¿Cómo está la salud económica de su empresa?

Los mejores indicadores para controlar las condiciones económicas, financieras y patrimoniales

26/12/2018 | 6:00

En el proceso de análisis del estado de situación económica, financiera y patrimonial de una empresa es importante separar causas de consecuencias. Reiteradas veces los problemas se hacen visibles a través de las consecuencias y no de las causas que lo originan. Si el abordaje de un problema empresarial solo soluciona las consecuencias y no las causas, hay probabilidad que el problema se vuelva recurrente.

A continuación, se describen indicadores que sirven para detectar dichas causas de diferentes problemas económicos, financieros y patrimoniales. Buscan responder preguntas tales: ¿Cómo está el negocio?, ¿Cómo está la empresa?, ¿Cómo es el endeudamiento?, ¿Cómo es el respaldo de la deuda?, ¿Cómo es la situación financiera?

 

Indicadores económicos

–              Rentabilidad del Activo (ROA): Es la relación entre el Resultado por Producción/Activo, donde el Activo son todos los bienes puestos en juego para implementar el modelo de negocio, independientemente del financiamiento. Refleja el retorno de un negocio en función al riesgo total asumido. El Resultado por Producción es el Resultado Operativo menos las Amortizaciones y las Depreciaciones. Refleja el saldo entre los ingresos y los gastos originados por el proceso productivo y el funcionamiento de la empresa durante el ejercicio.

–              Rentabilidad del Patrimonio Neto (ROE): Es la relación entre la Utilidad y el Patrimonio Neto (PN). Refleja el retorno de la empresa en función a los recursos genuinos. El Patrimonio Neto es la diferencia entre el Activo Total (AT) y el Pasivo Total (PT). El Activo Total está conformado por todos los bienes, recursos o derechos que son propiedad de la empresa. Se diferencia entre Activo Corriente o Circulante y Activo no Corriente (ANC).

El Activo Corriente es la parte del activo total que, por la naturaleza de negocios de la empresa, se liquida dentro del año. Conformado por Disponibilidades (caja y bancos, colocaciones financieras, etc.), Créditos (créditos por ventas, con terceros y fiscales) y Bienes de cambio (Stocks, almacenes, hacienda de recría e invernada, sementeras anuales).

El Activo no Corriente son los activos que no se liquidan en el año y permanecen durante más de un ejercicio. Está conformado por los Bienes de uso (maquinarias, mejoras, praderas, hacienda de cría y tambo, y tierra).

Por otro lado, el Pasivo Total son todas las deudas y obligaciones que posee la empresa, y se diferencia entre Pasivo Corriente (PC) y el Pasivo no Corriente. Mientras que el Pasivo Corriente son las deudas que tienen vencimiento dentro de un año, el Pasivo no Corriente son las deudas que tienen vencimiento en el mediano o largo plazo (más de un año).

Analizar y comparar la rentabilidad del activo (ROA) relativa a la rentabilidad del patrimonio neto (ROE) es importante para determinar si el problema es el negocio o la empresa haciendo el negocio. Por lo tanto, si la ROA es positiva, mientras que la ROE es negativa, podría afirmarse que el problema no es el negocio, sino la empresa haciendo el negocio. Por ejemplo: si bien un negocio puede dar resultado positivo, el financiarse de manera incorrecta puede traer problemas para la empresa.

 

Indicadores de endeudamiento

–              Solvencia: Es la relación entre el Activo Total y el Pasivo Total (AT/PT). Refleja la cantidad de veces que la empresa puede cubrir, con el total de sus recursos, el total de sus deudas. Si el valor es inferior a 1 indicaría que el AT de la empresa no cubre la deuda.

–              Endeudamiento: Es la relación entre el PT y el Patrimonio Neto (PT/PN) o entre el PT y el AT (PT/AT). Indica la proporción de deuda sobre el PN o el AT.

–             Calidad de deuda: Se puede medir como la relación entre el Pasivo Corriente y el Pasivo Total (PC/PT). Indica qué proporción de la deuda es de corto plazo. Cuanto más cercano a 1 sea este indicador, mayor presión tendrá la empresa para cancelar sus pasivos dentro del año.

–              Respaldo: Es la relación entre el Activo no Corriente y el AT (ANC/AT). Refleja la proporción de activos que frecuentemente no se rotan en el negocio. Un valor menor a 0,5 implica un respaldo débil; entre 0,5 y 0,7 respaldo medio y superior a 0,7, respaldo fuerte.

Respecto de la calidad del endeudamiento, puede ocurrir que exista mucha deuda de corto plazo, incluso financiando compra de bienes de uso con capital de trabajo. O bien cuestiones relativas al respaldo de la operación. A modo de ejemplo, un negocio agrícola (principal negocio) se respalda en vientres de manera tal que, si las cosas van mal, se pueda liquidar ese activo para cubrir compromisos. Es como una “caja de ahorro” a la que se puede recurrir en situaciones de crisis. Por otra parte, si hay buenos resultados, se pueda disponer de los beneficios fiscales de ese activo.

