Valores estables en el mercado de campos
Los inversores todavía tienen dudas sobre la evolución de la economía
05/04/2018 | 3:49
“El mercado de compraventa de campos está tranquilo, con valores estables, similares a los de antes de la asunción del gobierno de Mauricio Macri” sostiene Mariano Maurette, responsable de campos de Alzaga, Unzué y Cía. “El ánimo de los inversores es positivo, pero sus conductas son cuidadosas porque la gestión económica del actual gobierno todavía da lugar a dudas”, condiciona el operador. No obstante, Maurette admite que en los últimos meses están haciendo más operaciones que en años anteriores, apalancadas por el apoyo que dio la ciudadanía al gobierno actual de las elecciones octubre de 2017.
Una pulseada despareja
En materia de precios de las operaciones concretadas, el operador no duda en calificarlos de “prudentes”, algunas veces por debajo de las expectativas de los vendedores. “La pulseada entre oferta y demanda la gana el comprador actualmente”, define Mariano. Ocurre que el mercado financiero ofrece alternativas muy tentadoras a los inversores. Por lo tanto, para salir de aquél y hundir capitales en tierras, se exige un precio de entrada que asegure una buena rentabilidad para la empresa agropecuaria. Estos valores “sincerados”, aproximadamente equivalentes a la vigentes antes de 2016, determinan que se vendan buenos campos de Pergamino a 15.000-16.000U$S/ha. En el sudeste bonaerense, por su parte, los valores fluctúan de 6000 a 10.000U$S/ha, según se trate de campos con tosca o de alto potencial agrícola. Los campos de cría de la Cuenca del Salado cotizan de 2200U$S/ha (los de peor calidad) a 3000U$S/ha, los que tienen una parte alta, mejoras y buen acceso. En la parte agrícola de La Pampa (General Pico, Realicó), se piden 6000-7000U$S/ha. En el centro de Entre Ríos (Villaguay, Rosario del Tala) se hacen operaciones sobre la base de 3000-3500U$S/ha como promedio, que bajan a 2500 en Feliciano, al norte de la provincia.
Actores principales
En la actualidad, entre los vendedores de campos aparecen familias que toman la decisión de dividir o desprenderse del bien y sociedades que ya no tienen vigencia y resuelven abandonar la explotación de la tierra. Entre los compradores hay distintos perfiles, pero últimamente surgen industriales que ya han puesto un pie en el campo en el pasado y ahora deciden ampliar su presencia en el sector, una vez eliminadas las trabas que había impuesto el gobierno kirchnerista.
Hay pocas inversiones de extranjeros por la vigencia de la Ley de Tierras. “En un momento en que se necesitan inversiones en el país, les decimos que no vengan los capitales de otros países”, crítica Maurette. “Los extranjeros no van a llevarse la tierra, darían trabajo y desarrollo en muchas regiones. El mercado de campos sería otro si se permitiera en un accionar menos restrictivo”, agrega.
Destaca que “los grandes fondos internacionales son más decididos para las operaciones, la coyuntura interna no los hace tambalear y pueden pagar un poco más por un campo porque proyectan a largo plazo”. A juicio del operador debe haber una Ley de Tierras que se aplique ante casos abusivos, pero la normativa actual debería ser flexibilizada.
De cara al futuro, Mariano ve un año 2018 con valores prudentes para mantener la fluidez del mercado. “Si los vendedores quieren subir mucho los precios, las operaciones se van a trabar. En cambio, si se piden valores razonables se podrán concretar ventas y el mercado va a seguir creciendo gradualmente”, proyecta. “Hay elementos para pensar que las cosas pueden mejorar, pero para que eso se concrete hay que ver cómo evolucionan las situaciones climática y económica, y el precio de los commodities”, condiciona.
