¿Conviene vender o conservar la soja?
En un contexto de abundantes stocks y perspectivas de gran cosecha estadounidense, son poco probables subas importantes en las cotizaciones
03/07/2018 | 2:00
Estados Unidos produce el 33% de la soja del mundo, el 34% del maíz y solo el 6,7% del trigo cosechado en el mundo. Así, los informes del USDA publicados el pasado viernes 29 de junio, de stocks trimestrales (de marzo a mayo 2018) y de superficie sembrada en Estados Unidos con estos granos, tienen especial impacto en los precios de soja y del maíz, y en menor medida en trigo, que muestra una realidad diferente a nivel local.
Veamos los datos que arrojaron los informes del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
Soja
Superficie sembrada: 36,26 millones de hectáreas. Disminuyó 1% con respecto a 2017, pero resulta 260.000 hectáreas por encima de lo estimado en marzo de este año (factor bajista).
Stock trimestral: 33,2 millones de toneladas en las mediciones al 1° de junio, 26% por encima del stock de junio 2017. De este volumen, 10,26 millones de toneladas se encuentran almacenados por los productores, un volumen 13% por encima del retenido a campo el año pasado a esta fecha. El nivel de desaparición trimestral de soja entre marzo y mayo fue 15% superior a igual período de 2017. (factor bajista).
Maíz
Superficie sembrada: 36 millones de hectáreas, 1% inferior al área implantada en 2017, pero superior a los 35,6 millones de hectáreas estimadas en marzo. (factor bajista)
Stock trimestral: Al 1° de junio 2018, el stock de maíz es de 134,9 millones de toneladas, 1% por encima del stock de junio 2017. De este volumen, 70 millones de toneladas se encuentran almacenados en manos de los productores, 3% por debajo del almacenaje a igual fecha el año pasado. Por último, la merma de stock respecto de la última medición en marzo pasado indica la desaparición de 91 millones de toneladas, 6% más que el maíz desaparecido en el mismo trimestre del año pasado (factor neutro).
Trigo
Superficie sembrada: 19,34 millones de hectáreas, 4% mayor respecto de 2017 y levemente por encima de lo estimado en marzo: 19,14 millones de hectáreas (factor bajista).
Stock trimestral: 29,9 millones de toneladas de todos los trigos en Estados Unidos, 7% por debajo del stock a igual fecha de 2017. A campo permanecen almacenados 3,5 millones de toneladas, 32% por debajo de lo guardado el año pasado a esta fecha. La desaparición trimestral de trigo marzo-mayo fue de 10,75 millones de toneladas, 18% por debajo de la desaparición en igual período de 2017 (factor neutro).
Consecuencias sobre el mercado de soja
El impacto en los informes fue bajista en soja, apoyando la tendencia de los últimos 30 días; en maíz y trigo los reportes fueron lateral-alcistas, mostrando un posible cambio de rumbo.
Poniendo el enfoque en la soja, se ve que desde Estados Unidos la oferta se encuentra asegurada, en el corto plazo por los stocks 2017/18, y en el mediano plazo por la superficie 2018/19 sembrada y la excelente condición de los cultivos.
Una de las combinaciones más bajistas en los mercados de granos se da con una oferta abundante y una demanda retraída. Los desacuerdos comerciales entre China y Estados Unidos impactan directamente sobre la demanda de este producto y han provocado el consecuente impacto bajista en los precios de Chicago.
La soja es el grano con mayor volumen de importación por parte de China, y está proyectado en 103 millones de toneladas para la campaña 2018/19. De este volumen hay más de 30 millones que demandaría firmemente a Estados Unidos, pero el ritmo de pedidos ha disminuido desde que se inició este conflicto comercial.
Por el contrario, los pedidos chinos sobre Brasil se aceleraron, y, en lo que va del 2018, llevan comprados más de 27,7 millones de toneladas a este país. Si se observa que los precios de exportación FOB de Brasil para julio 2018 se encuentran más de 40U$S/t por encima del FOB Golfo de México, queda comprobado que hay presión de compra sobre Brasil y desinterés por la soja estadounidense, aunque los precios de esta última sean más competitivos.
Maíz y trigo son cereales que no sufrirán gran impacto por este conflicto bilateral, pero por contagio se verán presionados a la suba o a la baja en la medida que se reactiven o no las compras desde China a Estados Unidos.
Con muy buenas perspectivas de la oferta 2018/19 en Estados Unidos, y regulares perspectivas de la demanda, no es de extrañar que los fondos de inversión sigan retirándose de los granos, más puntualmente de soja, que hacia fin de mayo contaba con más de 100.000 contratos comprados, y a fin de junio el balance entre comprados y vendidos llegaba a cero, marcando expectativas a la baja en el corto y mediano plazos.
La conducta de los inversores da la pauta que los recortes de precio en la soja de Chicago -que alcanzaron 70U$S/t en los meses recientes- no serán reversibles en el corto plazo. Significa que los actuales valores vinieron para quedarse o para seguir buscando precios más bajos.
Decisiones empresariales
Con este panorama internacional, y entrando al mes que define el volumen de producción de soja en Estados Unidos, vender o cubrir precios a la baja representa lo más lógico a decidir, sobre todo si el volumen almacenado y sin precio sigue siendo superior al 50% de lo producido este año.
También hay que considerar los precios hacia el ciclo 2019/20, y que estas tendencias podrían continuar hacia la nueva campaña, con más presión en caso que las expectativas productivas de Sudamérica sean promisorias en volumen.
El trigo muestra un panorama local de poco volumen en los próximos meses, y un contexto internacional donde Estados Unidos no es el único que comanda el mercado, sino que se agregan Rusia, Ucrania y Australia, países que sufren un clima desfavorable en muchas zonas productivas, que amenaza la producción 2018/19.
En medio de este posible debilitamiento en la oferta internacional, vemos que la exportación de trigo nuevo (2018/19) en nuestro país lleva casi 2,5 millones de toneladas compradas, 1 millón más que el año pasado a igual fecha, y de este volumen, 2 millones ya están comprometidos a embarcar, cuando el año pasado a esta fecha no había ningún compromiso de embarque cerrado con tanta anticipación. Esto significa que podríamos tener otro año con crecimiento en el ritmo de exportaciones de trigo.
Quienes sepan que deben vender a cosecha, en diciembre o enero, podrían buscar en estos días cubrir precios ante el interés de la exportación por asegurar volumen. No poner precio a futuro expone a bajas por presión de cosecha, como ocurrió este año.
Para el maíz, hay expectativas de recuperación de precios de agosto a diciembre 2018
Conclusiones
El USDA ofreció un panorama de oferta estable en el corto y mediano plazos, por los stocks 2017/18 y la superficie sembrada 2018/19. La realidad local indica la importancia de tomar decisiones comerciales y cubrir precios en soja y trigo, sobre todo cuando la necesidad de liquidez apremie.
Hay que evitar malvender granos con potencial alcista, como el maíz, pero no postergar decisiones de cobertura o ventas en granos con potencial bajista, como la soja. Las decisiones comerciales en trigo deben ser analizadas desde la necesidad o no de venta a cosecha.
Fuente: Marianela De Emilio. Agroeducación
