Negocio cárnico: oferta en baja, consumo firme y un escenario externo que volvió a mover los precios

El analista ganadero Ignacio Iriarte analizó la coyuntura del mercado de la carne vacuna, marcada por una fuerte caída de la oferta, un consumo interno que sostuvo valores récord y un reordenamiento del comercio internacional que volvió a tensionar los precios, especialmente por los cambios en China, Estados Unidos y la Unión Europea.

15/01/2026 | 12:53

A mediados de enero, el negocio cárnico argentino mostró señales claras de un cambio de escenario. Según explicó Ignacio Iriarte, la oferta de hacienda se mantuvo en niveles históricamente bajos tras “un escalón muy importante que pegó la oferta en el último cuatrimestre del año pasado, de septiembre a diciembre”, período en el que la faena cayó 7%, una magnitud que el especialista definió como “muy importante”.

Iriarte señaló que, si bien todavía no se podía hablar de un ciclo pleno de retención, la tendencia fue evidente. “La faena sigue baja, sigue en niveles muy atónicos respecto de los meses anteriores”, advirtió, y proyectó que, de sostenerse este ritmo, la faena de 2026 podría ubicarse en torno a 13,2 o 13,3 millones de cabezas, cerca del nivel de equilibrio de un stock reducido por la sequía y errores acumulados.

Del lado de la demanda, el consumo interno sorprendió por su firmeza. “El consumo caro no afloja”, afirmó Iriarte, aun cuando la ingesta per cápita bajó de 50 a 45 kilos y el precio de la carne subió 70% interanual, muy por encima de la inflación. “Los consumidores argentinos están gastando más en carne”, resumió, aludiendo a una preferencia cultural que siguió convalidando valores elevados.

El frente externo aportó las principales novedades. La consolidación de una cuota de 500.000 toneladas con China, con un arancel del 12%, coincidió con un cambio profundo en ese mercado. China limitó los volúmenes por país y redujo fuertemente el cupo de Brasil y Australia, lo que generó un faltante esperado y una reacción inmediata de los precios. “Esto es un cisne negro”, describió Iriarte, al explicar subas de hasta 500 o 600 dólares por tonelada en pocos días.

Para Argentina, el impacto fue calificado como neutral en volumen, pero positivo en precios. “El panorama para Argentina es que los volúmenes están asegurados y los valores vienen mejorando”, concluyó el analista, en un contexto donde el consumo interno resistió y el mercado internacional volvió a ofrecer oportunidades relevantes.

El análisis de Ignacio Iriarte en MercadoVisión: