El escenario electoral se instaló en el mercado financiero
Mauricio Macri no convence como candidato y la fórmula “Cristina al gobierno Máximo al poder” inquieta a los inversores
27/04/2019 | 6:00El Gobierno gestiona muy mal la crisis. El Tesoro Nacional comenzaba a vender 60 millones de dólares por día y la cosecha se está liquidando sin problemas. Las tasas están en niveles muy altos y la recesión es profunda. Se comenzó a trabajar en los Precios Esenciales para atemperar la inflación. A pesar de todos estos datos, el mercado se descontroló y entró en pánico el jueves 25 de abril.
La causa es la muy mala gestión del Gobierno: con reservas por 72.600 millones de dólares no se debería generar este descalabro en el mercado.
El problema es político. Los centros de poder piden un cambio en el gabinete. Además, la terquedad de la conducción de Cambiemos hace que se siga proponiendo a Mauricio Macri candidato a presidente para el periodo 2019/2023, pese a que está muy desgastado.
¿Qué se logra con eso? El milagro que Cristina Fernández de Kirchner mande a todos sus economistas a decir que quiere pagar la deuda, y consagrarla favorita en las elecciones de octubre próximo.
María Eugenia Vidal sería una muy buena candidata y despejaría muchas dudas; sin embargo, los egos no permiten otra mirada del escenario electoral.
La corrida del jueves 25
La corrida del jueves 25 se concretó sin volumen; los operadores llevan el precio del dólar a la suba con poco dinero y venden bonos de corto plazo. Hay bancos internacionales que venden posiciones argentinas ante la posibilidad de un cambio en el escenario político. El responsable de que esto suceda es el Gobierno, con mala gestión.
El Bonar 2020 vence en octubre de ese año y a mitad de semana cotizaba a 85 dólares. Tiene que pagar una amortización de 100 dólares y hasta el vencimiento se pagan 12 dólares de renta. Si el Gobierno salía a comprar este bono se ganaba un 31,8%.
El stock de estos bonos suma 4500 millones de dólares, de los cuales más de la mitad está en manos de los bancos; había que salir a comprar 500 millones y el mercado se daba vuelta; recién el jueves salieron a comprar algo y el mercado se dio vuelta.
Por otro lado, el dólar subió con un mercado de escaso volumen, que fluctuó de 700 a 900 millones por día. Además, en el Rofex la cantidad de contratos abiertos tuvo una variación de 56 millones de dólares en la semana, sobre un stock de 3375 millones. Casi nada.
Mientras tanto, los plazos fijos se siguen renovando con altas tasas. No hay salida de depósitos a plazo fijo de los bancos, tanto en pesos como en dólares. En síntesis, se entró en pánico muy fácil.
Hacia adelante
Hay un mal humor social muy grande, el Presidente está llevando adelante un duro ajuste económico, pasamos de déficit a superávit fiscal, de déficit de balanza comercial a superávit, estamos equilibrando el déficit de cuenta corriente, pero este ajuste no es gratis. Las familias pagan todos los meses facturas de servicios públicos más reales, pero le quitan poder adquisitivo. El país no crece desde hace 12 años y estamos en un escenario de aumento del desempleo, alto malestar social y cansancio de los empresarios. En este contexto el presidente no debería ser candidato, porque llega tremendamente desgastado.
La oposición, por ahora, disfruta los errores del oficialismo. No emerge una alternativa fuerte al kirchnerismo; por ende, el quien tiene más chances de llegar al poder es Cristina. Falta mucho para las elecciones, pero si el Gobierno se sigue equivocando estará en problemas.
Si, en cambio, gestionara bien la coyuntura, la liquidación de la cosecha, más los 60 millones de dólares por día deberían planchar al tipo de cambio. Pero hay una variable incontrolada que es la política, y los caprichos de Marcos Peña, que exponen al presidente en una coyuntura difícil.
Un cambio de fórmula en el oficialismo haría que los mercados estén más tranquilos; en la medida que Mauricio Macri quiera seguir siendo candidato a presidente y no logre mejorar en las encuestas, el escenario de inestabilidad persistirá en el tiempo. “Cristina al gobierno y Máximo al poder” inquietan a los mercados; ahora dice que pagará la deuda, pero los mercados no le creen.
Fuente: Salvador Di Stefano
