Cuál es el impacto del presupuesto 2019 en las decisiones empresarias
Aumenta la carga fiscal y se enfrentará un consumo interno deprimido
19/09/2018 | 2:00La Argentina, en los últimos ocho años, vivió cinco años con recesión y tres años con expansión. La dinámica de convivir con déficit fiscal, alta inflación y tipo de cambio bajo nos llevó a un escenario económico desfavorable para los intereses del país. La inversión y la exportación estuvieron ausentas, y el consumo no alcanza para dinamizar el crecimiento de la Argentina.
El gobierno de Mauricio Macri implantó un plan gradualista que fracasó y que nos dejó en un escenario muy delicado, ya que emergieron los problemas estructurales y los mercados no desean financiar a la Argentina en este contexto.
En este escenario, el Gobierno decidió tomar el toro por las astas y propuso un presupuesto 2019 con déficit cero. Esto implica que los ingresos y gastos queden igualados y solo se financie el pago de intereses. Para los años sucesivos, desde el 2020 al 2022, se propone un superávit primario de 1% del PBI.
Implicancias
Hasta aquí el presupuesto en forma taxativa. Sin embargo, estas medidas generan externalidades negativas y positivas que se deben tomar como datos para planificar la vida comercial.
El ajuste presupuestario a déficit cero se realizará con una baja muy pequeña de gastos y una suba muy fuerte de impuestos. El que más impactará en la vida económica es el aplicado a las exportaciones, ya que cambia la planificación de negocios de los operadores. Si bien la suba del tipo de cambio les reporta buena rentabilidad a quienes venden al exterior, hay situaciones puntuales que no se han tenido en cuenta.
Bajo el gobierno de Cristina, por ejemplo, la soja cotizaba en Chicago a 480 dólares por tonelada como promedio y tenía una retención del 35%. En la actualidad cotiza a alrededor de 300 dólares la tonelada y tiene una retención del 29%. Esto implica que ni un tipo de cambio en 50$/U$S la hace rentable, sobre todo en los lugares en que la soja no supera los 30qq/ha y en zonas lejanas a los puertos. La región núcleo, con rindes superiores a los 40qq/ha y cerca del puerto, es otra realidad económica, pero de ninguna manera luce holgada.
Hace un año atrás, el Gobierno presentaba un presupuesto 2018 en donde decía que el crecimiento sería del 3,5% del PBI, y que dicha mejora se repetía en los años venideros. En el presupuesto 2019 dice que en el año 2018 la caída del PBI será el 2,4%; en 2019, del 0,5%; en 2020 creceremos el 2,8%; en 2021, el 3,0% y en 2022, el 3,5%. Para volver a crecer a una tasa razonable del 3,5% se debería esperar al año 2022.
La caída del consumo privado persistiría en el año 2019 y recién se lograría una mejora en 2021. En lo que respecta al consumo público, dejaría de caer en 2021 para mantenerse congelado desde ese año en adelante. El comercio, el primer empleador de la Argentina, sentirá fuerte el ajuste.
La inversión mostraría una fuerte baja en 2019, año electoral en el cual las expectativas estarán congeladas, y recién en 2020 se podría observar una mejora importante.
Las exportaciones serán las que mejor reaccionarán en el nuevo escenario, dado que la suba del tipo de cambio las hará sumamente competitivas. Las importaciones caerán abruptamente y darán lugar a un proceso de sustitución que en algunos rubros es beneficioso para el país. Este es un cambio positivo, pero representan solo el 12% del PBI y no pueden constituirse en locomotora de la recuperación con tan baja participación en la economía.
Síntesis
– El presupuesto 2019 trae consigo mayor presión tributaria, lo que es nocivo para la actividad económica en el mercado interno y en la exportación, además de afectar la inversión. El déficit cero le pone un techo al crecimiento de la deuda pública y pone fin a décadas de desfinanciamiento; es un cambio estructural que disfrutaremos a futuro, pero en el corto plazo será un ajuste muy duro que deberán soportar muchos sectores de la sociedad.
– Hay un cambio brutal en la forma de hacer negocios y aparecerán estructuras que quedarán sobredimensionadas en el nuevo contexto. Esto llevará a un escenario de más suspensiones y desempleo, con consecuencia directa sobre el consumo interno.
– El Gobierno estimó el presupuesto con un dólar promedio de $40 para el año 2019. Nadie cree que estará a ese precio promedio en el año que viene. El tipo de cambio en $40 luce alto, pero no se ven inversores dispuestos a vender dólares a este precio y la última palabra la tiene el mercado. No parece, por ahora, haber encontrado un techo.
– El camino por recorrer es muy difícil. La Argentina necesita dos cosechas buenas y un cambio de gobierno para recomponerse de esta crisis. Todo está en el marco de seguir en el camino de ajuste fiscal, en el equilibrio en las cuentas públicas y poder volver a los mercados voluntarios de crédito.
– Para el largo plazo hay una visión positiva. El Gobierno está atacando los dos graves problemas que tiene el país: la corrupción y el desmanejo de las cuentas públicas. Llevará tres años volver a crecer a una tasa del 3,5% anual. Se necesitará cohesión de la clase política para llevar adelante las reformas, un gran apoyo de las instituciones y que el pueblo acompañe.
Fuente: Salvador Di Stefano
