«El chico de la bicicleta» y el funcionamiento actual de los mercados

El analista Carlos Etchepare, llamó a los productores «a observar que los grandes `monstruos´ del negocio se están fusionando, desde los proveedores de insumos hasta algunos traders. Hay un proceso que requiere entender que el negocio necesita una transformación y esa transformación pasa, en muchos casos, por asociarse». En este sentido, expresó que «es muy negativo para los productores persistir en el individualismo».

21/06/2017 | 7:16

De «El chico de la bicicleta» de Arturo Jauretche, en 1927, a hoy el mecanismo de los mercados no ha cambiado demasiado.

Según un artículo de El cronista, que reproduce la nota publicada por Gregory Meyer en el Financial Times:

«Las compañías de granos tradicionalmente multiplicaban el poder de observación de los productores agrícolas mediante las redes globales de gestores de depósitos y puertos, meteorólogos y agrónomos propios y comunicaciones centrales. El sistema privado de teletipo de Cargill, que se usó durante gran parte del siglo XX, fue `una de las principales ventajas competitivas de la compañía’ asegura la firma».

«La transparencia comienza en la cabina de tractores modernos equipada con wifi. Allí, los agricultores cuentan con numerosas pantallas mediante las cuales acceden a mapas climáticos, siguen informes del gobierno sobre producción por hectárea o cultivo, ejecutan ventas al complejo local de silos u operan con futuros agrícolas. La multiplicidad de tareas es posible gracias a que los tractores se manejan solos».

«Hay un menor arbitraje de información. Ese era uno de los elementos centrales que tenía a su favor», señaló Alex Keane, un ex operador de Cargill que ayuda a dirigir Pathway Agriculture, una administradora de inversiones con casa central en Ginebra»

 

En este sentido, Carlos Etchepare, gerente de Noticias de Canal Rural, indica:

«Hoy los mercados están funcionando, y ese funcionamiento requiere de normas que deben ser respetadas y si no se respetan, debe actuar el Estado para sancionar a quien no la respeta. Ahora eso no está sucediendo. Y también hay una responsabilidad propia en cuanto a no usar los instrumentos que el mercado me ofrece, tomar coberturas para asesorarme, etc.».

Dejemos el teletipo y usemos la tecnología, no sólo la tecnología de comunicación sino también la de comercialización, que nos permite hacer uso de un montón de instrumentos. Ya no tenemos a quien echarle la culpa. Y dejemos de ser políticamente correctos y empecemos a ver esta realidad, que a lo mejor implica, también, tener que hacer ajustes en las cuestiones políticas aplicadas al sector.

Empecemos a observar que los grandes «monstruos» del negocio se están fusionando, desde los proveedores de insumos hasta algunos traders. Hay un proceso que requiere entender que el negocio necesita una transformación  y esa transformación pasa, en muchos casos, por asociarse. Y es muy negativo para los productores persistir en el individualismo.