¿Cambió el modelo económico del Gobierno?
Se modifican los precios relativos en favor de la exportación
30/05/2018 | 6:00
En los primeros dos años de gestión, la combinación de una política fiscal relativamente laxa y una política monetaria dura llevó al atraso del tipo de cambio, hasta que la financiación internacional de los “déficits gemelos” dejó de fluir. Lo que se está abriendo paso, luego de la crisis cambiaria y de la decisión de recurrir al FMI, es un nuevo esquema, en el que una política fiscal más restrictiva ayudará a cambiar los precios relativos a favor de la exportación.
El precio del dólar cerca de 25 pesos es un anticipo de ese escenario. Sin embargo, la tasa de interés de 40 % refleja la complejidad de una transición en la que se busca moderar el traspaso de la devaluación a los precios y, simultáneamente, estirar los vencimientos de Lebac para evitar nuevos “supermartes”. Esto afecta el capital de trabajo de las pymes y genera dudas acerca de la evolución del nivel de actividad.
Gasto público sin freno
El gasto público consolidado de la Nación y de las provincias, que en 2006 fue de 61.600 millones de dólares, pasó a 263.700 millones en 2015. ¡Se multiplicó por 4,2 en 9 años! Tamaña expansión generó desequilibrios múltiples, con consecuencias que los cepos fueron disimulando y posponiendo.
Los “pecados de origen” del actual gobierno hicieron que el gasto público en dólares de 2017, con 253.900 millones, se ubicara demasiado cerca del récord de 2015. Sólo que, sin cepo, esto llevó a una escalada del déficit de la balanza de bienes y servicios reales, que trepó a 16,600 millones en 2017.
Pese a la poca diferencia entre 2015 y 2017 en el gasto público en dólares, cambió su composición. En paralelo, el menor riesgo país, la quita de trabas y el recorte parcial de impuestos distorsivos hicieron que la tasa de inversión del cuarto trimestre de 2017 (22,36 % del PIB) superara por más de 2 puntos la de igual período de 2015.
¿Puede preservarse esta tendencia? La única forma es con más ahorro nacional, que sustituya el financiamiento externo. Esto implica reducir gastos corrientes del sector público nacional, que suman 7,5 puntos del PIB incluyendo salarios, compras y transferencias a provincias.
La inversión privada, más allá del resultado exitoso de la primera tanda de PPP, depende de lo que ocurra con el riesgo país, que podría descender de la mano del préstamo del FMI. Pero también de un mayor involucramiento de provincias y gobernadores. Aunque la negociación con el Fondo no requiera pasar por el Congreso, hay infinidad de aspectos en los que las políticas regionales pueden definir, por sí o por no, la radicación de capitales.
El nuevo mix de política económica apunta a bajar el nivel del gasto público en dólares en forma persistente, tanto por la contención de las erogaciones como por el nuevo tipo de cambio. De hecho, este año el gasto público se estará recortando en 50.000 millones de dólares respecto de 2017.
La nueva política económica puede cambiar los precios relativos de la economía por la vía de una herramienta fiscal que mantiene contenidos los precios de bienes y servicios no comercializables internacionalmente, y de un instrumento monetario que tendría que dejar de ser un mecanismo de atracción de capitales golondrina. El tipo de cambio más elevado no es una variable que pueda ser manejada arbitrariamente, sino un subproducto de aquella combinación.
Hacia adelante
En este nuevo contexto, ¿qué significa la paridad a 25 pesos por dólar? Ahora, el precio del Big Mac es menor en la Argentina (3,60 dólares) que en Chile (4,13). ¿Demasiada devaluación? En realidad, nuestra inflación achicará la diferencia. Para evitar que el precio del dólar escape a cualquier parámetro, es clave que avance el acuerdo con el FMI. Y para lograr que el traspaso de la devaluación a los precios sea moderado y mejore la competitividad, el rol de las políticas fiscal y monetaria es insustituible.
Es de esperar que, una vez que se definan los términos del acuerdo con el FMI, la economía argentina pueda salir de la fase actual, en la que la prioridad es evitar el riesgo de una nueva corrida cambiaria.
Fuente: Síntesis de un trabajo de Jorge Vasconcelos. Ieeral.
