Comenzó la dolarización de carteras ante el ruido político
La fórmula Fernández-Fernández activa el mercado futuro
25/05/2019 | 6:00
La fórmula presidencial de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner despertó el apetito por cubrirse en el mercado futuro de dólares. Con un volumen de 3850 millones por vencer en diciembre marca el estado de ánimo de los inversores.
Futuro movido
Las acciones y el riesgo país tuvieron una variación mínima en las últimas semanas, pero el dólar futuro adquirió mucho más movimiento: al 30 de abril los vencimientos en ese mercado sumaban 3100 millones y a fines de mayo treparon a 3850 millones. Claramente, el impacto de la fórmula del kirchnerismo invitó a tomar coberturas en el mercado de futuro del dólar.
La cobertura es muy cara: se paga una tasa del 65% anual. El dólar a diciembre cerró a $62,85, pese a que el Banco Central informa que el techo de la banda está en $51,50 y que venderá 250 millones de dólares por día cuando llegue a dicho nivel.
Es lógico que el dólar este picante: el valor actual es semejante al de 2011. En lo que va de mayo, el piso del dólar mayorista fue $44,00 y el techo $45,50. Si bien el Banco Central puede intervenir para controlar la cotización, cada vez que lo haga tiene que retirar pesos del mercado; esto implica una probable suba de tasas y más recesión económica. Por eso el Banco Central no interviene, pero las fuerzas de mercado le están poniendo más impulso a la demanda de dólares vía el mercado de futuro.
Sucede que las encuestas no le dan bien al oficialismo y Cristina Fernández mete miedo. Mauricio Macri no se quiere bajar de la fórmula y no hay una reversión del ciclo económico recesivo. Esto aleja al actual presidente de la posibilidad de ser un candidato competitivo.
Guerra comercial
¿Cómo sigue la guerra comercial? Parecería que se va a prolongar en el tiempo y nos debe poner en alerta por varias razones, a saber:
- Los aranceles que Estados Unidos le imponga a China buscarán ser neutralizados por una devaluación del yuan. Esto traerá como correlato una devaluación de las monedas emergentes, lo cual influirá en la cotización del peso argentino. La contracara es la suba del dólar a escala mundial, lo que impactaría negativamente en las materias primas.
- La guerra comercial le permitiría a la Argentina vender soja y maíz a un precio superior a los valores de Chicago. El productor debe aprovechar para capturar precios.
- Los índices de acciones sufrirán fuertes recortes de precios porque el flujo comercial disminuirá y esto impactará en las ganancias de las compañías.
- Si el mundo se desacelera, hay muchas materias primas que arbitrarán a la baja; algo de eso se observa en el petróleo.
Soja y maíz
Por ahora, en el mundo la soja sobra; es un producto que está condenado a bajos precios a mediano y largo plazos por los altos stocks.
Para los productores argentinos, la recomendación sería sembrar menos soja y vender en los mercados de futuro, sin retenerla en el campo. Una soja retenida en silobolsa paga mucho impuesto a las ganancias.
El maíz no sobra como la soja y se está sembrando mucho menos en Estados Unidos por problemas climáticos. La cotización está en alza, pero hay que tener cuidado porque hay mucho maíz en la Argentina y Brasil; cuando aparezca en el mercado los precios van a descender; hay que asegurarlos.
Conclusiones
- -Con solo una fórmula presidencial definida, el dólar futuro fue protagonista y augura un tipo de cambio más caliente de cara al mes de junio, cuando ya estén todas las candidaturas definidas, y se lance la carrera a las PASO, que será la primera encuesta real que pintara el escenario futuro.
- -El contexto local e internacional obliga al Gobierno a poner en la cancha a la fórmula más competitiva. Si la propuesta que presente no fuera competitiva, puede sobrevenir una rebelión del dólar, suba de riesgo país y caída de acciones.
- -La política asoma con fuerza en el mercado cambiario y los vencimientos del mercado de futuro muestran la punta del iceberg, que significa que los problemas que vienen pueden ser más graves que los actuales.
Fuente: Salvador Di Stefano
