Cuáles serán las tendencias del negocio ganadero en los próximos meses
Los precios estables de la hacienda gorda condicionan los valores de la invernada
20/02/2018 | 2:00
ganadería
Las condiciones climáticas extremas, con sequías generalizadas e incendios en algunas regiones, están afectando la actividad ganadera. Por un lado, a pesar de haber menos terneros que en otros años, se adelantó la oferta otoñal. Esto se puede ver en los remates de las zonas afectadas, donde hay gran fluidez y mayor proporción de terneros más livianos que lo habitual.
Por otro lado, el precio del gordo, uno de los determinantes del valor del ternero en esta época, viene aumentando a un ritmo lento en términos nominales, lo que implica que el ternero no tenga demasiados motivos para subir.
Además, el incremento del precio del maíz impacta en el costo del kilo producido, por ser la base de la terminación del 65 a 70% de los terneros ofertados en el año, con o sin recría previa. Hilando más fino, al aumentar ese costo en los feedlots, se descuenta del precio a pagar por el ternero. Todo ello ocasiona que esta categoría se mantenga “planchada”.
Eslabón por eslabón
Así las cosas, se inicia un ciclo ganadero estable en cuanto a precios, con el criador pagando (a través del precio) el efecto climático y la situación del resto cadena (maíz caro y precio del gordo estable).
Con estos valores del ternero, los feedlots están comprando activamente. En general, los empresarios del sector suponen que quizás haya un cambio de las condiciones climáticas que pueda ralentizar la oferta. O que se registre una potencial suba del gordo después de las lluvias y, con ello, se tonifique el valor del ternero.
En tanto, los invernadores que cuentan con animales recriados deberían analizar la posibilidad de adelantar los encierres y anticipar la entrada de terneros de compra para aprovechar estos precios, pagándolos con los novillos a los 60 a 90 días, dado que la relación de compraventa actual luce favorable.
Por otra parte, los criadores que tengan una buena cosecha de maíz y puedan destetar tarde por tener pasto, usarán el precio del gordo como referencia para decidir si encierran los terneros o los venden al destete.
En síntesis: este año la cría subsidiará a otros eslabones de la cadena transfiriendo parte de su renta para contribuir a pagar el maíz utilizado por los feedloteros de gordos livianos o el pasto de los recriadores. Esto puede cambiar más con el clima que con el precio del grano por ahora.
El desafío de recriar
Dado que la etapa de recría puede tener mejor margen que la cría, existe la idea de que “la solución” consiste en cambiar de actividad o, más aún, que el mismo campo donde funciona la cría resultara apto para recriar.
Si bien la necesidad de recriar es indiscutible para la ganadería argentina, es difícil suponer que quien no haya logrado buenos índices con la cría por falta de mejoras, aguadas y forrajes, o por manejarse con personal mal pago y poco calificado, tenga mejores resultados haciendo recría.
De acuerdo con lo que se ve en las consultas, no más del 20 al 30% de los numerosos campos ofertados para recriar podrían arrojar algún resultado técnico y económico favorable. Esto es cumplir con los objetivos de la recría: lograr un animal con un determinado kilaje en un tiempo más o menos preciso, tanto con hacienda propia como en capitalización.
Hay que tener en cuenta que la recría es una actividad más impactada por la relación de compraventa (C/V) que la del ternero “bolita”. Durante el período de recría a pasto, sobre todo si es inferior a cinco a seis meses, no se hacen muchos más kilos que los ganados en los tres meses de feedlot. Por lo tanto, la C/V en la recría puede ser tanto o más importante que en los encierres a corral.
Por último, para lograr un margen favorable -o al menos superior que en la cría- se requiere obtener una ganancia de peso mínima de 500 gramos por día. Hay muchos campos que no pueden alcanzar dichos niveles, independientemente de la carga, por la estacionalidad y calidad de los forrajes. Entonces, cuando se hacen contratos de recría, es recomendable establecer una cláusula de ganancia mínima de peso, que haga posible el éxito de la actividad.
Como conclusión, el año que se inicia parece ser intenso en temas ganaderos. Ante este escenario, es determinante que los empresarios trabajen buscando mayor eficiencia “tranqueras adentro” para ser competitivos en cada eslabón de la cadena.
Fuente: Juan Elizalde y Sebastián Riffel
