Final abierto para la guerra comercial entre Estados Unidos y China

Donald Trump y Xi Jinping se disputan la primacía mundial

27/07/2018 | 6:00

Estamos presenciando una guerra comercial entre Estados Unidos y China, pues esos dos países se están disputando la primacía mundial. Esto es muy importante por las consecuencias económicas y por los aspectos estratégicos y culturales que  puede implicar. El resto del mundo se encuentra en la situación de presenciar este dilema y esperar a que se resuelva el enigma de quién predominará en la economía global, seguramente por muchos años.

¿Cómo se llegó a esta situación? China predominó durante muchos siglos, aunque con altibajos, ya que representó en promedio alrededor del 30% del PBI mundial. Es fundamental tener en cuenta que los occidentales siempre hemos considerado al Imperio Romano y las subsiguientes economías europeas como las más relevantes históricamente. Sin embargo, mirando los números, se puede observar que China era muy grande y muy avanzada en lo económico, tecnológico y en su poderío militar.

Sin embargo, con el predominio de las ideologías comunistas en China, que en la práctica fueron desorganizando su producción, y con el crecimiento del capitalismo en Occidente, alrededor de 1820 en adelante, China fue retrocediendo relativamente. Como resultado, este país de Oriente llegó a representar hacia 1950 sólo el 5 % de la economía global.

Desde hace unos 30 años, China se ha recuperado notablemente y hoy está muy pareja con EE.UU. en materia económica.

 

Quién ganará

En este momento, todos quieren saber cómo seguirá esta diferencia en los próximos ejercicios económicos. Recordemos que cuando China crecía al 10 % anual o aún más, EE.UU. lo hacía al 3 % anual, es decir, le sacaba 7 puntos por año. Ahora que China crece al 6,5 ó 7 % anual y EE.UU. lo hace al 2 ó 2,5 % por año, esto significa que China lo va alcanzando a un ritmo de alrededor de 4,5 % anual. Tanto en las épocas de expansión como en las de contracción siempre se acerca China a EE.UU. y al parecer no hay cómo frenar ese proceso.

En los últimos años, el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha tratado de poner dificultades a este proceso aplicando impuestos a la importación desde China y amenazando con una «guerra comercial» muy exigida. También Trump ha reducido significativamente los impuestos americanos para las compañías y, además, ha tomado otras medidas con tal de que se instalen empresas en EE.UU. con el objetivo de contrarrestar ese ciclo que hasta ahora ha venido favoreciendo a China.

Hay que esperar a ver cómo se va concretando este proceso y cuál será la evolución de ambos países, que son bastantes equivalentes en la situación actual, con alguna ventaja para EE.UU. En algún momento de la década de 2020 tendremos la respuesta a este fascinante interrogante. Si las tasas diferenciales entre EE.UU. y China no se modifican sustancialmente, según las tendencias al crecimiento o a la contracción, China será la primera economía del mundo en esa década.

 

Fuente: Orlando j. Ferreres