Arroz-soja, dos cultivos que se complementan en Entre Ríos

En el marco del entrenamiento a campo propuesto por Admite en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, asistentes, representantes de empresas y capacitadores se trasladaron al establecimiento Don Miguel, donde el eje es la rotación arroz-soja.

25/04/2012 | 11:14

El martes por la tarde, el grupo que conforma la primera edición de Admite Arroz, que se está llevando a cabo desde el 23 y hasta el 27 de abril en la Estación Experimental del INTA Concepción del Uruguay, en Entre Ríos, se trasladó al campo para trabajar codo a codo con las máquinas.

Un abundante rastrojo de arroz recibió al grupo de productores que se acercaron al establecimiento Don Miguel, ubicado a 30 kilómetros al sur de Concepción y a apenas 1000 metros del cauce del Río Uruguay.

Allí, los asistentes trabajaron sobre la regulación de la sembradora, la realización de labores y las tendencias en agricultura de precisión. En este campo, donde rige la rotación arroz-soja, la cosecha de arroz dio unos 8000 kg/ha.

La explotación, de unas 2800 hectáreas, está a cargo de una empresa familiar que lo arrienda para destinar unas 300 hectáreas a arroz, 130 a soja y sorgo, y el resto, con monte, aloja la ganadería.

“Acá nunca se hace desagüe. Se riega hasta que está maduro el grano y se cosecha en las condiciones en que esté el cultivo, tenga o no tenga agua. Al suelo se le realiza luego una pasada de rastra y se hace una fertilización de base a la siembra con fosfato diamónico. Se siembra con una densidad de 170 kg/ha y a 20 cms entre líneas. La altura de las taipas ronda los 25 cms y es un suelo vertisol típico”, sostuvo uno de los operarios a cargo del campo.

El costo de implantación del cultivo de arroz es de 5500 kg/ha. El riego se ve facilitado por la cercanía del Río Uruguay y se hace con electricidad.

Cristian Cottonaro es el asesor técnico. En su opinión, la clave y el equilibrio del sistema está dado por la rotación arroz –soja. La soja, que podía verse en el lote de al lado, tiene un potencial de 2900 kg/ha. “Son dos cultivos que se complementan”, dijo y puntualizó: “se controlan mejor las malezas de ambos cultivos, tanto la Rama negra como el Arroz colorado”.

“Hasta que la soja apareció en la zona, se hacía arroz, se dejaba descansar y se introducía ganado”, narró Cottonaro. “El rastrojo es difícil de degradar y no se puede quemar, lo impide una ley provincial. Esto obliga a tener que pasarle un disco y un rastrón para nivelar el suelo luego de la cosecha y más tarde taipear para sembrar en el mes de octubre, mes en el que ya debe estar el arroz nacido para que la floración caiga en enero, cuando obtiene mayor radiación solar. Para dejar el suelo nivelado se gastan unos 150 litros de gasoil”, agregó.

El arroz necesita agua de riego y sol. La soja que le sigue, recibe el perfil del suelo húmedo que dejó el riego del arroz. El arroz fino tiene un precio al productor que ronda los 950/1000 pesos la tonelada. El doble se paga por el arroz carolina. A gran parte de los entrerrianos, la rotación del arroz con soja le ayuda a estabilizar el sistema.