Las inversiones no llegan por la falta de confianza
Influye el dèficit fiscal crónico y las limitantes estructurales
16/08/2018 | 6:00Periódicamente, la Argentina cae en los mismos problemas: gasta por encima de los ingresos y esto deriva en un déficit fiscal crónico. Para salir de esta trampa, hay que atacar los problemas estructurales del país y generar confianza entre los inversores.
Financiación del déficit
El déficit fiscal puede financiarse por varios caminos:
- Mediante emisión monetaria. Esto ocurrió bajo el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, lo que llevó a convivir durante varios años con una inflación del 25% anual. No fue más alta porque se ancló el precio de las tarifas y se restringieron exportaciones, privilegiando la mesa de los argentinos.
- Mediante el endeudamiento en el exterior. Los argentinos tienen ahorros, pero no financian al Estado. Ahorran en dólares o compran propiedades, pero no colocan todos sus excedentes en el sistema financiero, y menos en el Estado.
Cuando la Argentina se financia con ahorros del mundo, ingresa al “club de los emergentes”, un grupo de países de similar estatus crediticio. Cuando uno de estos países tiene un problema, el crédito se corta para todos. Los inversores bajan su exposición, y pasado un tiempo, revisan los fundamentos de cada país y lo recalifican.
El problema de depender de ahorros externos es que el mundo impone una alta volatilidad. El ahorro externo y lo que sucede en el planeta es una variable incontrolada, que hay que asumir por no tener ahorro propio. Lo mejor sería convivir con una variable controlable, que sería financiarnos con el ahorro de los argentinos.
La Argentina tiene un déficit fiscal de 25.000 millones de dólares por año y los argentinos tienen ahorros en el exterior por 353.000 millones; por ende, podrían financiar el déficit 14 años seguidos, pero el Gobierno está esperando a ver si consigue 7.500 millones de dólares para cerrar las necesidades de financiamiento de 2019. Lo que falta es un poco más del 2% de lo que los argentinos tienen afuera.
Escenario ideal
El escenario ideal a futuro sería que la Argentina financie la totalidad del gasto público (incluido el pago de intereses). Para que ello ocurra, debería subir los ingresos un 28% o reducir los gastos el 22%.
Como muchos gastos son inflexibles a la baja, porque se gestaron a través de derechos adquiridos, como por ejemplo las jubilaciones, se debería trabajar más en subir los ingresos. Para ello se necesita inversión. Pero como los propios argentinos no tienen confianza para invertir en el país, los extranjeros adoptan el mismo criterio.
Para enfrentar esta actitud y hacer crecer la inversión sería deseable un incentivo fiscal, como una rebaja sustancial de impuestos, por región y actividad, a las nuevas inversiones, por un plazo de 10 años. Esto podría generar la llegada de dinero que inicie nuevos proyectos, genere empleo, dinamice el consumo y permita incrementar los ingresos fiscales por las externalidades positivas que genera la nueva inversión. Si no, en la medida que las inversiones en la Argentina se vuelquen solo a la compra de dólares y de propiedades, no está asegurada la salida del estancamiento económico.
Si la Argentina no logra equilibrio fiscal o financiación con ahorros locales, siempre tendrá impactos de variables exógenas que puedan influir sobre el nivel de actividad económica, ya que quien nos financiará será un inversor extranjero que nos considerará “país emergente”.
Mirado en perspectiva, el problema es de confianza; no es político ni económico. Con Cristina Fernández los ahorristas no le prestaban dinero al Estado, pero con Mauricio Macri tampoco. Con Cristina compraban dólares en el mercado informal y con Macri compran dólares oficiales. El mercado de capitales no existe, la inversión es baja y hay pocos emprendimientos. ¿Qué quieren hacer con el país los argentinos? ¿Invertir o seguir acopiando dólares?
Mientras tanto, si las tarifas se siguen ajustando, habrá inflación alta asegurada. Hasta tanto no se lleve adelante un proceso importante de reformas estructurales en el Estado, se utilizará la devaluación del peso para lograr resultados fiscales acordes a las metas firmadas con el FMI.
Fuente: Salvador Di Stefano
