China, Brasil y el consumo interno: las tres claves que definieron el negocio de la carne, según Ignacio Iriarte

El analista advirtió que la exportación a China operó con fuertes pérdidas por contenedor y recomendó bajar la exposición a ese destino. También señaló el rol de Brasil en la formación de precios, la expectativa por medidas chinas el 26 de enero y la sorprendente resistencia del consumo argentino pese al deterioro del poder adquisitivo.

18/12/2025 | 1:54

En su análisis del mercado ganadero, Ignacio Iriarte describió un escenario donde la exportación a China se volvió el principal foco de riesgo para la industria frigorífica argentina. “Con estos niveles de pérdida en las exportaciones a China, lo que se busca es reducir, si es que se puede, la exportación a China”, afirmó, y ubicó el problema en números concretos: “Se habla de una pérdida de 10.000, 15.000 dólares por contenedor”.

Según Iriarte, China entró en una etapa estacional de menor demanda tras el Año Nuevo Lunar y, además, mostró una resistencia inédita a convalidar subas. En paralelo, explicó que el gigante asiático transitó una combinación adversa para la carne vacuna importada: consumo débil, stocks y sobreoferta de proteínas sustitutas. “Hay una sobreoferta muy importante de carne de cerdo, y en China no sucede”.

La atención del sector se concentra en el 26 de enero, cuando China anunciaría medidas para proteger su producción local. Iriarte enumeró alternativas como cupos por país y subas arancelarias, y alertó sobre un esquema especialmente disruptivo: “La peor de todas sería… primero llegado, primero servido. Un sistema muy injusto, muy caótico”. También mencionó la posibilidad de mayor presión sanitaria y administrativa, con habilitaciones y suspensiones de plantas como herramienta de control.

En ese tablero, Israel apareció como sostén de rentabilidad para parte del complejo exportador. “Muy bien Israel, pero no todo el mundo tiene Israel”, aclaró, al señalar que el acceso se concentró en un grupo limitado de plantas. En Estados Unidos, en cambio, Iriarte sostuvo que el mercado se mostró firme, aunque siguió sin definiciones la eventual cuota extra. “Pasan las semanas y no tenemos nada en concreto”, dijo sobre las 80.000 toneladas mencionadas en el plano político.

En el frente doméstico, el analista subrayó un dato central: el consumo interno resistió más de lo esperado pese al deterioro del ingreso real. “El consumo está mostrando una gran resistencia a bajar por debajo de los 45 kg”, indicó, y agregó que el gasto en carne se sostuvo porque “el precio subió mucho más de lo que bajó la ingesta”.

Por último, Iriarte ubicó a Brasil como factor determinante de precios internacionales por “el volumen tremendo” que volcó al mercado chino y su “capacidad de fuego enorme” para reorientar embarques. Con China como incógnita, Estados Unidos como oportunidad y el consumo local como ancla, el negocio quedó, según su mirada, en un delicado equilibrio.

El informe completo de Ignacio Iriarte: