Comercio internacional: alertas y oportunidades para el agro argentino

En una entrevista en Canal Rural, el analista de Endógena Consultora, Maximiliano Díaz, advirtió sobre los acuerdos comerciales aún imprecisos con Estados Unidos y la Unión Europea-Mercosur. Sostuvo que, sin una estrategia público-privada, el país no podría aprovechar el potencial exportador del sector agropecuario

17/11/2025 | 11:08

Maximiliano Díaz, explicó en Canal Rural que el agro argentino atraviesa un momento decisivo frente a los posibles acuerdos comerciales con Estados Unidos y el acuerdo Unión Europea-Mercosur, aún sin letra chica definida. Advirtió que Argentina asumía compromisos importantes en materia de carnes, lácteos, avicultura, semillas y propiedad intelectual, y remarcó que sin una “estrategia de desarrollo” articulada entre sector público y privado sería “muy difícil” capitalizar las oportunidades de exportación y enfrentar los riesgos competitivos. Díaz señaló que el país debía prepararse para ampliar cuotas, cumplir requisitos de trazabilidad y evitar tensiones con mercados clave como China y Brasil.

Maximiliano Díaz, analista de Endógena Consultora, afirmó que el anuncio de un acuerdo marco entre Estados Unidos y la Argentina traía “algunas buenas noticias”, aunque pidió cautela porque “entre el anuncio y la efectividad concreta pasa un tiempo y a veces baja la expectativa respecto de la realidad”. Sostuvo que el país necesitaba una estrategia clara para aprovechar no solo este entendimiento, sino también otros pactos que estaban en negociación, incluido el acuerdo Unión Europea-Mercosur.

“El mensaje central es que hacía falta una estrategia de desarrollo del sector, sin la cual iba a ser muy difícil aprovechar todo el potencial”, señaló. En particular, afirmó que la ganadería requería “reponer stock” y un plan de crecimiento que integrara al Estado, las empresas, la ciencia y los organismos técnicos.

Respecto a Estados Unidos, advirtió que el acuerdo podría ampliar la cuota de carne vacuna —“se decía que iba a pasar de 20 a 80.000 toneladas, pero no había nada firmado”—, aunque al mismo tiempo abriría el mercado argentino a productos bovinos y aviares estadounidenses, algo que “podía traer complicaciones para productores locales, especialmente en lácteos y pollos”.

También alertó sobre limitaciones para el biodiesel: “No hubo ninguna mención al biodiesel, donde había expectativas de recuperar un mercado que se había perdido años atrás”.

Además, recordó que Estados Unidos representaba solo “el 1% de las compras mundiales de carne argentina” y que la Argentina destinaba apenas “el 4% de sus exportaciones cárnicas” a ese destino.

En materia geopolítica, sostuvo que algunas cláusulas —como la prohibición de productos elaborados con trabajo forzoso— eran “un gesto contra China” que podía generar tensiones comerciales.

Sobre el acuerdo Unión Europea-Mercosur, el analista observó que diciembre se había convertido en el mes clave para intentar concretar la firma, impulsada por el compromiso político del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. “Se abría una expectativa de ver si esa palabra podía cumplirse”, dijo. Recordó que Francia continuaba siendo el principal país que frenaba el entendimiento por la presión de sus productores agropecuarios.

Díaz explicó que el acuerdo europeo implicaba oportunidades relevantes tanto para carne como para agricultura: “Habría entre tres y cuatro veces más volumen que las 100.000 toneladas mencionadas inicialmente”, sumando distintas categorías de carne deshuesada fresca y congelada. También indicó que dentro del Mercosur quedaba pendiente definir cómo se repartirían esas cuotas, una discusión en la que “Argentina tenía que llegar con una estrategia” para defender su participación.

Uno de los puntos sensibles sería la entrada en vigencia de las normas europeas anti-deforestación desde enero del año próximo. Para Díaz, el país debía prepararse: “Si queríamos esas cuotas, hacía falta una estrategia para certificar producción y trazabilidad”.

Finalmente, planteó que la falta de articulación público-privada era un problema estructural. “Faltaba un norte común que excedía a la administración actual”, afirmó. Según sostuvo, el desafío pasaba por acordar “dos o tres medidas prioritarias” para aumentar productividad, valor agregado y toneladas exportadas en los próximos cinco a diez años.

La entrevista completa en MercadoVisión: