Agricultura 2019/20: los resultados se acercan al rojo en campos alquilados
Tras la profundización de la guerra comercial, la soja cotiza a los valores más bajos de los últimos años
07/05/2019 | 2:00La profundización de la guerra comercial entre Estados Unidos y China provocó un nuevo derrape en las cotizaciones de los granos. Solo una tregua traería tranquilidad. Mientras tanto, habrá que ponerse el casco hasta que las partes logren parlamentar el cese de hostilidades.
Materias primas por el piso
Se desató un nuevo capítulo de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, y la consecuencia ha sido una fuerte baja en los mercados de materias primas. Paralelamente, habrá un viaje hacia la calidad, venta de bonos y devaluación en los mercados emergentes, y fortalecimiento del dólar en el nivel mundial.
Lamentablemente, cuando el mundo estornuda la Argentina se engripa. Los problemas a escala mundial impactan el doble en nuestro país que en cualquier economía vecina.
Los precios de los granos llegaron a niveles muy bajos y no es rentable sembrar de cara al año 2020 si se mantienen las retenciones. Sólo nos puede salvar que el clima siga siendo adverso a los agricultores norteamericanos y que en nuestro país volvamos a tener una cosecha récord. Con rindes normales y los precios actuales estamos en problemas.
Mientras tanto, el precio de la carne puede orientarse hacia la suba por la fiebre porcina. Sucede que la demanda de China podría fogonear los precios internacionales de las proteínas animales. En la Argentina se está vendiendo mucha carne de vaca a China y en dos años este proceso se sentirá en el stock ganadero.
Ante ese panorama, se habilitaron plantas para faenar y exportar cerdos y el Gobierno desea incrementar los embarques. Sin embargo, no hay que perder de vista que una suba de cotizaciones de las carnes generaría más inflación. Es decir, exportar sin planificación y sin una política de Estado de sustitución en la oferta de carnes le quitaría poder adquisitivo al asalariado.
Microeconomía preocupante
Mientras tanto, la microeconomía preocupa. Los costos familiares subieron notablemente y cada vez se recurre más a los ahorros para llegar a fin de mes. Algún día se terminan y el ajuste del consumo llevará a un círculo vicioso difícil de salir.
En el último trimestre de 2018 el PBI cayó 6,2%; el consumo privado, 9,5% y la inversión, 25% anual. No debería descartarse que algo parecido sucedió en el primer trimestre de 2019 y que estas cifras, que pensaban atenuarse en el segundo trimestre del 2019, no han visto todavía un piso firme. Con estos números se hace difícil la reelección del presidente Macri.
Estaríamos las puertas de un posible acuerdo político, lo que es bueno para los mercados porque aportaría previsibilidad. Sin embargo, los operadores ya están tratando de avizorar qué puede suceder con la deuda de cara al próximo gobierno.
La deuda se puede pagar
En diciembre de 2018, el PBI ascendía a 385.257 millones de dólares. Esta cifra está muy afectada por la gran devaluación el peso; en condiciones normales se ubicaría en torno de los 450.000 millones de dólares.
Mientras tanto, el stock de deuda como porcentaje del PBI es el siguiente:
Deuda intraEstado 125.994M/U$S 32,7% del PBI
Deuda con organismos int. 57.949M/U$S 15,0% del PBI
Deuda privada 148.249M/U$S 38.5% del PBI
Total 332.192M/U$S 86,2% del PBI
La deuda intraEstado es un problema de los argentinos. Entonces, lo que hay que analizar es el resto, que alcanza al 53,5% del PBI. Por este total de deuda se pagan intereses por aproximadamente el 3% del PBI.
Ante esta deuda, la Argentina debería alcanzar equilibrio fiscal primario: los ingresos y los egresos deberían estar equilibrados. Por otro lado, como paga intereses por el 3% del PBI, debería trabajar para crecer a un ritmo del 3% anual, para no incrementar la ecuación deuda vs PBI. Para que el PBI en dólares no siga cayendo, tiene que tratar de mantener un tipo de cambio más estable, trabajando para mejorar la competitividad vía baja de impuestos.
Para llevar adelante estos cambios estructurales se necesita un crédito de facilidades extendidas del FMI. No obstante, con eso no se resuelven los problemas de la microeconomía; hay que crear las bases para crecer.
Perspectivas para el corto plazo
Lamentablemente, la baja de precios de las materias primas genera un “efecto pobreza” en las exportaciones argentinas; esto, a su vez, le quita dinamismo a las importaciones y reduce el comercio con el mundo, lo que afecta al PBI. Tampoco se ve que lleguen inversiones al país.
El consumo público está en baja por el ajuste del Estado y el privado atraviesa una merma considerable. No se ve una economía en expansión en lo que resta del año.
En materia financiera se nota que la demanda de crédito es bajísima. El volumen de negocios con las tarjetas de crédito tuvo una suba anual del 21,6% al 30 de abril; los créditos personales crecieron el 7,1% anual. No hay voluntad de tomar crédito con las actuales tasas de interés. Los bancos toman pesos y se lo prestan al Banco Central a través de las Leliq.
En materia de dólares se produce un excedente importante: hay billetes de sobra en el sistema, pero el mercado no demanda créditos en esa moneda. Por ejemplo, el stock total de depósitos en dólares suma 34.238 millones y los préstamos suman 15.908 millones; es decir, sobran 18.330 millones. De ese total, las entidades le aportan al Banco Central 16.032 millones de dólares en encajes y se quedan con 2298 millones disponibles en caja.
Conclusiones
- La continuación de la guerra comercial entre Estados Unidos y China impulsará una migración de dinero de la región, que impactará en la Argentina.
- Sin la llegada de inversiones es imposible revertir la caída del PBI; se prevé una nueva baja del consumo público y privado. Las exportaciones suman muy poco por la baja en el precio de las materias primas; las importaciones caen por el bajo consumo y la escasa inversión.
- La deuda no es un problema severo aún. La relación deuda exigible vs PBI está en el 53,5%; debería preocupar si supera el 70% del PBI. El próximo gobierno debería reformular el acuerdo con el FMI para ir a un plan a 10 años, con reformas estructurales y refinanciación de planes de pago.
- La baja en las materias primas es muy importante y el productor no aprovechó los mercados de futuros. Hoy los precios son 30U$S/t más bajos que un año atrás, un efecto pobreza imposible de superar.
- El Gobierno explora la posibilidad de un crédito del exterior para recompra del Bonar 2020, anticipando el rescate, pagando menos intereses y cancelando una porción menor de capital. Si el Gobierno consigue que bancos privados le presten dinero, el rescate de deuda generaría una caída en el riesgo país y descomprimiría la cotización del dólar.
- La búsqueda de un acuerdo político luce interesante, pero evidencia que la salida de la crisis no será inmediata; hay más entusiasmo en empresarios que en la clase política que no registra ser la responsable de estos problemas.
Fuente: Salvador Di Stefano
