El desafío: organizar una exportación vigorosa de productos argentinos a China
Actualmente, los embarques hacia el gigante asiático son implementados principalmente por los importadores locales
29/06/2019 | 6:00
En los últimos tiempos se desarrolló un fenomenal proceso de apertura de China hacia los productos argentinos. Se completaron los protocolos de exportación de uva de mesa, cerezas, varios tipos de carnes, lácteos, frutas y verduras. “Todo lo que se había pedido abrir ya está hecho”, afirmó el embajador argentino en China, Diego Guelar, ante una delegación de productores argentinos que lo visitaron durante un viaje organizado por Agroeducación y Canal Rural.
El proceso de apertura de mercados se concretó a través de la Consejería Agrícola relacionándose con el Senasa y con dependencias sanitarias de la Secretaría de Agroindustria y con la aduana China.
Desafío exportador
Con estas facilidades, La Argentina puede aprovechar las oportunidades que se abren para exportar productos al gigante asiático. “La Argentina no tiene una organización exportadora en China; los importadores de este país vienen a comprar commodities lo más primarios posibles, pagaderos al mayor plazo posible, con el menor precio posible”, observó Guelar.
“Hay que cambiar esa situación y desarrollar políticas que permitan poner contenedores argentinos en los puertos chinos, para luego cobrar los productos y girar los fondos hacia nuestro país” desafió Guelar.
“Esta es una carencia central de la economía argentina, que se debe modificar teniendo en cuenta lo que ocurre en los países vecinos: Brasil tiene un superávit comercial con China de 37.000 millones de dólares; Chile, de 7000; Perú, de 5000; la Argentina tiene 7000 millones de déficit. Este resultado no proviene de lo que le compramos, sino principalmente de lo que no le vendemos”, diferenció Guelar.
“Un país que tiene una deuda externa voluminosa y necesidad de divisas, tiene que desarrollar sus posibilidades externas y no seguir pensando solo en ubicar saldos exportables”, amplió.
“Debemos entender a los mercados; en los tres años que llevo como embajador en China no vino ninguna empresa argentina hacer un análisis de demanda; eso tiene que cambiar”, invitó Diego.
El embajador argentino atribuyó esta falencia a que “las estructuras productivas argentinas están diseñadas sobre el modelo del mercado interno”. Entonces, cuando hay un saldo exportable se trata de ubicar en los países vecinos. “Es un problema cultural histórico muy grave, que explica muchos de los inconvenientes políticos y económicos que arrastra el país, criticó.
Mientras tanto, Chile, Perú y Uruguay van avanzando raudamente en China. “Si la Argentina no se sube al tren del mundo rápido, el mundo no va a dejar afuera”, vaticinó finalmente el funcionario.
