta programada para el rodeo en cuestión (manejo de la fibra larga, tiempos de mezclado, capacidad de desmenuzar rollos o fardos enteros, el agregado de concentrados, etc.).
Así, los mixers horizontales de por ejemplo 4 sinfines, provistos con cuchillas que trozan los forrajes en piezas finas, se adaptan muy bien a modelos de alimentación tipo feedlot donde, para las categorías de novillos en terminación, se requieren grandes proporciones de concentrados, en una mezcla muy homogénea, conformada por partículas pequeñas.
En cambio, para producción de leche, las dietas deben estar formuladas con una cantidad más elevada de fibra larga y seca, con límites mínimos y máximos muy precisos, para promover el buen funcionamiento ruminal y evitar los problemas de baja grasa en la leche, acidosis ruminal y el desplazamiento de abomaso. Pero una dieta con más fibra, a la vez, debe poseer determinadas cualidades físicas de homogeneidad y textura, para no alterar el consumo voluntario y propiciar demasiada selectividad en los comederos.
Fuente: José Peiretti. INTA Salta.