–              Deuda Estructural: Es la proporción del PT (en valores absolutos) que la empresa no puede amortizar en los plazos acordados. Por ejemplo, si una empresa tiene un PT de 150 pero sólo puede tener 100 de deuda potencial, hay 50 que no podrá cancelar en los plazos acordados. En función de la situación del negocio, es necesario evaluar si conviene y cómo liquidar esa deuda para evitar sumar problemas.

–              Capital de Trabajo Neto: Es la diferencia entre el Activo Corriente y el Pasivo Corriente (AC-PC). Indica el capital genuino de trabajo de la empresa.

 

Indicadores de Liquidez

–             Liquidez o Razón Corriente: es la relación entre el Activo Corriente y el Pasivo Corriente (AC/PC). El indicador de liquidez se utiliza para determinar la capacidad que tiene una empresa para enfrentar las obligaciones contraídas a corto plazo. Cuanto más elevado es el indicador de liquidez, mayor es la posibilidad que la empresa consiga cancelar las deudas a corto plazo.

Este indicador debe ser como mínimo 1. Valores menores indican una situación problemática para la empresa y la necesidad de refinanciar deuda.

  • Prueba Ácida: indica la relación entre el Activo Corriente Disponible y el Pasivo Corriente (ACD/PC): Mide la capacidad de la empresa para cancelar sus obligaciones corrientes, básicamente con los saldos de efectivo, sus cuentas por cobrar, sus inversiones temporales y algún otro activo de fácil liquidación, sin tocar los inventarios. Este indicador debe ser como mínimo 0,6 para que la empresa no se encuentre expuesta.

En términos generales, cuando las empresas tienen un problema financiero, el “termómetro” que dice si existe “fiebre” es la situación financiera, pero por lo general eso es sólo un síntoma, es decir, es la consecuencia y no la causa del problema.

 

Alternativas

Hoy existen herramientas disponibles en el Movimiento CREA, como el Diagnóstico de Situación Empresarial, que sirve para calcular estos indicadores y diagnosticar la causa y poder abordar los problemas de fondo.

Si la situación del negocio es buena, hay suficiente liquidez y la empresa tiene respaldo, se puede recomendar evaluar si existe una mejor alternativa de renta o una menor exposición al riesgo.

Si la situación del negocio es buena, la empresa tiene respaldo pero no tiene liquidez, se puede recomendar la búsqueda de financiamiento o asociación. Al contar con respaldo, la alternativa de obtener créditos no debería presentar dificultad.

Si la situación del negocio es buena, hay suficiente liquidez pero el respaldo de la empresa es débil, se puede evaluar el resultado ante un eventual año malo (la empresa tiene resultado, pero tiene riesgo de perder mucho patrimonio ante un año malo). Analizar la máxima pérdida posible sirve para relevar si la misma está en el perfil de riesgo de la empresa y así administrarlo.

Si la situación del negocio es mala pero hay buena liquidez y la empresa tiene respaldo, se puede tomar una estrategia preventiva. Minimizar pérdidas. Si bien la empresa «no tiene negocio», al tener respaldo puede buscar una alternativa para minimizar la pérdida esperando un cambio en el contexto. Esta situación puede darse en un momento de precios bajos de productos.

Si la situación del negocio es buena pero hay poca liquidez y el respaldo de la empresa es débil la situación es compleja, ya que la firma no tiene respaldo suficiente y se le restringen algunas alternativas de financiamiento. Se deberían buscar vías alternativas de financiamiento o de asociación (transfiriendo riesgo) y evaluar el resultado ante un eventual año malo.

Si la situación del negocio es mala, la empresa tiene débil respaldo pero hay buena liquidez, se puede definir si debe dejar la actividad o seguir.

Si no hay negocio y la empresa no tiene respaldo, pero tiene liquidez, el riesgo es que encare un mal negocio. Se deberían evaluar las consecuencias, minimizar la pérdida, resguardar el patrimonio y evaluar alternativas de inversión para el capital arriesgado.

Si la situación del negocio es mala, no hay liquidez pero la empresa tiene respaldo fuerte, la decisión sería minimizar pérdidas y resguardar activos, y eventualmente tratar de captar negocios que disminuyan la pérdida. Al tener respaldo, puede decidir mantenerse en el negocio con rotaciones sostenibles, equipos de trabajo, etc.

Finalmente, si la situación del negocio es mala, hay poca liquidez y la empresa tiene respaldo débil, se debe definir su continuidad o no. La situación es muy compleja, ya que no hay negocio, y sin respaldo es difícil conseguir liquidez o solo se tiene acceso a financiamiento caro, lo que agrava la situación. Se deberían evaluar las consecuencias de que el plan previsto se concrete y evaluar alternativas para resguardo del patrimonio.

Estos ejemplos de estrategias no son excluyentes de otras y se debería analizar cada empresa en particular. En suma, conocer los estados de situación económica, financiera y patrimonial de una empresa es importante para diferenciar causas de consecuencias. Como ya se dijo, si el abordaje de un problema empresarial solo soluciona las consecuencias y no las causas, hay probabilidad que el problema se vuelva recurrente. Los indicadores presentados sirven para identificar las causas de los problemas económicos, financieros y patrimoniales.

 

Fuente: Informe Microeconómico de CREA.