Satisfactorios resultados en ganadería bajo riego 

En el oeste de La Pampa se utilizaron cargas de 16 terneros por hectárea durante la estación de crecimiento de la alfalfa

20/03/2019 | 2:00

El 70 % de la superficie de la provincia de La Pampa corresponde a zonas semiáridas y áridas, donde la productividad de las especies forrajeras es dependiente de la intensidad y distribución de las precipitaciones a lo largo del año. Esto genera en dichos sistemas de producción una alta variabilidad productiva porque las sequias son recurrentes.

 

Antecedentes

Históricamente, los terneros producidos en La Pampa han tenido dos destinos: el este de la provincia y fuera de ella, donde son recriados y engordados bajo diferentes sistemas de producción.

Por otra parte, existe en la provincia un área con un gran potencial productivo y de desarrollo: la región de la cuenca del río Colorado; más precisamente, en la localidad de 25 de Mayo se llevan a cabo producciones bajo riego de alfalfa para henificación y maíz para grano y silo. También se logran pasturas de leguminosas consociadas con agropiro y festuca. Esto da como resultado la posibilidad de desarrollar una ganadería bajo riego, en la que, a partir de la producción de alfalfa y grano de maíz, se llega a niveles considerables de producción de carne en sistemas de recría y de engorde.

 

Ganadería intensiva bajo riego

Durante la temporada 2016-2017, en el establecimiento agropecuario de la empresa Ventrenco SA, localizada en 25 de Mayo, se realizó un ensayo en el que se planteó como objetivo la evaluación de indicadores de producción de carne en recría bovina bajo riego.

En la experiencia los terneros provinieron de un establecimiento agropecuario tradicional de la zona de cría en secano que la firma posee en la localidad de Santa Isabel. Se utilizaron 101 terneros de la raza Bradford de 5 meses de edad con un peso promedio de 122 kilos, que, al finalizar, salieron del sistema con un peso promedio de 235 kilos.

El manejo del pastoreo fue con cambios de parcelas durante el día, asignando la materia seca necesaria para cubrir los requerimientos del 2% del peso vivo, siguiendo el principio de carga constante y superficie variable. Previamente, se determinó la disponibilidad de forraje en el lote. Terminado el pastoreo y cuando los terneros eran cambiados de franja, se procedía a medir el remanente.

Se diseñó una rotación y un circuito de pastoreo donde la oferta fue definida por estado de maduración de la alfalfa: entre botón floral y principio de floración.  Las parcelas que se pasaron de este estado se henificaron y los rollos se utilizaron en el ensayo contabilizándose como hectáreas ganaderas.

Las parcelas se regaron dos veces entre pastoreos, evitándose condiciones de estrés hídrico en el cultivo, determinante para lograr alta producción de materia seca.

A última hora de la tarde, los terneros ingresaban a corrales para encierre nocturno donde recibían una suplementación del 1% del peso vivo, compuesta por grano entero de maíz y un núcleo con monensina para prevenir meteorismo. Esta suplementación se distribuyó 50% a la mañana temprano antes de ir a la pastura y 50% a la tarde.

 

Resultados alentadores

En la experiencia se obtuvieron producciones de alfalfa de 14 toneladas de materia seca por hectárea y 6 pastoreos en todo el ciclo del cultivo, logrando una producción de carne de 1870 kilos de carne por hectárea, con una carga animal instantánea de 16, 8 cabezas por hectárea.

En el norte de la provincia de La Pampa se han registrado, a partir de modelos de producción pastoriles tradicionales (recría y engorde a base de praderas y verdeos de invierno), producciones de carne por hectárea de alrededor de 379kg/ha, con cargas de 2cab/ha. En sistemas pastoriles con suplementación, con ganancias de 800g/día, se alcanzaron 572kg/ha.

En conclusión, el gran potencial productivo que tienen estos sistemas de producción ganadera intensiva en el área bajo riego vs los sistemas pastoriles tradicionales (altamente variables por la aleatoriedad de las precipitaciones), demuestran la oportunidad que tiene este valle irrigado de generar un cambio productivo, social y económico para el oeste de La Pampa.

 

Fuente: INTA