Quemas controladas: todo lo que es necesario saber para no dañar el pastizal

Bien realizadas, permiten mejorar la calidad del forraje producido y aumentar la receptividad ganadera

18/04/2018 | 2:00

 

En las empresas que integran el CREA Utracán, en el centro de la provincia de La Pampa, el 90% del recurso forrajero es pastizal natural, buena parte del cual se encontraba invadido por arbustivas, además de registrar un incremento marcado en la densidad y cobertura de pajas de bajo valor nutricional para el ganado vacuno.

Para corregir esa situación, se estableció un programa de quemas controladas para cada campo a partir de 1990. Los resultados logrados desde entonces fueron muy satisfactorios. Se puede afirmar que, con esa herramienta de manejo, además de otras como la distribución de aguadas y apotreramientos, se han logrado incrementos de receptividad superiores al 60%, con manejos rotativos que contemplan una quema cada cuatro años.

 

Beneficios

El fuego controlado es la forma más económica de mejorar el pastizal natural al permitir controlar renuevos de caldén y de algarrobo, como así también los arbustos acompañantes, de manera tal de lograr una mejor y mayor penetración de ganado en áreas de pastoreo.

Elimina las pajas y los espacios liberados por las mismas son ocupados por especies deseables, como flechillas y poas en invierno/primavera y pasto plateado, penacho blanco y gramilla cuarentona en verano. Las quemas controladas permiten incrementar la calidad y la oferta forrajera, con lo cual la hacienda puede aprovechar el rebrote posterior a la quema de especies no palatables, como es el caso de los pajonales en el caldenal. Además, también cumple con el propósito de reducir el riesgo de incendios naturales, al eliminar material combustible fino.

También es útil para mejorar el manejo general del ganado, ya que, al abrirse el monte, se pueden recorrer bien los potreros y, a su vez, es posible juntar la hacienda de a caballo, mientras que, en situaciones con alta densidad de arbustivas, eso sólo es posible cerrando las aguadas.

 

Manejo previo

Previamente a un fuego prescripto, se debe dejar descansar al potrero por lo menos durante una estación de crecimiento para contar con suficiente material combustible fino que asegure que el fuego pueda “correr”. Otra función fundamental del descanso previo es permitir el semillado de las especies útiles para poder contar con un buen banco en el suelo.

Un fuego controlado en un potrero que tenga por objetivo incrementar la oferta forrajera debe llevarse a cabo preferentemente entre fines de febrero y principios de abril (se hace en ese período porque las especies que componen el pastizal natural son en su mayoría de crecimiento otoño-primaveral). Las especies principales son flechillas y poas, y, en marzo, cuando se produce su implantación, con la quema se activa su germinación, lográndose así el objetivo deseado, siempre y cuando exista un banco de semillas adecuado.

En la provincia de La Pampa, las lluvias ocurren principalmente de octubre a marzo, siendo el mes de marzo el mes más seguro para su ocurrencia. Todo fuego deja sobre la superficie del suelo una cantidad de cenizas que constituye un importante aporte de nutrientes. Y es importante que estos nutrientes sean incorporados al suelo, hecho que se logra por intermedio del agua de lluvia porque, de lo contrario, se vuelan por acción del viento.

 

Metodología

Las condiciones meteorológicas adecuadas para una quema controlada son una humedad relativa del aire del 30% al 40%, temperatura del aire de 20ºC a 25ºC y una velocidad del viento de 15 km como límite máximo. Lo aconsejable es comenzar luego de tres a cinco días de producida una lluvia en la zona. Y en un horario posterior a las 14.

El tamaño del sector por quemar debe tener un máximo de 600 hectáreas, con un contrafuego de un ancho mínimo de 10 metros. En condiciones óptimas, un lote de esa dimensión tarda unas cuatro horas en quemarse. El personal mínimo para hacer la tarea debe ser de seis personas constantemente intercomunicadas.

La quema debe iniciarse en forma contraria a la dirección del viento. Después de que se haya quemado una franja de 50 a 100 metros –dependiendo de la intensidad del viento– se comienza a prender fuego por ambos laterales en la forma más rápida posible. Una vez completados los laterales, se larga la quema a favor del viento (o sea, del lado opuesto al que se inició). Es muy importante hacer una recorrida periódica y final alrededor del potrero para ir apagando todos los troncos que pueden estar aún encendidos en las orillas.

 

 Manejo posterior a la quema

El manejo posterior a la quema es un tema importante, ya que del mismo depende el éxito (o fracaso) a mediano/largo plazo de la práctica.

Si el objetivo deseado es controlar leñosas y no existieran en el potrero abundantes pajonales, lo más aconsejable sería diferir la pastura hasta por lo menos una estación de crecimiento (quizás hasta mediados de octubre). Pero en los casos donde se presentan problemas de empajamiento se debe pastorear el lote apenas rebroten las pajas, hecho que ocurre unas dos semanas después de la quema. El pastoreo debe hacerse con altas cargas, porque ese forraje resulta de muy buena calidad y su aprovechamiento reduce el vigor de las pajas.

En la primavera también se debe seguir pastoreando el potrero con el objetivo de seguir controlando los rebrotes de pajas (las flechillas no son afectadas por el este uso debido a su bajo porte).

El descanso más importante es el de otoño del año siguiente a la quema, para vigorizar las flechillas y poas.

Luego de las quemas, si se respetan los criterios básicos de manejo, las mejoras logradas en receptividad son notables, dependiendo siempre de cómo fue la situación inicial en cuanto a arbustización, densidad y cobertura de pajas. En potreros de planicie y valle, se ha logrado pasar de 50 a 100 raciones por hectárea con estas prácticas, mientras que en lotes de pendientes, pueden incrementarse de 20 a 60-70, lo que implica contar con los recursos necesarios para duplicar la producción de carne bovina.

 

Exigencias legales

Para realizar la quema prescripta es necesario elaborar un informe técnico en función de los requerimientos legales solicitados por Defensa Civil y la Dirección de Recursos Naturales de la provincia de La Pampa.  Consiste en la evaluación de la vegetación de los potreros por quemar (densidad y cobertura del estrato arbóreo, arbustivo y herbáceo mediante transectas). Se trata de un trabajo que insume uno a dos días técnicos.

Luego se establece un plan de quemas de cuatro años, quemándose un 25% de la superficie total por año. El intervalo entre quemas debe ser como mínimo de cuatro años. El informe lo debe realizar un ingeniero agrónomo o ingeniero en recursos naturales que esté inscripto en la Dirección de Recursos Naturales para realizar dicha tarea.

 

 

Fuente: Aacrea